BOLETIN DE PRENSA
‘REFORMA TRIBUTARIA HARA COLAPSAR CULTIVO DEL ARROZ Y LO QUE QUEDA DEL AGRO EN COLOMBIA’.
Cuando terminó la década de los 90 con la borrasca de la apertura, que borró de un tajo cultivos transitorios como el maíz, algodón, sorgo y soya entre otros, y dejó agonizando el café, arroz y hortalizas, no mencionando el trigo que desapareció por la misma causa en la década de los 60; los arroceros pensábamos que ya lo peor había pasado, nuestros mayores problemas eran los insumos y los costos del cultivo que incrementaban su precio en un 20 por ciento anual, mientras el de nuestras cosechas únicamente se incrementaba a la mitad de esa tasa, colaborando siempre con la baja inflación que proyectaban los diferentes gobiernos.
Nos tocó padecer la importación de arroz del Ecuador y de Estados Unidos, además del contrabando; ni que hablar del calvario de la sobreproducción del Meta y Casanare a mitad de año, siempre la llevamos a cuestas bajando nuestros precios ciclicamente, pero a pesar de todo, habíamos logrado subsistir con márgenes de rentabilidad muy bajos. En este año al bajar el precio del arroz en el mes de agosto de 67 mil a 63 mil pesos la carga de paddy, ni siquiera la intervención de la Federación de arroceros en la compra de 50 mil toneladas de paddy hizo mover el mercado, lo cual habíamos anunciado. A la gran molinería y a los comerciantes no los ha inmutado esa medida, al gobierno menos; por esta razón a principios de septiembre nos alarmamos con la noticia de la importación de 150 mil toneladas de arroz del Ecuador que llegarán a partir de febrero del 2003, la explicación es que nunca nos habían anunciado esta maldición con tanta anticipación.
Nunca pasó por nuestra mente que al menú de
males anteriormente mencionados se le podrían adicionar otros peores. ¡Pues
sí!. Pensamos que con el pretendido ingreso de Colombia al ALCA, el gobierno
iba a velar por hacernos más competitivos. ¡Pues no!. Imaginénse que la Reforma
Tributaria que presentó el gobierno la semana pasada, a consideración del
Congreso de la República, donde se gravan todos los cultivos del agro
colombiano desde la papa hasta el café, pasando por las hortalizas, algodón y
cereales cultivos todos en crisis, los cuales hacen uso intensivo de todos los
bienes y servicios gravados en esta reforma tributaria, la cual además de
gravar todo el proceso de producción también grava el producto terminado,
además se grava toda la cadena del arroz incluyendo la industria molinera
(trilla, secamiento, coque, energía eléctrica, empaques, maquinaría para
trilla, etc).
Con esta cascada de gravámenes, desde el
impuesto al patrimonio (o sea a nuestras tierras y viviendas), y el incremento
a la renta del 10 por ciento, hasta el IVA del cinco por ciento para el agua de
riego, semillas y siembra de cosechas, arrendamientos, fumigación aérea y
terrestre, o sea los cacórros o bombas de espalda, es decir los más pobres de
los pobres; asistencia técnica del sector agropecuario, maquinaría agrícola,
recolección, preparación de la tierra, insecticidas, herbicidas, fungicidas y
transporte de carga; abonos químicos, nitrogenados, fosfatados y potásicos; administración,
operación y conservación de los distritos de riego, es decir, toda la
cadena de producción del arroz.
Pero además de lo anterior, a partir del 1º
de enero con devaluación hasta hoy del 25 por ciento anual, nuestros insumos
tendrán un incremento mínimo del 15 por ciento, este rubro marca un 30 por
ciento de los costos del cultivo de arroz; o sea que el impacto del nuevo
impuesto al patrimonio más el incremento de la renta, más el IVA y más la
devaluación, nos va a llevar a más de 300 mil pesos por hectárea de
sobrecostos, perdiendo toda la rentabilidad del cultivo, lo que hará
mover el punto de equilibrio a más de 120 bultos por hectárea para sacar los
costos de producción, lo que quiere decir, que sobre el promedio nacional de
104 bultos por hectárea, es una misión casi imposible. Además, teniendo en cuenta que nuestro arroz no es
un cultivo de exportación, recibirémos todo el peso de la devaluación en los
repuestos para la maquinaría e insumos, fuera de los incrementos excesivos en
los combustibles y lubricantes para la preparación y recolección de las
cosechas.
Como se puede observar los incrementos en
los costos de producción triplican el índice de inflación ordenado por el Banco
de la República, la cual se seguirá sosteniendo sobre la ruina del productor,
nuestro cereal perderá su viabilidad, y en nuestro departamento se afectarán la
mitad de los municipios cuya economía depende del grano del arroz, único
cultivo mecanizado que no arrasó la apertura económica; esta es una alerta para
todos los productores, industriales, Ministerio de Agricultura y Congreso de la
República.
Pero ojo! que no todo termina aquí, además
de gravar toda la cadena de la producción y algunos insumos y servicios
doblemente, también gravan con IVA la producción industrial y el producto
terminado, o sea, el arroz blanco y empaquetado.
Con costos en los insumos agroquímicos superiores en un 50 por ciento a los que tienen nuestros países vecinos con los cuales nos pretenden integrar, además de los subsidios de 350 mil millones de dólares que dan los países industrializados a sus agricultores, para citar un ejemplo podemos mencionar solamente el caso de los Estados Unidos que para los próximos 10 años incrementó los subsidios para sus productores agrícolas de 100 mil a 180 mil millones de dólares, hechos que los gestores de la apertura económica en la década de los 90, omiten para tildarnos de proteccionistas y poco competitivos, pero la competitividad en todos los países desarrollados es con dinero, tecnología y de la mano de papá Estado, pero en Colombia hacemos todo lo contrario, le adicionamos a la crisis una reforma tributaria altamente recesiva, la cual nos llevará a terminar de perder lo que nos queda de la seguridad alimentaria, del empleo rural y de la soberanía en el agro colombiano.
Este adefecio o proyecto de Reforma
Tributaria nos debe unir a todos los colombianos con el propósito de que sea
retirado del Congreso de la República y más bien presenten uno que conceda
todos los estímulos y subsidios no solamente al arroz, sino a todos los
cultivos, a la producción nacional, es decir, una rectificación del modelo
económico para reactivar la demanda y recuperar el empleo perdido, y así poder
lograr el crecimiento de la economía. De lo contrario es imposible pretender que algún día Colombia se integre
en la globalización al Area del Libre Comercio de las Américas ALCA, sin
perjudicar los sectores más débiles de la economía.
En el Congreso de la República hay un número muy
importante de senadores y representantes que levantaron en época electoral la
bandera por la defensa del sector agropecuario, les hacemos un llamado para que
actúen patrióticamente, llevando nuestro mensaje al gobierno para que se
archive este lesivo proyecto de Reforma Tributaria.
Ibagué, 3 de Octubre de 2002.
ANGEL MARIA CABALLERO
Presidente