Fernando Uribe aseguró que se ha afrontado mal el acuerdo
“Se requiere censo para que arroceros decidan si este grano debe ser negociado en el TLC”

Por OSCAR A. VARÓN B.
EL NUEVO DÍA

Un censo en los municipios arroceros para que los productores, distritos de riego y campesinos a lo largo del país decidan positiva o negativamente si el grano debe ser excluido del Tratado de Libre Comercio, TLC, entre Colombia y Estados Unidos, fue propuesto durante la Vigésima Sexta Asamblea de Usosaldaña y por el movimiento por la Salvación Agropecuaria de Colombia el día anterior.

Esta es la primera reacción frente a lo señalado por el Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Andrés Felipe Arias Leiva, sobre la propuesta en la mesa agrícola de empezar la firma del acuerdo con 47 mil toneladas de paddy y con un período de desgravación de 20 años para el arroz.

Para los agricultores del arroz en el sur del Tolima esta iniciativa debe ser consultada con quienes siembran y cosechan el arroz en el país, quienes derivan su sustento del grano y verdaderamente conocen su valor para el tema de empleo. Solamente los afiliados de Usosaldaña obtienen recursos por 100 mil millones de pesos al año, dinero con el cual sobreviven localidades como Purificación y Saldaña, casi en su totalidad.

En este sentido, Usocoello apoyó la iniciativa y Asocombeima dijo que proponer los contingentes en el TLC ha sido un error, ya que por allí empezará la debacle para los productores.

Propuesta
“La propuesta de Usosaldaña y de Salvación Agropecuaria es que se haga una consulta popular en todas las zonas arroceras del país sobre la posibilidad de excluir el arroz del TLC”, dijo Ángel María Caballero Lián.

Caballero explicó que el país no puede someterse a importaciones que comenzarían en 47 mil toneladas e irían hasta las 125 mil, las cuales equivaldrían al cinco por ciento del consumo nacional, porque se podría repetir la historia de 1998 cuando fueron aprobadas 120 mil toneladas y posteriormente se supo que llegaron al país cinco millones de toneladas.

“Tampoco se puede abrir la brecha de esta manera porque no tenemos control en los precios de los agroquímicos, las tasas de interés son altas, las variedades de semillas son escasas y las tarifas de agua de los distritos de riego son subsidiadas en Estados Unidos y en Colombia no”, indicó Caballero, quien agregó que este producto es el soporte de 100 mil tolimenses.

El sector, además de no ser competitivo con las subvenciones norteamericanas, padece otros problemas. “Al famoso contingente del cual se dice que no representa ningún peligro para los productores habrá que agregarle otros factores.

“En la actualidad no hay importaciones autorizadas, pero ingresan más de 500 toneladas diarias de arroz de contrabando a la Costa Atlántica procedentes de la Guayana Francesa y de Tailandia. El año pasado ingresaron 200 mil toneladas.

“A esto habrá que añadirle las 75 mil toneladas que deben ingresar por requisito ante la OMC. Con estas condiciones y con una desgravación arancelaria, sumado a los contingentes aprobados por el MAC en el TLC, el arroz inevitablemente desaparecerá, así sea de forma gradual”, dijo Caballero, quien sostuvo que la sumatoria de estas circunstancias redundan en contra de los productores nacionales y que el contingente aprobado atraerá mucho más el fenómeno del contrabando.

Salvación y Usosaldaña alertaron que es probable que de llegar a una base arancelaria que pase del 80 al 25 por ciento para el arroz en el TLC, esto serviría para que el equipo colombiano pueda ganar acceso de otros productos en Estados Unidos.

Lo anterior equivaldría a entregar el sector arrocero y otros productos sensibles, a cambio de que nuevos artículos agrícolas de Colombia se puedan vender en dicho país, lo cual no puede ser aceptado. “Eso sería un sacrificio”, indicó Caballero.

Otro aspecto, es que los contingentes deberán tener requisitos de desempeño exigentes, porque hasta el momento se encuentra en veremos o por resolver quién comprará la cosecha nacional en un nuevo escenario con TLC.

La propuesta fue apoyada por Alberto Navarro, representante de Usocoello, quien dijo sobre la negociación y la propuesta colombiana que “en cuanto al contingente de las 47 mil toneladas, es evidente que esta es una forma de perforar el mercado y seguramente en el futuro llegarán a 100 o 200 mil toneladas. Definitivamente el TLC no es la panacea para la gente humilde y no es cierto que trayéndolo de Estados salga más barato para el consumidor”, explicó Navarro, quien agregó que a medida que avanzan las negociaciones en contra del arroz corren peligro tres mil usuarios que cultivan 23 mil hectáreas en Usocoello.

Navarro sostuvo que el panorama es crítico por cuanto muchas tierras que son empleadas bajo el sistema de rotación, no serían utilizadas por la caída de los precios del sorgo y la supuesta entrega de los cereales en el TLC, lo cual tiene preocupados a los usuarios del distrito. Todo indica que se perderían los cultivos de rotación.
Los distritos ratificaron que una vez se avance se pedirá la consulta popular, y de no ser aceptada se irá al Congreso de la República o ante la Corte Constitucional para exigir los derechos del campesino de producir su comida en Colombia.

Asocombeima

Fernando Uribe, presidente de Asocombeima, dio a conocer en el evento un documento de la ONG Oxfam en el que resume lo que pasó en Honduras con las importaciones de arroz.

El texto señala que “En 10 años la producción de arroz se redujo un 86 por ciento en Honduras y el número de productores pasó de 25 mil a menos de dos mil.

“La reducción del número de productores no se debió a la falta de eficiencia económica sino a que no podían competir con los enormes subsidios de los Estados Unidos. Lo más grave es que esta liberalización discriminada y acelerada tampoco se tradujo en una reducción de precios a los consumidores, al contrario el precio en dólares del arroz ha subido en un 12 por ciento en 10 años.

“El caso de Honduras amenaza con reproducirse en el resto de la región”. El informe fue publicado en noviembre de 2004.

Sobre el documento, Uribe dijo que es lo mismo que sucedería en Colombia y que allá comenzaron con contingentes pequeños que a la postre crecieron e inundaron el mercado hasta acabar el cultivo, por eso le preocupa las declaraciones del Ministro cuando asegura que estas compras no afectarán al productor de arroz.

Para Uribe, el Gobierno estaría ´bobiando´ y negociando mal y que el hecho de haber ofrecido una penetración al mercado es un “cañazo
paisa al que los norteamericanos le sacarán el mejor provecho”.

“Hay cosas que resultan incomprensibles en este acuerdo que está buscando el país. Cuando uno va a negociar lo primero que hace es mirar la pupila de sus interlocutores para escudriñar sus intenciones.

“En este sentido el equipo norteamericano fue claro en señalar que cuenta con productos con subsidios que no está dispuesto a desmontar. El mensaje es claro, nos están diciendo que no van a competir con nosotros en igualdad de condiciones.

“Al respecto, si hubiésemos leído el indicio adecuadamente lo más lógico es que los negociadores colombianos le hubiesen respondido: Señores si ustedes no quieren negociar en igual de condiciones con ciertos productos, pues excluyamos de entrada los más sensibles de su parte y de nuestra parte.

“Hasta el momento el Gobierno está perdiendo el tiempo con el tema de los contingentes, pues estos son la oportunidad para que los artículos agrícolas de Estados Unidos ingresen pormenorizadamente y después a gran escala en detrimento de los cultivadores nacionales y
en contra de los arroceros.

“Nos van a aplicar una clase de mercadeo que se llama Cómo comprar un mercado, en donde el aumento paulatino de las importaciones tendrá un efecto psicológico en los productores que, después de lidiar con muchas cosechas y de ver que su negocio es cada vez menos rentable, inevitablemente optarán por cambiar de actividad.

“Hoy estamos hablando de 47 mil toneladas de paddy, mañana serán 60, 80, 120 ó 200 mil toneladas de arroz norteamericano. Ahora bien, el desmonte de los aranceles generaría problemas de dumping.

“Me parece que la propuesta del Gobierno en la negociación es dramática e inesperada y que presagia el comienzo del fin”, afirmó Fernando Uribe.