ASOCIACION NACIONAL POR LA SALVACION AGROPECUARIA
¿SESGO ANTIAGRARIO Y FALTA DE “ACUERDOS EQUITATIVOS” EN LAS NEGOCIACIONES
DEL ALCA?
En las páginas Económicas del periódico Portafolio del Jueves 20 de febrero
(Anexo 01), la Sociedad de Agricultores de Colombia, vuelve a revivir la
polémica del Ministro Cano con el de Comercio, Industria y Turismo, únicamente
que ahora en lugar de Cano aparece en el escenario el presidente de la SAC,
quien entre preocupado y despistado se queja porque Jorge Humberto Botero,
Ministro de Comercio, sigue negociando el agro colombiano a espaldas del
gremio, y sin consultarlos dentro de la oferta inicial en las negociaciones del
ALCA, notándose un sesgo antiagrario en dicha propuesta, afirma el funcionario.
Para el Dr. Rafael Mejía, presidente de la SAC, el problema consiste en que se
deben hacer unos “acuerdos equitativos” o el equivalente a “saber negociar”.
Según él, la cuestión es de astucia. ¿Será que a los funcionarios de Gaviria
que negociaron la apertura en los 90, les faltó algo de eso?.
Sin embargo, como decían las abuelitas, “para la
muestra un botón”: México es un país modelo en los tratados internacionales de
libre comercio, llevan cinco años en los mismos, luego se presume que deben
saber negociar. El Tratado del Libre Comercio con América del Norte (TLCAN),
celebrado entre México, Estados Unidos y Canadá, llevó a este país en cinco
años de importar 790 millones de dólares en alimentos, a importar 8.000
millones de dólares, y sus agricultores están pidiendo hoy que se excluya el
agro de dicho tratado comercial. Este
país era un fuerte productor de arroz,
pero hoy depende de la importación de este producto desde Estados Unidos para
alimentar a su población; era exportador de papa, pero fueron bloqueadas sus exportaciones
en el mercado estadounidense a través de barreras fitosanitarias; fue
exportador de algodón, pero hoy depende del producto Made in USA; y su
milenaria cultura del maíz en el Norte de México fue arrasada por los
agroindustriales del coloso del Norte.
Es importante anotar que la economía de México crece a
más del 4%, pero no propiamente en las finanzas de estos agricultores, este
lucro se reparte entre el sector financiero y el industrial (grandes
industrias), además de los que se benefician de estos tratados internacionales
por estar fletados a las grandes multinacionales o ser agentes de las mismas,
que en Colombia también los hay. En el caso de México se observa un comienzo de
desmantelamiento en la industria que hace uso intensivo de la maquila, es
decir, del trabajo de los obreros de las fábricas, y la causa principal de este
proceso es que las multinacionales encontraron en la China un jornal mucho más
barato, menor a 2,5 dólares el equivalente a $6.500 pesos colombianos, por lo
tanto llevar a cabo esta maquila en China es más barato que en México, sobre
todo en el sector textil y manufacturero en los cuales es intensivo este valor
agregado.
Es lo que llaman nuestros neoliberales criollos “mayor
eficiencia y competitividad” y cuyo argumento principal consiste, en quién es
capaz de aguantar más hambre, si el trabajador mexicano o el chino. Para ellos, el éxito se mide en el jornal
más barato y la alta tecnología, de la cual carecemos los países
subdesarrollados y muy poco importa la parte social. Este fenómeno también está
comenzando a afectar al agro de América Latina y llega con la ingeniería
genética para los vegetales, la cual únicamente conocemos por los medios de
comunicación; pero en el mundo ya se cultivan 60 millones de hectáreas que
están desplazando la soya, el maíz, el algodón, la papa, y próximamente el
arroz y la palma africana de los países subdesarrollados, cuyas tecnologías son
todavía primitivas; este solo factor deja ver porque estos tratados no pueden ser
equitativos como lo pretende el presidente de la SAC, y ya Minagricultura está
importando estas tecnologías como única solución sin prever las consecuencias
sociales, ambientales y de salud.
Como si esto fuera poco, no hemos mencionado los
subsidios para el agro, que solo en Estados Unidos llegan a 180 mil millones de
dólares en los próximos 10 años y que el presidente de la SAC solicita que se
desmonten para bajar los aranceles a cero en el 2005 y poder integrarnos a
dicho tratado, pero a finales del año pasado en lugar de bajarlos, los subieron
de 100 mil a 180 mil millones de dólares, de lo cual no dan explicaciones a
nadie a pesar de ser los promotores del ALCA. Al eliminar los aranceles puede
entrar toda clase de cereales, azúcar, café, carne de res, pollo, cerdo, leche,
huevos y mercancías, unas legalmente y otras trianguladas de los países
asiáticos donde el jornal y la alta tecnología son más baratas y apoyadas por
el estado.
El cuento no es de saber negociar, ni menos en
acuerdos bilaterales, como el que pretende hacer el gobierno de Uribe con
Estados Unidos si fracasa el ALCA, pues será peor para nosotros y lo hemos
visto, que todas las semanas nos regañan y dan ordenes, como en el caso de Cano
con los ministros del Pacto Andino al querer Minagricultura comenzar las
negociaciones del ALCA con los aranceles más altos permitidos, lo cual fue
inmediatamente rectificado por el departamento de Comercio Exterior de los
Estados Unidos, condicionando el tratado de preferencias arancelarias del ATPA
a desproteger nuestro agro como efectivamente lo está haciendo el ministro de
Comercio aunque no le guste al presidente de la SAC, lo cual nos deja ver el
grado de docilidad de nuestro gobierno y la poca importancia del agro para
ellos, así nos quieran hacer creer lo contrario.
Lo más aberrante de lo anterior, es que el ATPA fue
concedido a cambio de la eliminación de los cultivos ilícitos o mejor dicho,
para que los desplazados de estos cultivos recuperaran el empleo, lo que
tampoco ha sucedido porque muchos de ellos se están ubicando en los cinturones
de miseria de las ciudades, ya que la fabricación de textiles y confecciones se
lleva a cabo con mano de obra altamente especializada. La razón es muy sencilla, ellos son los del
billete y la tecnología, además hemos perdido la soberanía económica por el
endeudamiento que tiene el país, y la completa dependencia del FMI y el Banco
Mundial para prorrogar nuestra deuda externa que se lleva el 40% del
presupuesto de la nación, lo cual no se logra sin su visto bueno; y nuestra
pobreza no nos permite negociar en condiciones de igualdad. Por lo tanto, lo
único acertado como política de estado es proteger la producción nacional y el
empleo por costosos que sean. Al paso
que vamos, tendremos que eliminar hasta la última mata de coca y de amapola
como lo dice Mingobierno, y además entregar nuestro agro en el ALCA, sin tener
en cuenta que en Colombia la guerra nació en el campo y la firma de este
tratado en la forma como lo está manejando Mincomercio, es el combustible para
ella.
Pero lo más alarmante, es que a pesar de que se va a
negociar lo del agro en el ALCA, el presidente de la SAC y el ministro de
Agricultura, con todo lo respetables que son, les prohibieron participar
personalmente en estas negociaciones, quedando la suerte del agro en manos de
las decisiones de Mincomercio como lo afirma el mismo Cano (Portafolio 21 Febrero). Por los
anteriores argumentos y ante la actitud antiagraria del gobierno, solamente con
la resistencia civil de todos los productores, campesinos, indígenas y
trabajadores del campo lograremos evitar que se involucre al agro en este
tratado comercial, el cual únicamente concibe que Colombia se especialice en
producir cultivos tropicales, los cuales no se dan en las zonas templadas donde
ellos habitan por existir las estaciones; pero lo contradictorio de esta
propuesta radica en que estos cultivos también están en crisis como lo
observamos con el café y el banano, productos que son comprados por las mismas
multinacionales cuyos dueños están en los países que nos imponen estos
tratados.
Nos oponemos y rechazamos la firma de este acuerdo
comercial, por atentar contra nuestra soberanía y seguridad alimentaria y como
lo dice el presidente de la SAC en el Anexo 01, únicamente se favorece a la
industria; lo cual también está por verse pues ya vimos el caso de México y el
desmantelamiento de la industria nacional con la apertura económica en los
90. Hacemos un llamado de alerta al
gobierno del Dr. Álvaro Uribe, a nuestros dirigentes, a la clase política y a
los productores del campo, a las organizaciones sociales, campesinos, indígenas
y trabajadores del agro, y los invitamos al Congreso y a la Marcha cuya fecha anunciaremos
en los próximos días, en protesta y rechazo contra el ingreso de Colombia al Área
del Libre Comercio de las Américas – ALCA y al sesgo antiagrario que están
tomando las negociaciones por parte del gobierno .
Ibagué, 22 Febrero de 2003.
ANGEL
MARIA CABALLERO
Presidente
ANEXO
01
REVIVE
AGARRON DE AGRO POR ALCA
Cruce
de Cartas entre la SAC y Mincomercio
Productores se quejan de ‘sesgo antiagrario’
y Pymes se unen al reclamo.
Las diferencias
entre los agricultores y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo en torno
al tratamiento del sector agropecuario en las negociaciones internacionales
volvieron a salir esta semana a la palestra. El nuevo episodio se reveló ayer,
cuando el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, Rafael
Mejía, hizo pública la inconformidad del sector con el manejo que el gobierno
le ha dado a las negociaciones del agro.
El ministro de
Comercio, Jorge Humberto Botero, salió al paso de estas declaraciones y señaló
que el sector agropecuario ya ha sido consultado sobre el tema y está enterado
de los avances de las negociaciones. Pero el enfrentamiento es de tal magnitud
que el jueves próximo se reunirá la junta directiva de la SAC en pleno con el
presidente Álvaro Uribe, para pedir, como ocurrió el año pasado, una posición del
Gobierno, al respecto.
Ayer,
durante la presentación de un convenio con Acopi, el presidente de la SAC dijo
que “desafortunadamente cuando los ministros son muy técnicos se les
olvida el elemento humano y miran todos los sectores desde el punto de vista de
beneficio económico y se les olvida el social y político”. También se quejó de
un sesgo ‘antiagrario’ en las negociaciones que se adelantan con una
favorabilidad hacia la industria y recalcó la necesidad de que el país llegue a
acuerdos equitativos que no afecten a un
sector vulnerable como el agro.
A las
críticas, se unió el presidente de Acopi, Juan Alfredo Pinto, quien señaló que
el Gobierno ha adelantado las negociaciones en ausencia de las pymes y del
agro. “Reclamamos una participación más consciente, más expresa, deliberada y
activa en la construcción de una negociación”, expresó. Para que el
Gobierno tenga más en cuenta a las pymes y a las agroindustrias en la
negociación del Alca, Acopi y la SAC hicieron una alianza en defensa del campo
colombiano.
Se
busca consolidar un frente común por la defensa de la actividad
agroempresarial, con acuerdos de competitividad en los ámbitos regional y
nacional y otras acciones como la promoción de las mini cadenas socio
productivas y esquemas asociativos para darle valor agregado a las labores
agrícolas.
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Cruce de cartas Ayer se conoció un cruce de cartas entre la SAC y el
ministro de Comercio, Jorge Humberto Botero en el que muestran sus
diferencias. El funcionario dice que el sector fue consultado para llevar la
oferta inicial a las negociaciones del Alca en una reunión con el Ministerio
de Agricultura y con Mejía. Mientras
tanto, el presidente de la SAC dice que en esa reunión de la semana pasada el
gremio manifestó su desacuerdo con la propuesta. A su juicio, no
tuvo en cuenta un texto que había sido conciliado el pasado 30 de enero y en
el que se dejaba clara la necesidad de condicionar la reducción de aranceles
a la actividad y la disminución de subsidios por parte de los países
desarrollados. Al final, explicó, el Ministerio de Comercio presentó un texto
que no dejó satisfecho a los agricultores. |