AGONIZAN LAS NEGOCIACIONES DEL TLC IGUAL QUE LAS

EXPECTATIVAS DEL SECTOR AGROPECUARIO

 

¿Y DEL ARROZ EN EL TLC  QUE?

 

 

Lo inverosímil se vuelve realidad, después de 12 rondas de reuniones infructuosas del TLC, los negociadores colombianos no conjugan sino el verbo “entregar”. Según la SAC hasta hoy han ofrecido a la barata, alrededor de 500 millones de dólares de productos que se dejarán de producir en Colombia con sus respectivos empleos, entre otros: trigo, cebada, maíz, sorgo, arroz, soya, algodón, etc. Pero la pesadilla no termina, porque a esta largueza en la oferta colombiana, los gringos no responden sino con sonrientes muecas, pidiendo dos y hasta cinco veces las cantidades ofertadas por nuestros generosos negociadores, sin ofrecer nada a cambio, y el tan anhelado acceso al mercado norteamericano sigue en veremos.

 

 

Vamos a analizar en el TLC la situación de uno de los tres cultivos considerados por el Gobierno dizque como supersensible: La propuesta colombiana del TLC en arroz, en la cual se ofreció que a partir de la aprobación del TLC puedan entrar al país sin aranceles 47.000 toneladas de arroz, lo que representa para los cultivadores colombianos, que se reciban en bodegas de los molinos de la región arroces paddys a menos de $50.000 la carga, o en las mismas bodegas, pero de los hipermercados, arroz blanco en bulto a menos de $60.000;  a lo cual EE.UU. respondió irónicamente en mayo de 2005, que el contingente a importar debía  ser de 235.000 toneladas, posición que a la fecha no ha sido modificada. Lo anterior porque  el país del  Norte no ha aceptado ni el contingente ofertado por Colombia, y tampoco la cualidad del mismo, menos la cantidad a importar la cual determinaran muy probablemente a su antojo en la última ronda.

 

 

Igualmente el plazo de desgravación solicitado por Colombia de 20 años, fue reducido por los gringos a 12 años; la desgravación lineal del 4% anual arrancando del 80% de arancel hasta llegar al 25%, tampoco fue aceptada planteando que el arancel debe partir del 30%.

La salvaguardia especial planteada por Colombia tampoco la aceptaron, la cual representa que cuando el precio del arroz en el mercado internacional baje, esta se dispare y haga el  equivalente a la protección de las franjas de precios.

 

 

No olvidemos que el precio del arroz en 6 años bajó en el mercado internacional un 51% y los subsidios de EE.UU. a sus productores aumentaron en un  280%. El arancel residual del 25% propuesto por el Gobierno, durante el tiempo que dure el acuerdo como compensación a los subsidios americanos, después de 12 rondas no ha sido siquiera discutido. Pero la pesadilla no termina sino aumenta; en el último informe que recibimos, los molineros denuncian,  que el Gobierno retiró de la oferta arrocera que entregó a EE.UU. los subproductos del arroz, los cuales representan aproximadamente el 18% del peso especifico del paddy, lo que equivale ni mas ni menos que el arroz partido (cristal), harinas y granzas, los cuales podrán entrar al país sin aranceles.

Es de tal magnitud este despropósito, que así no haya importaciones de arroz blanco o  paddy, estos subproductos pueden perforar el precio al productor hasta en un 10%, es decir reducir los precios del paddy verde, si hoy comenzara a regir el Tratado,   a niveles de $65.000 y $70.000 carga, ya que los industriales tendrían que feriar los subproductos a precio del mercado internacional altamente subsidiado, estamos hablando de un 30 a 40% menor al precio nacional.

 

¿Qué sentido tiene imponer salvaguardia especial agropecuaria y un arancel residual al arroz blanco y paddy cuando la protección buscada para estos productos puede ser perforada mediante la importación de arroz partido americano?

 

 

Brillan también por su ausencia en las negociaciones los “requisitos de desempeño”, es decir la obligación del importador  a comprar la cosecha nacional. Lo que equivale a quedar expuesto el productor si se adjudica el contingente de importación a comerciantes o hipermercados, a que muy probablemente la gran industria molinera no compre nuestras cosechas o lo haga a precio del importado llevándonos a la ruina, ya que la infraestructura y el 70% del mercadeo es de su dominio.

 

 

Todo este análisis nos lleva a pensar que si no se excluye al arroz de las negociaciones, ellos impondrán las condiciones en la última ronda. La producción de la cosecha de arroz en los EE.UU. costo en el año 2003 1.800 millones de dólares y los subsidios 1.300 millones; con protecciones del 70% a los productores, es inverosímil negociar. Fedearroz en las postrimerías de la negociación afirma que una tonelada de arroz paddy cuesta producirla en EE.UU. 180 dólares y producto de los apoyos de la Tesorería Norteamericana pueden venderla a 100 dólares en el mercado internacional, hoy  piden la exclusión del arroz de las negociaciones del TLC en lo cual “aunque tarde”, los acompañamos.

 

 

El Gobierno justificará la entrega de los cereales ante el país con la manida frase de que “tomaron una decisión política, que era por el bien de la nación y que la relación costo beneficio será positiva para Colombia”. Pero claro,  se abstendrán de dar las cifras de los empresarios campesinos y trabajadores desempleados y quebrados con el Tratado, el cual sin prisa pero sin pausa a corto plazo, ira destruyendo la cadena productiva del arroz en 210 municipios de Colombia donde se cultiva el cereal. En el solo departamento del Tolima en 14 municipios donde habitan 200.000 colombianos y se cultivan 110.000 hectáreas de arroz al año,  el 50% de la actividad económica depende de la cadena del arroz.

 

 

Ibagué, 24 de septiembre de 2005

 

 

 

ÁNGEL MARIA CABALLERO

PRESIDENTE