Agro colombiano en peligro
Negociadores de EE.UU. en el TLC no
cederían en agricultura
Los norteamericanos vienen por todo el mercado del trigo
y el maíz, dijo Fenalce.
Por OSCAR A. VARÓN B.
EL NUEVO DÍA
El
equipo negociador de Estados Unidos no estaría dispuesto a hacer concesiones
con la agricultura nacional, especialmente en productos como trigo, algodón y
maíz.
Así lo denunciaron en el foro “Evaluación de las negociaciones agrícolas en el
marco del TLC”, que se realizó ayer en el Senado de la República,
representantes gremiales de Fenalce, Fenavi y Conalgodón.
Para estos sectores, es inminente el interés de los estadounidenses de que
exista una desgravación arancelaria a cero para estos productos lo más pronto
posible o una vez sea firmado el acuerdo. El debate dejó en claro públicamente
el interés de los norteamericanos de no negociar con una franja de precios y
más grave aún tampoco se mostraron permisivos con una salvaguardia especial
permanente.
En el foro, el presidente del Senado, Luis Humberto Gómez Gallo, dijo que se
necesita hablar más claramente o concretar los temas de la agenda interna que
se encuentran incipientes todavía, en tanto que el otro senador tolimense,
Jorge Enrique Robledo, sostuvo que los avances existentes en la mesa agrícola en
nada satisfacen al sector y colocan en peligro su permanencia en el tiempo.
Por su parte, Conalgodón se declaró en alerta después de conocer los intereses
que existen en Estados Unidos de que el país reciba hilazas y productos
manufacturados de la industria de forma recíproca. Los gremios en general
mostraron su preocupación por el futuro de la agricultura en el TLC.
Ellos avanzan por los cereales
En el evento, la Federación Nacional de Cereales, Fenalce, a través de su
director, Luis Eduardo Quintero, comentó que dentro de la negociación el gremio
había propuesto en la mesa agrícola que el maíz se desgravara a 20 años con
base en el sistema de franja de precios andinos, y que este producto contará
con la aplicación de salvaguardias.
“Eso no fue aceptado y la propuesta del equipo americano es que se negocie el
arancel con base en el que estaba estipulado el 18 de mayo de 2004, es decir
con cero arancel. Esto quiere decir que EE.UU. quiere que le sea entregado todo
el mercado del maíz de forma inmediata.
“Habrá que recordar que el principal productor de maíz en el mundo es Estados
Unidos con 318 millones de toneladas y allí cada productor cuenta con 28
dólares de subsidio por tonelada.
“En Colombia este producto llegó a las 700 mil hectáreas y puede ampliar su
cultivo en un millón de hectáreas en el corto plazo”, indicó Quintero en su
intervención.
De igual forma, el representante gremial denunció después de la VII ronda
realizada en Cartagena, que igual suerte corre el trigo.
“Para el trigo propusimos una desgravación a 10 años, manteniendo el manejo de
la salvaguardia y las autorizaciones de importaciones por medio del Mecanismo
de Contingentes Agropecuarios. La respuesta fue la misma, a ellos no les sirve
nada diferente a que les sea entregado el trigo por medio de una desgravación
inmediata a cero”, sostuvo Quintero, quien agregó que dentro de la estrategia
del equipo colombiano es evidente que se han entregado espacios a los
negociadores gringos.
Para Fenalce, resulta preocupante que los negociadores del TLC por parte de USA
hayan señalado que el acceso de azúcar y de tabaco de Colombia a dicho país sea
un tema político y no comercial, sacándoles prácticamente de la baraja en el
TLC.
Igualmente, no puede ser aceptado que hayan señalado que lo más conveniente es
que se cierre el ingreso de genéricos agrícolas en el país.
“Ellos no ceden, no proponen, no escuchan y todo lo que se les salga del
libreto no les interesa”, agregó Quintero en su pronunciamiento.
Al respecto, Fenalce le solicitó al Gobierno nacional que en el marco de la
negociación se haga sentir la Constitución de 1990, que sostiene que la
producción nacional debe ser protegida, utilizando para ello mecanismos como
salvaguardias y medidas parancelarias, entre otros.
Pollos
Dentro de la intervención, Jorge Enrique Bedoya, presidente de Fenavi
(Federación Nacional de Avicultores), señaló su temor respecto a que las
decisiones finales del proceso se tomen apresuradamente.
“La presión política en la recta final de la negociación podría generar malos
acuerdos”, indicó Bedoya.
Precisó, que el interés norteamericano consiste en que se le pueda vender a
Colombia, a bajos precios, lo que en dicho país se considera como desechos del
pollo, como son perniles y rabadillas.
“Estos desechos pueden entrar a Colombia a precios irrisorios, lo cual coloca
al gremio en grave riesgo o al borde de su posible desaparición”, dijo.
Bedoya recordó que una vez aprobado el acuerdo por parte del Congreso y de la
Corte Constitucional, no se le podrán hacer modificaciones, por lo que hizo un
llamado a los parlamentarios para que exista un mayor control político de las
negociaciones.
“El empresariado, el Gobierno y el Congreso deben definir las zonas o los
límites rojos en el TLC”, afirmó Bedoya.
De igual forma, en dicha actividad Rafael Mejía, presidente de la Sociedad
Colombiana de Agricultores, SAC, sostuvo que antes que nada la negociación debe
garantizar la permanencia de los empleos existentes y el crecimiento del
sector.
Manifestó que en la actualidad las importaciones del sector agropecuario han
aumentado en un 350 por ciento y que hoy en día, 11 de 44 millones de
colombianos viven en el sector rural.
De esta cifra, cuatro millones 700 mil personas dependen directamente de
productos agrícolas.
En alerta
Entre
amarilla y roja se encuentra la alerta decretada por los algodoneros respecto a
lo que pueda suceder en el TLC. Así lo expresó Luz Amparo Fonseca, presidenta
de Conalgodón.
La Ejecutiva señaló que si bien se dice que no se ha avanzado en la negociación
respecto al tema agrícola, la realidad y las conversaciones al interior de la
mesa dicen lo contrario.
“Preocupado se encuentra el sector algodonero por la propuesta que Colombia
acepte bienes usados en sus importaciones. Esto tiene implicaciones graves contra
la cadena algodón-textil-confecciones, pues es bien sabido que Estados Unidos
es el principal comprador de estos productos en un 90 por ciento. Ahora bien,
el país no puede convertirse en reciclador de desechos, lo cual atenta contra
las posibilidades de las industrias textiles del sector andino”, manifestó
Fonseca.
Conalgodón dio a conocer públicamente que los norteamericanos han señalado a
los diferentes representantes gremiales que asisten a la ronda que a ellos no
les gusta que se mantenga una salvaguardia especial agropecuaria permanente y
que prefieren más bien este mecanismo de forma transitoria, es decir limitado
únicamente en su uso a los períodos de desgravación.
“Habrá que recordar que las salvaguardias sí están permitidas ante la
Organización Mundial del Comercio, OMC, y están diseñadas para sopesar las
caídas de los precios”, agregó.
“Ellos nos han dicho que sus leyes no les permite negociar nada que no sea
recíproco. Esto lo entienden, dentro de la cadena algodón-textil-confecciones,
que si bien están dispuestos a seguir recibiendo los productos de esta cadena
con base en el alargamiento de las preferencias arancelarias, Atpdea, su país
tendría el mismo derecho de colocar en el país sus confecciones, así sean
usadas.
“Como conocen de nuestra urgencia para que sigamos manteniendo esas
preferencias, ellos nos han manifestado que admitirán el mismo tratamiento para
todos los productos de la cadena, y que estos deberán estar en el mismo
calendario de desgravación.
“Para los estadounidenses el calendario será recíproco, esto significa que las
confecciones, las telas, los hilos y el algodón deberán irse a una desgravación
inmediata para garantizar el acceso con cero arancel.
“Sin duda esta es una presión indebida y muy fuerte, porque recíproco es que
sus productos ingresen también con cero arancel”, sostuvo Fonseca, quien agregó
que el avance de las negociaciones es inminente y que las cartas presentadas
por los norteamericanos dejan mucho que desear.
Túnel es para importar
En el foro, Luis Humberto Gómez Gallo, presidente del Senado, preguntó al
Gobierno por los recursos para investigación, reconversión y competitividad
para el sector agropecuario.
“Si bien se viene adelantando una negociación y existe una agenda interna, yo
si quisiera conocer dónde están los recursos para potencializar el sector
agropecuario.
“Sería interesante que existiera claridad respecto a la estrategia y el cúmulo
de inversiones que se realizarían en materia vial, infraestructura, portuaria y
telecomunicaciones, así como los dineros para la reconversión agrícola”,
aseguró Gómez Gallo, quien sostuvo que el Congreso deberá hacer el control
político al proceso.
El senador proponente del foro, también tolimense, Jorge Enrique Robledo,
sostuvo que la propuesta del equipo gringo de aceptar bienes usados pretende
convertir a Colombia en un país reciclador de basuras, lo cual no puede ser
permitido por el Gobierno nacional.
“La negociación ha demostrado que tiene avances en contra de la agricultura,
porque de alguna manera sus representantes han dicho que deberá existir un
nuevo esquema de precios, lo cual da por descontado que no habrá franjas de
precios andina.
“En este sentido, lo que están haciendo los dos equipos es ponerse de acuerdo
en los periodos de desgravación, esto es una quiebra diferida para los
diferentes sectores agropecuarios”, manifestó Robledo.
El senador del MOIR sostuvo que el tema de acceso real no va a contar con el
suficiente avance, pues es sabido que los norteamericanos no negocian sus leyes
sanitarias y fitosanitarias. “Aquí no se le ha dicho toda la verdad al país. Si
están negociando y de una manera muy avanzada”.
De igual forma, denunció que lo más probable es que se quiera salvar sectores
como el floricultor a costa de otros gremios, al mencionar que el Gobierno ha
señalado que habrá perdedores y ganadores en el TLC.
Sin embargo, Robledo fue más lejos al asegurar que el Túnel de la Línea es una
obra que apunta a favorecer más las importaciones del país que las mismas
exportaciones.
“El Túnel de la Línea está pensado para permitir el ingreso a Bogotá de las
mercancías que por barco llegarán en mayor cantidad del puerto de
Buenaventura”, aseguró Robledo.
De otra parte, el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Andrés Felipe
Arias, manifestó al inició del foro que el Gobierno es consciente de la
importancia de la agricultura y que la posición suya y la del presidente de la
República es que “mientras existan distorsiones en el mercado internacional y
ayudas internas en Estados Unidos, Colombia conservará los mecanismos de
protección”.
Salvación Agropecuaria
En el tema del arroz, Ángel María Caballero Lían, presidente de Salvación
Agropecuaria recordó que otras negociaciones con Estados Unidos han dejado la
quiebra para los productores de este grano.
Recordó el caso de Cafta (Para Centroamérica), en donde la producción de arroz
se redujo en un 80 por ciento, teniendo un período de desgravación de 18 años.
Citó también el caso de México que de 400 mil pasó a 40 mil hectáreas
cultivadas en el marco del Nafta. “No es cierto que una salvaguardia agrícola
sea suficiente para contener las importaciones de arroz”, sostuvo.
“Tampoco se puede competir contra los subsidios, que este año se suponen
estarán en mil 300 millones de dólares en Estados Unidos”.
Para Salvación Agropecuaria, el MCA (Mecanismo de Contingentes), no es otra
cosa que un destructor de las negociaciones, pues mientras este organismo no
garantice un precio mínimo de referencia en las cosechas que obligaría a
comprar a los importadores no pasaría nada con los denominados contingentes
agropecuarios.
En lo relacionado con la agenda interna, el dirigente y representante de los
campesinos en el país comentó que “no se puede hablar de agenda interna
mientras los precios de los insumos se incrementan entre un 20 y 35 por ciento,
ni mientras los intereses de los préstamos a los agricultores sigan siendo de
dos dígitos, mientras que en Estados Unidos son del 0.8 por ciento”.
Salvación Agropecuaria exigió que para mantener la actividad económica de 10 millones
de personas que derivan su sustento de la agricultura nacional, los productos
sensibles deben ser excluidos del TLC de forma inmediata.