El Nuevo Día –
Económica – 13 de mayo de 2006
El Tolima No Es Tierra
Propicia Para Sembrar Caña de Azúcar,
Expone Ángel Maria
Caballero
Salvación Agropecuaria
Expone Inconvenientes para Sembrar Caña
"CAÑAZO"
PRESIDENCIAL PARA ARROCEROS DEL TOLIMA
La propuesta de sembrar caña de azúcar para
producir alcohol carburante y de esta manera iniciar el proceso de reconversión
para el sector arrocero del Tolima es a juicio de Ángel María Caballero Lían,
un "cañazo" del presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, en
plena campaña electoral. La iniciativa fue presentada por Uribe el pasado 22 de
abril en reunión con los productores en las instalaciones de La Universidad de
Ibagué.
Para Caballero, presidente de Salvación
Agropecuaria, las tierras tolimenses, especialmente las más calientes, no son
las más apropiadas para sembrar caña pues los suelos del Tolima son muy
diferentes a los del Valle del Cauca, así como sus niveles de productividad. En
entrevista con EL NUEVO DÍA, Caballero expone las razones que le hacen
desconfiar de la propuesta presidencial e invita a los productores regionales a
no comer cuento tan fácilmente. Criticó la utilización de los programas Agro
Ingreso Seguro, AIS, y sostuvo que las condiciones del arroz frente al TLC son
muy difíciles.
EL NUEVO DÍA: Una de las propuestas del
presidente Álvaro Uribe Vélez es cambiar parte de las siembras de arroz por
caña de azúcar para el caso del Tolima. ¿Está de acuerdo con la iniciativa?
ANGEL MARÍA CABALLERO: Esa es una idea
presidencial que nace porque efectivamente entregaron el arroz en el TLC. Ahora
bien, para meter al departamento en cultivos de caña no se han hecho los
estudios necesarios y los datos que existen a la fecha señalan que el proyecto
no es viable. Hasta ahora todo es un "cañazo" de un Jefe de Estado
que está en campaña.
END: Producir caña no resulta importante a la
hora de comenzar a reconvertir al sector arrocero. Le hago esta pregunta
teniendo en cuenta que la propuesta está dirigida inicialmente a los
productores de la meseta de Ibagué.
AMC: No sé si todos los arroceros de la meseta
estén de acuerdo con la conversión a caña de azúcar porque las cuentas no son
claras. Mire, una planta de alcohol carburante para 150 mil litros diarios
cuesta 30 millones de dólares. Se requieren también ocho mil hectáreas de
producción. ¿De dónde provendría este
dinero para la destilería? Ahora bien, todavía no se ha pensado qué hacer con
las vinazas de la caña, cuya producción requeriría de una inversión adicional a
la cifra en cuestión. Hay que recordar que la Licorera del Tolima tuvo que
cerrar hace varios años una planta porque las vinazas eran arrojadas al río
Combeima, generando graves problemas de contaminación.
END: ¿Qué dicen las cifras que usted tiene?
AMC: La meseta tiene unos 240 cultivadores de
arroz y para mover una planta de alcohol carburante de 150 mil litros de
alcohol carburante se requiere la producción de 20 hectáreas diarias, que
equivalen a dos mil 400 toneladas, que caben en 40 tractomulas (diarias).
Solamente teniendo una administración muy
eficiente y un control muy depurado de
los cultivos es posible abastecer una planta de esta tamaño. Para esto se
requiere de una completa organización. No se olvide lo que sucedió con el
Ingenio Risaralda, que terminó administrando las tierras de producción porque
los cultivadores no se ponían de acuerdo.
END: ¿A su juicio qué otro problema existe?
AMC: En el Valle del Cauca cuando se corta la
caña se pueden llevar a cabo siete cosechas que llaman también
"suertes". Es decir que usted la corta y vuelve y crece, generando
siete cosechas o siete "suertes".
Según he podido saber la caña de la hacienda El
Escobal no da más de dos "suertes". Es decir que la vida útil de la
caña, probada en una reconocida hacienda de la meseta, no da más de dos cosecha
y toca volver a sembrar.
Pero eso no es todo, los costos de producción en
la meseta, tomando como ejemplo la hacienda en mención, en caña, son un 20 por
ciento mayores a los del Valle del Cauca, en tanto que la producción es un 20
por ciento menor.
En esos dos factores tenemos un 40 por ciento de
pérdida de competitividad frente al Valle del Cauca. Esas son cuestiones
técnicas que tienen que ser estudiadas
al fondo para no llevar al traste un negocio de estas dimensiones.
END: ¿Pero la comercialización y el precio deben
ser interesantes para pasar de arroz a caña?
AMC: No lo es y hay algo peor en lo que se debe
pensar. Según Procaña, en el Valle la tonelada para azúcar se paga a 55 mil
pesos a los productores y la tonelada para alcohol la cancelan a 25 mil pesos.
Procaña no recomienda este sistema porque se
paga a un 45 por ciento menos las cañas que van para alcohol carburante que las
que se convertirán en azúcar, por la sencilla razón que las destilerías son
propiedad de los mismo ingenios azucareros. Es decir que controlan el negocio.
Me preocupa que iríamos a salir entonces de los
conflictos con los molineros de arroz para introducirnos en un sistema mucho
más dependiente con las destilerías.
Ahora bien, nos dice el Gobierno que montemos la
fábrica, pero el presupuesto de un distrito de riego promedio en el Tolima no
alcanza al millón de dólares y la planta cuesta 30 millones.
Esas cuentas no la hicieron o tal vez no la han
hecho quienes durante la reunión del 22 de abril con el Presidente en la
Universidad de Ibagué no se cansaron de aplaudir la declaración de un
importante arrocero de la meseta que exclamó que "los arroceros de la
meseta querían reconvertirse y que deseaban que sus tierras no sirvieran
únicamente para el arroz".
Yo no sé si fue que se cansaron de vivir bueno o
que están dispuestos a cambiar una parte de arroz por caña, con el pequeño
problema de que el agua que se utiliza del Combeima apenas alcanzaría para las
ocho mil hectáreas de caña (para nutrir una planta de 150 mil litros), no
quedando nada para el arroz u otros cultivos.
El agua que utiliza alcanzaría para la caña y
para nada más, pues este nuevo cultivo vendría a utilizar los cinco metros
cúbicos que utiliza el distrito para riego.
Lo peor de todo es que de llegar a producir caña
únicamente, sin la construcción de la destilería, los cultivadores quedarían en
manos de los grandes grupos que manejan los ingenios, los cuales dirían si
compran para azúcar o para alcohol
carburante con ese factor del 40 por ciento de falta de competitividad.
END: ¿Pero la producción de alcohol tiene buenas
perspectivas hacia el futuro?
AMC: Eso ha dicho el Gobierno, pero Procaña ha
mencionado que no se deben aumentar las áreas en el país porque le están
apostando a una mayor producción en zonas particulares como la que queda sobre
el río Suárez. Es allí donde no es clara la propuesta para el Tolima.
END: ¿Y la producción de caña para otras zonas
arroceras no sería complementaria?
AMC: En Saldaña por ejemplo no se puede cultivar
caña. Para este municipio el Presidente nos dijo que cultiváramos hortalizas,
olvidando que en ese clima es imposible hacerlo. En Pajonales (Ambalema) hubo
un ingenio que se tuvo que cerrar porque
el grado de concentración de azúcares es mucho menor a la que se produce en el
Valle del Cauca.
END: El gobernador del Tolima está adelantando
contactos para iniciar la producción de
caña en la región. ¿Qué le diría al respecto?
AMC: Yo le pediría que tenga mucha prudencia a
la hora de definir en qué tipo de negocios nos va meter y supremo cuidado en ir
a embarcar en tierra caliente un cultivo como la caña que difícilmente
funcionaría. Le quiero recordar al Gobernador que para que la caña sea
productiva se requiere garantizar sus niveles de concentración, lo cual es muy
difícil en municipios como Guamo, Espinal, Purificación y Prado en donde las
temperaturas llegan a los 30 grados centígrados y que son municipios que se
encuentra entre los 300 y los 450 metros sobre el nivel del mar. Hay que
conocer que la concentración de los azúcares en la caña depende de cambios
bruscos en el clima (entre la noche y el día) que no se presentan en estas
zonas y que son comunes en el Valle del Cauca.
Yo si quisiera, tanto para los productores como
para los gobernantes en el Tolima, que tengan en cuenta los estudios de
Procaña, que cultivan en promedio unas 95 hectáreas por agricultor, que no son
unos pobres campesinos y son quienes precisamente se quejan de que son víctimas
de una relación jinete-caballo, en donde los ingenios son los que definen en
qué van a utilizar su producción y de qué forma se va a pagar.
END: En el TLC existen oportunidades para
exportar azúcar. ¿No es esta una buena oportunidad para hacer parte de esa
oferta?
AMC: Ellos mismos se han quejado de la
negociación. Los gremios productores de caña han dicho que su panorama no es
alentador, pues si bien van a exportar 50 mil toneladas con un valor de 25
millones de dólares, van a tener graves problemas cuando ingrese el jarabe de maíz
en 200 mil toneladas y con importaciones a beneficio estadounidense por 103
millones de dólares.
AIS y otras coyunturas
END: Hace unos días Fedearroz señaló que le
preocupa que los recursos del programa
AIS vayan a ir a fortalecer los sectores exportadores más que a los
mismos sacrificados del proceso. ¿Qué opina Salvación Agropecuaria?
AMC: Se oyen cosas muy graves: Que los subsidios
van a ser para cultivo de reconversión, que no habrá subsidios para
comercialización, y que estas ayudas van a ser solamente para exportadores
agrícolas. Igualmente, se menciona que
los dineros del AIS van serán destinados a mejorar las normas sanitarias y
fitosanitarias. Por ningún lado se oyen cifras para los siete sectores agropecuarios
perdedores del TLC. Todo esto me comienza a oler a "conejo", tanta
promesa de un presidente-candidato no es buen indicio.
Es evidente que no hay cama para tanta gente y
que los recursos no van a alcanzar para tantas cosas que se deben implementar.
Ojalá que después de las elecciones no
queden volatilizados todos esos subsidios.
END: ¿A usted le suena también un Conpes para el
arroz?
AMC: Si el Gobierno quisiera en realidad salvar
a los arroceros tendría que hacerlo por medio de un Conpes que tendría que ser
largo. No a 10 sino a 18 años o más. La
idea del Conpes hay que trabajarla mucho y le voy a explicar por qué: Las 79
mil toneladas de arroz aprobadas por TLC
que ingresan sin arancel equivalen a la producción de 20 mil toneladas de
arroz en Colombia, así digan que esto es el cinco por ciento de la producción nacional, pues con esta cantidad
se sostiene un molino un año entero.
¿Cuánto empleo hay de por medio en esta pequeña
cantidad que expresa el Gobierno y en qué se va a poner a trabajar esta gente?
El futuro de estas zonas y de estos productores debe estar incluido en un
documento de política económica y social.
Necesitamos un Conpes también porque el Gobierno
no negoció la salvaguardia de precio en el TLC, pues los gringos no la
aceptaron. Esto sugiere que no hay ningún mecanismo de protección cuando se
presenten las importaciones.
END: ¿Por ejemplo?
AMC: Si hoy entrara el contingente de las 79 mil
toneladas, teniendo en cuenta el precio internacional en la actualidad en 300
dólares y pagando todos los costos de importación, dicho arroz llegaría a 51
mil pesos 841 pesos si fuese carga de paddy verde cuando el nacional está en 74
mil pesos. Con esos 300 dólares de precio cómo vamos hacer para que los
molineros compren la cosecha a los productores. Los industriales ya manifestaron que no comprarán por encima del
precio de la subasta del contingente.
Sin embargo, el escenario puede ser peor, pues
con un precio internacional de 200 dólares, los comercializadores podrían pagar
el arancel del 80 por ciento y colocar arroz en el país a 68 mil pesos la carga
de paddy. Lo más grave es que no se podría hacer nada porque el Gobierno perdió
en el TLC la salvaguardia de precio que disparaba un arancel que últimas
brindaba al sector de las fluctuaciones internacionales.
Hay que recordar que el arroz blanco excelso en
el mundo ha fluctuado entre 178 y 291 dólares entre 2001 y 2005 y no sería raro
que bajara su precio nuevamente.
END: ¿Y el incremento del contingente empeora la
situación?
AMC: Hay que decirle a la opinión pública que el
incremento del contingente para el arroz
es compuesto. Es decir que el aumento del 4.5 por ciento se hace con base en
cantidad incrementada por año.
Colombia importará en el primer año, 79 mil
toneladas; en el segundo, 82 mil 555 toneladas; en el tercero, 86 mil 269; en
el cuarto, 90 mil 152; en el quinto, 94 mil 208; en el sexto, 98 mil 448; y en
el sexto, 102 mil 879 toneladas.
Las 102 mil toneladas equivalen a la producción
de 30 mil hectáreas menos en el contexto nacional. Esa es la misma cantidad,
por ejemplo, que produce Espinal al año, en donde 62 mil personas viven del
cultivo directa e indirectamente.
END: ¿Y en qué época ingresará el arroz?
AMC: Esa es la perla. Eso tampoco se negoció y
esto puede entrar en cualquier mes del año o en agosto en plena cosecha de los
Llanos. Pero existen otros problemas: No
es obligación del importador comprar la cosecha porque no hubo requisitos de
desempeño. Tampoco se negociaron los subproductos los cuales ingresarán sin
arancel. El solo cristal quedará cargado al precio del paddy.
Para protestar por esta situación participaremos
de una movilización nacional que se
realizará el lunes en todo el territorio colombiano. Nosotros estaremos en
Saldaña.