Correo Moir – 29 de noviembre de 2005

 

A PROPÓSITO DEL LXV CONGRESO CAFETERO: ¿QUÉ HAY TRAS JUAN VALDEZ Y LA MULA?

 

 

Aurelio Suárez Montoya

 

La Federación  Nacional de Cafeteros atiborra a la opinión con Juan Valdez y la mula. “Que está en una película…”, “Que Uribe la recibe…”, “Que es el logo más popular…”, “Que llegó al aeropuerto…”, “Que las “Tiendas” son  una genialidad…”, etc. 

 

 

Esa “revolución de la calidad”, propalada por Gabriel Silva para volver prioridad la “estrategia de valor agregado”, no coincide con los estudios serios sobre el mercado, tanto con el presentado en la Segunda Conferencia Mundial del Café, por Christopher Gilbert, que dice: “Brasil continuará incrementando su participación en el mercado a expensas de Colombia y Centroamérica en los arábigos y de los africanos en el sector de robustas”, como con el del Banco Mundial, aparecido en la Revista Cafetera de 2004, donde se advierte que “se experimenta un cambio estructural en la naturaleza de la oferta, particularmente, incrementos en calidad y cantidad en los cafés de Brasil y Vietnam” y añade: “por su lado, los tostadores han respondido a los desplazamientos en la oferta adaptando su tecnología y aumentando el número de arábigas naturales y robustas de bajo costo”. Es decir, mientras los suaves colombianos pasaron, entre 1994 y 2002, del 20,9% de la producción mundial al 13,5%, y el futuro  se ve peor, la respuesta es montar cafeterías, con bajo consumo del grano, fabricar “pods” y lanzar una marca de gaseosas. En la misma Revista, Gabriel Silva escribió que: “en 2003 de las utilidades  de la FNCC derivadas de la comercialización y procesamiento de café, cerca del 30% estuvieron explicadas por el café verde y un 70% por cafés procesados, aunque esta última (sic) participó sólo con el 9% del volumen”. No es pues ignorancia, es “la estrategia” de la burocracia para salvar intereses propios, dejando a su suerte a la mayoría de los cafeteros.

 

 

Y, para consolidar esa “estrategia”, nada ha detenido a los burócratas. Han usufructuado el patrimonio del FONDO NACIONAL DEL CAFÉ: Usaron y abusaron, sin contraprestación por  dos años, la marca Juan Valdez y al cabo del tiempo pagaron por ello 20 mil dólares, basados en un estudio que no han dado a conocer ni a la Contraloría General. Planean volver a PROCAFECOL un consorcio que maneje sus negocios de “valor agregado”, y así evitar el pago de regalías por marca para cada empresa. También formaron la firma privada BUENDÍA LLC para mercadear en el exterior productos de la Fábrica de Liofilizado, tornándola en su maquila, y en asocio con DINAS CORP y JORAL PRODUCCIONES, se apropiaron de otras líneas de negocio. Renunciar entonces al énfasis en la defensa del 91% del volumen de café es mejor para las ganancias de  la Federación, aunque no concuerde con las de medio millón de familias. Tal renuncia se empezó a concretó al consentir que la OIC aboliera, con la resolución 420, estándares de calidad exigibles para el comercio de café verde,  para facilitar el reingreso a ella de Estados Unidos, golpeando el interés colombiano.

 

 

Se sabe, además, del manejo irregular de los dineros del FONDO en ACES – AVIANCA por lo cual corre investigación penal, de la incierta gestión con los inventarios de café y de la confabulación con la importación de más 320.000 sacos de de Perú, Vietnam y Ecuador, entre enero y septiembre de 2005, para el mercado nacional, ayudando a los grandes tostadores, lesionando a los productores y burlando al consumidor; a la vez que dejan a las multinacionales mayor participación en el café exportado, del cual una parte se destina a los grandes mercados para reexportación, con buen margen de allí a otros países, privando  a Colombia de más beneficios. 

 

 

Pese al alza de las cotizaciones internacionales, los precios de la cosecha fueron inferiores a  los del resto del año y, aunque los caficultores han dado al FONDO casi 400.000  millones de pesos en 3 años, no recibieron  el precio promedio histórico real, 490.000 pesos por carga, porque los dineros de dicha contribución no se aplican al ingreso del productor y en ellos se descargó todo el costo de la revaluación. Manizales, Pereira e Ibagué, ciudades dependientes del cultivo, son las primeras en desempleo y también de las mayores en subempleo. La deserción escolar en la zona cafetera es mayor en 40% al promedio nacional, el desplazamiento dificulta la consecución de mano de obra agrícola y se ignora si los precios internos alcanzarán para pagar en 2006 las cuotas de los créditos refinanciados y aún falta ver los efectos de la pretensión gringa en el TLC de mandar a Colombia cafés procesados con materia prima de terceros países. Esta es la verdad del café, la que debe debatirse en el LXV Congreso, muy distinta a la virtual en que han alterado la de Juan Valdez y la mula.