HABRIA UNA MOVILIZACION DE PORTESTAS EN
CONTRA DEL ALCA
CAFETEROS DICEN NO A IMPUESTOS
GOBIERNO INTENTARIA UN PEAJE DE 6 CENTAVOS
POR LIBRA EXPORTADA
CAFETEROS TOLIMENSES DECLARAN COMO
INSOSTENIBLE SU ECONOMIA
Por: Oscar
Varón.
Como crítica e insostenible se analizó la
actual situación cafetera del país, agudizada hoy en día por el gobierno
nacional, el cual tramita ante el Congreso de la República un proyecto de ley
que les impone a los caficultores una contribución hasta de seis centavos de
dólar por libra de café esportado, además de los impuestos que por reforma
tributaria se cobrarán a partir de enero de 2003. Este señalamiento se hizo en el marco de la instalación de la
Mesa Cafetera del Tolima, evento en el cual participó la gobernación, el Comité
Departamental de Cafeteros y el movimiento por la Salvación Agropecuaria de
Colombia.
Se alista una gran movilización del sector
agrario, la cual se realizaría antes del 15 de abril de 2003, en aras de
solicitarle al gobierno de Alvaro Uribe Vélez que Colombia sea retirada del
Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA.
Hay que recordar que precisamente en la
fecha mencionada, se deberán fijar los puntos de acuerdo para que el sector
agrario colombiano entre a participar del tratado internacional. Así lo señaló
Aurelio Súarez Montoya, presidente de Unidad Cafetera, durante la instalación
de la Mesa Cafetera del Tolima, ayer en el centro de Convenciones Alfonso López
Pumarejo de la Gobernación.
Sector en crisis
En el evento se realizó una exposición de
la crítica situación cafetera del país, agudizada hoy en día por el Gobierno
nacional, el cual tramita ante el Congreso de la República un proyecto de ley
que les impone a los caficultores una contribución hasta de seis centavos de
dólar por libra de café exportado. Siendo esta cifra muy alta para los
productores nacionales e inconsecuente con la realidad de los mismos.
Por otra parte, Suárez sentó su voz de
protesta en contra de los artículos de la reforma tributaria en los que se
obliga a gravar con IVA los insumos agropecuarios.
"El impuesto de contribución cafetera
es recesivo, pues parte de la base de que se deberá pagar a partir de los
ingresos y no de las utilidades de los caficultores. Además, no puede ser que
el Gobierno grave la venta de café pergamino, verde, tostado y en todas sus
presentaciones, con lo cual se atropella la economía del productor de
grano", indicó Suárez.
De otra parte, el académico enfatizó que
el precio interno no puede amarrarse a las condiciones de los exportadores y
comercializadores privados, quienes son en últimas los que se llevan la mayor
parte de los dividendos de este negocio.
La inversión de los cafeteros va a parar
en manos del Gobierno de Estados Unidos por concepto de impuestos de venta. También,
este dinero queda a cargo de las multinacionales que procesan el grano, las
cuales intervienen el mercado a su antojo.
Margen negativo
En esta actividad, se señaló que en la
actualidad, y a pesar del subsidio para la carga de café, se presenta un margen
negativo en la exportación del producto, pues al bajar el precio internacional
se le reduce el valor al productor, en tanto que los costos de producción se
incrementan, con lo cual no existe rentabilidad.
Ante este panorama, la Mesa Cafetera, en
la cual participaron funcionarios de la Gobernación, del Comité Departamental
de Cafeteros del Tolima y el movimiento por la Salvación Agropecuaria de
Colombia, le solicitaron al Gobierno mayor presencia en las zonas cafeteras,
apoyo en los procesos de reconversión económica del sector y el establecimiento
de reglas claras y justas en los procesos de exportación. Así mismo, hubo una
oposición rotunda a las fumigaciones aéreas contra los cafetales del
departamento del Tolima en donde se presume que existen cultivos ilícitos.
"La negativa y el rechazo nuestro
ante la posibilidad de fumigar con glifosato los sectores cafeteros es total. En
este caso vamos a realizar todo lo que esté a nuestro alcance para que esta
iniciativa que fue presentada al secretario de Estado Americano Collin Powel,
por parte del Gobierno colombiano, ponga en riesgo la estabilidad ambiental,
económica y demográfica de las zonas cafeteras", concluyó Suárez
Diciembre,
7 de 2002- Económica- El Nuevo Día.