EL ALCA EN EL BRASIL

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Entrevista a Joao Pedro Stedile
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Nuestra tarea es seguir organizando a los movimientos sociales

Diario El Comercio de Quito

Entrevista a Joao Pedro Stedile, de 48 años y líder del Movimiento Sin
Tierra, de Brasil, estuvo en Quito para participar en las movilizaciones de
protesta contra el ALCA.

Joao Stedile fue el único en su familia que pudo estudiar. Como miles de
campesinos del estado brasileño de Río Grande do Sul, hace 50 años, sus
cuatro hermanos no tuvieron ese privilegio. Tampoco sus padres. El dirigente
de los "Sin Tierra", uno de los míticos movimientos sociales radicales de
América Latina, se educó gracias a la labor pastoral de la Iglesia en esa
zona del Brasil.

"En 1899, mi abuelo llegó del Imperio austrohúngaro. Como él, llegaron 1 600
000 familias de campesinos pobres y hambrientos de Europa, estimulados a ir
al Brasil para reemplazar a los esclavos. En mi generación ya no había
espacio para el trabajo de los campesinos. Muchos hijos de esos migrantes se
unieron para luchar por tierra, para aplicar la Ley de Reforma Agraria, para
desapropiar los latifundios y distribuirlos. Yo soy uno de esos hijos".

¿Por qué no al ALCA?

Porque es una estrategia de las élites para aplicar en Latinoamérica el
mismo modelo agrícola norteamericano: grandes haciendas, altamente
mecanizadas y el control del comercio de las agroindustrias en manos de las
transnacionales. Ahí no hay espacio para la agricultura campesina, las
economías locales, ni la producción de alimentos en el mercado interno. El
ALCA legitimaría y perennizaría un modelo que es una tragedia para miles de
personas en el campo.

¿Cuál es la alternativa?

Desde la agricultura, desarrollar un modelo que priorice la distribución de
la renta para que toda la gente pueda tener trabajo e ingresos suficientes.
Si en la ciudad hay gente que trabaja y tiene ingresos, lo primero que hará
es alimentarse mejor. Para ello es necesario una agricultura que produzca
alimentos, en sitios cercanos a las ciudades. Hay que organizar una sistema
basado en la agricultura familiar que produzca alimentos para el mercado
local.

A esta altura y con una propuesta basada en lo local ¿es posible frenar el
ALCA?

Claro que es posible. Lo primero es informar a la gente del peligro que
representa el ALCA. No es un acuerdo comercial, es un plan de las grandes
corporaciones estadounidenses para controlar no solo el comercio, sino el
territorio, las riquezas y la moneda. Nosotros estamos impulsando una lucha
en el Brasil para exigir que los gobiernos hagan plebiscitos populares,
oficiales. En el Brasil hicimos un plebiscito popular. 10 millones de
personas dijeron no al ALCA.

El Movimiento Sin Tierra ha ocupado millones de hectáreas de tierra para
crear asentamientos, ha movilizado a miles de campesinos. ¿Hasta dónde
pueden llegar sin que los frenen los grandes propietarios de las
agroindustrias? ¿Cuál es el límite?

El límite lo estamos viviendo ahora. En los últimos diez años, el modelo
neoliberal frenó nuestras conquistas. En estos cuatro años, casi no hemos
conseguido nada en cuanto a tierras ni a economía. Por eso tuvimos que
ampliar nuestra lucha. Luchamos contra el ALCA igual que lo hicimos para
derrotar el gobierno de Cardoso y para elegir a Lula. Sabemos que en toda
Latinoamérica el modelo económico neoliberal se está imponiendo.Sin embargo,
también está sucediendo lo que muchos identifican como un resurgimiento de
la izquierda en varios países. Mucha gente identifica la elección de Lula,
Chávez en Venezuela y posiblemente Lucio Gutiérrez, en el Ecuador, con una
sola tendencia que se fortalece.

Lo que pasa es que diez años después del modelo neoliberal, la gente se dio
cuenta de que no sirve y está votando contra él. Pero todavía no hay
conciencia. Cualquiera que se declare contra el modelo neoliberal puede
ganar las elecciones. Lo hizo De la Rúa y cuando ganó, no hizo nada. Lo
mismo pasa con Toledo en el Perú. El proceso electoral que está en curso es
un voto de protesta pero todavía no es un voto consciente.

¿Qué le espera al Brasil con Lula da Silva?

La victoria de Lula es la victoria de un pueblo sufrido que quiere cambios.
Lula es una persona comprometida, sin embargo, el capital no duerme, va a
seguir presionando. Nuestra tarea es seguir organizando a los movimientos
sociales para hacer movilizaciones y presionar o ayudar al nuevo gobierno
popular.

Miércoles, 6 de Noviembre del 2002