El Nuevo Día – 9 de diciembre de 2005

Salvación Agropecuaria dice que la entrega del sector agrícola no tiene reversa
“Uribe Vélez decretó la defunción del arroz con los aplausos de los federados”

No existe un análisis del costo-beneficio de la negociación agrícola. Se sabe lo que se va a entregar pero no lo que se recibirá.

REDACCIÓN LOCAL
EL NUEVO DÍA

“El presidente Álvaro Uribe Vélez decretó la defunción del sector arrocero el pasado 30 de noviembre en el Congreso de Fedearroz con el aplauso y beneplácito de los federados al final de su discurso”.

Así lo manifestó Ángel María Caballero Lían, presidente de Salvación Agropecuaria, quien criticó la pasividad de los afiliados al gremio cuando el presidente de la República dijo en este escenario que en definitiva no habrá exclusiones y que se buscará un período de desgravación larga, sentenciando así el futuro de este sector en el marco del TLC.

Igualmente, Caballero sostuvo que la propuesta de subsidiar los productos que se verán perjudicados por el TLC es poco coherente con la dinámica social que representan los denominados cultivos hipersensibles.

Celebró la decisión de que 18 gremios agrícolas se paren de la mesa de negociación, y agregó que los arroceros deberían hacer lo mismo.

En entrevista con EL NUEVO DÍA, Caballero Lían manifestó que esta es la hora en la que no se ha hablado de reconversión y qué tampoco se le ha dicho a los arroceros qué productos van a cultivar ni en qué condiciones.

“El Gobierno no tiene claro cuál es el costo - beneficio de la negociación para el sector agrícola”, dijo.

Entrevista

EL NUEVO DÍA: De los 22 gremios que componen la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, 18 de ellos dicen que hay que detener las negociaciones comerciales con Estados Unidos. ¿Qué piensa que estos sectores se paren de la mesa?
ANGEL MARÍA CABALLERO:
Apoyamos esa idea. Aunque es una decisión tardía es plausible y sentida.
Además, es justificada porque los Estados Unidos no han modificado sus pretensiones en el tema agropecuario ni en propiedad intelectual.
Bienvenida esa decisión, porque lo único claro es que Estados no ha sido flexible en un año de negociaciones y seguramente no va ceder a estas alturas.

END: ¿Esa posición de levantarse de la mesa no es extrema?
AMC:
No lo es. Mire Colombia no ha hecho sino ofrecer, ofrecer y ofrecer. En el sector agropecuario ha entregado más de 500 millones de dólares en productos y aranceles en contra del empleo del campo y a cambio de un millón de dólares en tabaco que es lo único que se ha conseguido. Eso no es coherente.
A estas alturas ya se le expidió la boleta de defunción a los cultivadores de trigo, maíz, algodón, arroz y soya, al ceder amplios contingentes de importaciones sin aranceles. Solamente falta la firma del acuerdo.

END: ¿En su concepto el sector arrocero debe pararse de la mesa?
AMC:
Debe hacerlo de forma pública y directa. Hoy más que nunca queda revalidada la posición de Salvación Agropecuaria cuando dijimos que la oferta de 47 mil toneladas que presentó el equipo colombiano era muy mala para el sector.
En la actualidad Fedearroz ha ratificado que ni un grano debe entrar al país cuando lo mencionamos primero nosotros un año a atrás, precisamente a través de este medio de comunicación.

END: ¿Cuál es la realidad del sector hoy?
AMC:
La realidad del sector dice que el precio se encuentra deprimido a pesar de que hubo una disminución de 50 mil hectáreas.
Arroceros del norte del Tolima y del sur quebraron este año, mientras que por contrabando han ingresado 300 mil toneladas en el 2004, 100 mil en 2005 y se tiene la amenaza de 150 mil toneladas de excedentes de Venezuela. A la crisis actual se le suma la amenaza del TLC, por ello hay que pararse de la mesa de forma definitiva.

END: El presidente Uribe dijo durante el Congreso Arrocero, el pasado 30 de noviembre, que buscará un alto período de desgravación para los productos más sensibles en el marco de la negociación, y dejó en claro que no habrá exclusión para el arroz ni para el sector avícola, porque eso sería escoger entre dos hijos. ¿Cuál es su opinión frente a la coyuntura planteada?
AMC:
El Presidente dejó en claro que Colombia a firmar y que no escogerá entre dos hijos bobos que tiene.

La propuesta de fondo que preocupa es la que lanzó el Mandatario en los congresos cafetero y arrocero para que los productores tramiten ante el Gobierno un proyecto de ley para dar subsidios a los sectores vulnerados en la negociación.

Subsidios de los cuales él dice que los economistas le manifiestan que serán cubiertos con la plata que va a generar del TLC.

Pero lo que no sabemos es dónde está ese dinero ni cuánto es. Ese ofrecimiento puede ser temerario y populista hoy que el país tiene grandes problemas fiscales y cuando el mandatario se enfrenta a una reelección.

Sin embargo dentro del tema de los subsidios y su monto habrá que plantear la siguiente pregunta: Quién conoce la relación costo - beneficio del TLC.

Uno podría deducir el costo: 500 millones de dólares en aranceles agrícolas, 900 millones que los consumidores deberán pagar demás en drogas humanas y agroquímicos y las pérdidas por revaluación, entre otros. Eso daría más de dos mil millones de dólares.

El único beneficio serían los 600 millones de dólares del Plan Colombia. Pero el Gobierno no ha dicho dónde queda el impacto social en este proceso.

END: ¿Al parecer la idea de los subsidios para usted no es admisible?
AMC:
El Presidente está invitando a los productores a tramitar ante el Congreso un proyecto de ley de forma relámpago sin respaldo presupuestal y sin que se hayan dado a conocer los beneficios económicos de la negociación. Eso no es responsable con los campesinos colombianos.

Sé que existe la ley 101 de 1993 que tiene toda clase de subsidios y compensaciones cuando existen desajustes y anomalías en las importaciones.

Es más fácil entonces que tome esa ley para dictar un decreto presidencial y a través del mismo se pueda fijar sector por sector, no solo los subsidios, sino una reconversión que pueda sostener el número de empleados del sector agropecuario.

END: ¿Qué quiere decir con impacto social y reconversión?
AMC:
Que el Gobierno no está centrado en el tema fundamental que es el empleo del campo y que los subsidios no aseguran ni que se cumpla una reconversión agrícola ni que el campesino pueda dedicarse a otra actividad. Mire, sin una reconversión financiada no sirven de nada los subsidios.

END: ¿O sea que los perjudicados de fondo con las actuales negociaciones son los trabajadores agrícolas?
AMC:
Es que el tema de subsidios no está bien desglosado. Con los subsidios se corre el peligro de que los dueños de las tierras sigan con su producción sosteniendo unos empleos pero por un año o dos máximo.

Uno podría explicar la situación con el siguiente ejemplo: Con arroz estadounidense en el mercado local, este llegaría a 50 mil pesos carga de paddy. Es decir que el subsidio tendría que ser de 20 mil pesos para los arroceros tolimenses cuyos costos de producción se ubican en 70 mil pesos.

Si uno multiplica esos 20 mil pesos por las 60 cargas, esto da un subsidio de un millón 200 mil pesos por hectárea, lo que multiplicado igualmente por las 110 mil hectáreas de arroz de todo el departamento, arroja subsidios por 130 mil millones de pesos al año.
Para el país, la suma podría superar los 400 mil millones de pesos solamente para el sector arrocero.

Si bien el Gobierno está dispuesto a subsidiar, la cifra es demasiado alta y contrasta con el tema fiscal. Además si lo hace por una vez no lo hará una segunda vez.

Ahora bien, si se desmonta la siembra de arroz, qué se van a poner a hacer a los trabajadores de las tierras, es decir el campesino.
No veo que el Gobierno les diga a los cultivadores: Bueno ya no van a cultivar arroz, pero se van a dedicar a estos otros productos con base en una metodología y un acompañamiento puntual.

Una vez se firme el acuerdo, en qué van a trabajar cinco mil personas que viven directamente del arroz en Saldaña, o qué actividad van a realizar otras cinco mil 800 personas que sobreviven indirectamente del cultivo. Qué van a vender las ferreterías y los almacenes de agro.

La propuesta de los subsidios no es coherente porque no cobija los coprotagonistas de toda la cadena y tampoco establece de forma puntual la reconversión. Entre Saldaña y Purificación, más de 15 mil personas dependen del arroz.

END: ¿Usted cree que la propuesta de los estadounidenses de ingresar al mercado nacional arroz por 230 mil toneladas a partir del primer año con una base de desgravación del 30 por ciento no podría ser recortada en lo poco que falta de la negociación?
AMC:
Los gringos no hacen sino muecas y sonrisas al equipo colombiano en la mesa de negociación. Ellos no han aceptado nada diferente y no han movido su posición. No creo que se flexibilicen a última hora.
Lo cierto es que cualquier contingente que ingrese va a dañar la producción nacional de arroz.

END: El Gobierno ha sido claro en decir que le interesa prioritariamente el acceso de sus productos al mercado estadounidense. ¿No eso lo que se busca en un TLC?
AMC:
Sí pero dicho acceso no existe por el momento y lo peor es que de todas formas se va a sacrificar el tema agrícola por un tema incierto como es el acceso a dicho mercado.

END: Cuando dice incierto, ¿se refiere a la mesa fito y zoosanitaria?
AMC:
En la mesa fito y zoosanitaria se tratan las normas técnicas. En la misión del parlamento norteamericano los gringos dijeron de forma puntual, como lo publicó EL NUEVO DÍA, que este trámite se cumple con base en la ciencia pura.
Es decir que no permitirán el ingreso de productos con ningún tipo de hongos, bacterias, líquenes, algas o virus. Con una sola mancha (hongo), que llegue a puerto podría generar el cierre para un producto por 10 años. La bioseguridad es fundamental y piedra angular para ellos.

END: ¿Entonces tampoco habría forma de flexibilizar el tema fitosanitario?
AMC:
La Corporación Colombia Internacional, CCI, que trabaja con 10 instituciones del Gobierno nacional, señaló en un informe que fue publicado por Portafolio que si los estadounidenses llegaran en algún momento a flexibilizar la mesa fitosanitaria en el TLC, tan solo el 80 por ciento de las normas que exigen para el ingreso de productos agrícolas se podrían cumplir después de 20 años.

Lo anterior, modificando la agenda interna pero con laboratorios de alta tecnología, investigación, profesionales en bioseguridad y con mucho dinero, aspectos que nadie ha mencionado.

Ahora bien, Uribe Vélez dijo en el Congreso Arrocero, que habrá que abrirle las puertas a productos como el cardamomo y la macadamia.
Al respecto, yo si quisiera saber cuál es el mercado internacional de estos dos productos y de qué forma otros cultivos apenas en exploración y desarrollo van a reemplazar en 10, 15 o 20 años las producciones de arroz, maíz, sorgo, trigo y algodón, entre otros.

END: La firma es inminente
AMC:
Tal vez, pero en mi concepto, no podemos desplazar cultivos de consumo masivo, del cual depende el empleo del campesino, por otros productos que tienen inmensas ataduras fitosanitarias. Sin embargo, eso hará el presidente Uribe Vélez.

Lo más extraño es que todo esto se los dijo Uribe a los arroceros en el Congreso en su discurso, y al final no hicieron más que aplaudirlo. Nadie le contrapreguntó cuando él dijo que contestaría a las inquietudes.

En el tema fitosanitario tampoco veo cómo les vamos a llegar a los estadounidenses con ganado sin aftosa y vacunación. Ese ganado existirá en el paraíso terrenal, pero no en el país.
En este momento las frutas con potencial exportador son objeto de análisis en Estados Unidos por efecto de las plagas y otro tanto están en cuarentena. ¿A cambio de qué vamos a arriesgar la producción nacional?

Peligra el futuro del campesino, a quien no le han
dicho de qué forma se va a ganar la vida.