Se conocerá posición unificada del sector frente el tratado
Consulta popular arrocera sobre el TLC

La iniciativa de llevar a consulta de los cultivadores de arroz, que comenzó a gestarse hace 15 días, sobre si éste debe salir o no de las negociaciones del TLC, se tornó en una realidad ayer cuando se realizó una asamblea extraordinaria del sector arrocero en Ibagué convocada por Salvación Agropecuaria.

Por GERSAN
EL NUEVO DÍA

- “Como productor arrocero está usted de acuerdo con que se incluya al arroz en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) de Colombia con Estados Unidos. ¿Si? -¿No?”
- “Cómo productor arrocero está usted de acuerdo que se firme un TLC con Estados Unidos, donde se incluyan a los demás productos agropecuarios subsidiados por ese país. ¿Si? - ¿No?”
Esa son las dos preguntas que las asociaciones de usuarios de los distritos de riego, cultivadores, productores y arroceros en general harán a su gente en todo el país el próximo 5 de junio.

Las mismas fueron el resultado de una gran cumbre del sector arrocero y agrícola llevada a cabo ayer en Ibagué y la cual contó con la representación de asociaciones de usuarios de distritos de riego de varios departamentos de Colombia. Estos fueron convocados por la dirigencia del Movimiento por la Salvación Agropecuaria de Colombia, para discutir y unificar posiciones frente a lo que consideran el exabrupto por parte del Gobierno nacional, de negociar dentro del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos un cultivo tan supremamente sensible como el arroz.

Del cultivo del grano viven de forma directa o indirecta 18 municipios tolimenses, para citar un caso, y miles de familias colombianas, recalcaron ayer los líderes agrícolas llegados a la ciudad para debatir su suerte en el TLC.

La consulta interna del sector arrocero podría convertirse en una consulta popular general sobre todo el TLC, que actualmente negocia el gobierno de Álvaro Uribe Vélez con los Estados Unidos.
Esto quedó claro en la reunión, así como que los agricultores no tienen miedo de competir ni dentro de las fronteras comerciales colombianas ni por fuera de ellas, si se les pone en igualdad de condiciones de su competidor, donde los productos, en este caso el arroz, no reciban cuantiosos subsidios y ayudas del gobierno estadounidense que los hacen mucho más baratos en su producción y venta en el mercado abierto.

Los de la meseta ibaguereña

“Nosotros venimos defendiendo desde hace mucho rato que el arroz y demás productos del sector agropecuario queden excluidos del TLC, pero que quede claro, no estamos pidiendo que se excluya porque sí, lo que estamos pidiendo es que se excluyan todos aquellos productos que tienen subsidio en los Estados Unidos.

“No es que nos dé miedo competir, estamos dispuestos a hacerlo con todos y con cualquiera porque somos competitivos, según los datos nuestros. Pero el problema es que cómo vamos a competir con arroz si los Estados Unidos mantienen los subsidios. El año pasado los costos de producción del arroz en Estados Unidos fueron del orden de los mil 200 millones de dólares, y se acaba de aclarar que fueron mil 300 millones de dólares en subsidios. El cien por ciento de condiciones. Lo que estamos diciendo es que compitamos en igualdad”, dijo Luis Armando Gonella, productor de la meseta de Ibagué.

Carmen Laserna, otra importante representante del sector agropecuario en la meseta de Ibagué, aseguró respaldar la consulta interna arrocera o popular arrocera.

“Lo que se busca es aprobar una consulta popular de este estilo para poder hacer presión ante el Gobierno y mostrarle que los arroceros no queremos que se incluya en el TLC mientras existan subsidios en Estados Unidos. A nosotros nos tienen que poner a negociar en igualdad de condiciones, pero no nos pueden sacrificar simplemente porque el Gobierno necesita ceder”.

Aseguró que es necesario, además, conocer realmente las cifras de importaciones de arroz en el país y, por eso, la consulta popular busca fijar su posición como grupo directamente afectado y decirle al Gobierno: “Usted no nos puede desconocer. Denos la información, porque nos están entregando a nosotros, nos están sacrificando y ni siquiera información nos dan; nos dicen que todo se hace a través de un gremio, pero hay que tener en cuenta es que a ese gremio, cuando se posesionó el viceministro Arias, lo llamaron y le dijeron, ‘el Gobierno está pensando quitarles el manejo de las cuotas parafiscales’, y por lo tanto los gremios en este momento no van a tener un enfrentamiento con el Gobierno. Los gremios están asistiendo a la cosa para hacerle un juego al Gobierno porque ellos no se van a quedar sin recursos”.

De todo el país

Esta cumbre tuvo representación de asociaciones de usuarios de distritos de riego de Huila, Norte de Santaner, Meta, Casanare, entre otros lugares del país, donde el cultivo del arroz es condición sine qua non para la subsistencia de miles de personas.

Del departamento del Huila se hizo presente Lázaro Salazar Medina, de la Asociación de Usuarios de Juncal, Asojuncal, distrito de cuatro mil hectáreas de influencia en el municipio de Palermo. Su portavoz respaldó la iniciativa de la consulta popular interna del sector arrocero. También hizo acto de presencia para profundizar más en lo que consideran una amenaza de subsistencia.

“Existe una experiencia en el Cauca donde los indígenas hicieron una consulta popular, frente a si estaban o no de acuerdo con la negociación del TLC. Ese fue un buen ejemplo y sirve para arrancar y sentar un precedente político en el pais en el tema del arroz y el agro”.

El representante del Huila aseguró que está de acuerdo con las voces que desde el Congreso de la República ya piden no solamente que se haga una consulta popular nacional no para un determinado sector de la economía que podría verse afectada con el TLC, sino del tratado en conjunto.

Por su parte, Rubén Darío Fernández, representante de la asociación de usuarios del distrito de riego de Zulia, Asozulia, de Norte de Santander, aseguró que respalda la consulta y ahora se preparan para la aplicación del mecanismo.

“Asistimos y respaldamos la iniciativa por la preocupación que tienen todos los arroceros de Norte de Santander, por las negociaciones del TLC, y el futuro nefasto del arroz. Vemos con preocupación que en los distritos de riego no hay arroz para recolectar, y los precios no reaccionan. Eso nos aumenta la preocupación y la incertidumbre sobre el futuro del producto, porque los mercados ya están inundados sin haberse firmado todavía el TLC”.

En Norte de Santander hay mil 200 pequeños productores de arroz, con un promedio de tenencia de tierra de nueve hectáreas.
A su turno Eudoro Álvarez, de la Asociación Agropecuaria del Meta, Agameta, respaldó directamente la consulta popular arrocera, pero como un primer paso para una consulta abierta, sobre todo el sector agropecuario. En Meta, aunque el mayor cultivo es el arroz, también son cultivadores de productos de ciclo corto como la soya, maíz y algodón; por eso, su aval total a la consulta en conjunto sobre el TLC frente a la agricultura.

“Nos parece importante la exclusión de la agricultura en general, pero de la agricultura básica en la alimentación de la población”.
Agameta piensa que voces como las de los senadores Jorge Robledo y Antonio Navarro, que piden una consulta popular nacional para aprobar el TLC, son importantes y cada día ganan más y más adeptos, por la transcendencia de la decisión que debe ir más allá de los intereses del Gobierno de turno.

Tolima en pie de lucha

Germán Ortiz Lerma, presidente de Asorrecio, aseguró que sus afiliados, familias, campesinos y las personas cuya labor está directamente relacionada al arroz y al agro no tienen duda alguna sobre la consulta popular.

En su caso es claro que los municipios tolimenses de Lérida y Ambalema, están condenados a desaparecer sin el cultivo del arroz por la condición especial de la tierra

“Sabemos de la gravedad del asunto en materia de negociaciones frente al TLC con Estados Unidos. Allí vivimos del arroz. Lo que se pretende con esta consulta es hacerle entender al Gobierno nacional y a sus negociadores que se excluya el arroz del TLC, pero, aun más, que se excluyan otros productos del sector agropecuario”. En solo Asorrecio hay cerca de 400 familias productoras y la economía de los dos municipios está en juego pues de eso viven tractoristas, combinadores, regadores, fumigadores, las empresas de fumigación, casas comerciales, plazas de mercado, “despalilladores”, talleres y el comercio mismo, comentó.

Alberto Navarro, de Usocoello, en el Espinal, tiene claro que lo que hace el Gobierno nacional con el TLC no es una negociación entre dos países, sino una adhesión a los intereses del país del norte por parte de Colombia.

“Fundamentalmente como persona vinculada al campo apoyo que no se negocien esos productos que tienen enormes subsidios en los Estados Unidos, no solo el arroz, o sea, los cultivos sensibles. Las asimetrías son totales y no hay nada que hacer”.

La ruina lleva a la guerra

El vocero de Usosaldaña, Darío Sendoya Guzmán, avaló la propuesta de la consulta popular por una razón simple: Las zonas donde se han perdido cultivos propios como Natagaima y Coyaima, que se vinieron a menos desde la apertura económica, dejaron a su gente en una enorme ruina y no le dejan otra salida que la guerra.

Sus pobladores no tuvieron más opción que engrosar tiempo después las filas de la guerra de uno u otro lado de la concepción ideológica.
Por eso, no es solo el arroz el alimento a sacar de la negociación sino el agro mismo, e incluso olvidarse del propio tratado.
“La junta directiva en pleno está de acuerdo no solamente en que se excluya al arroz del TLC sino que no haya TLC para el agro colombiano”, comentó.

La propuesta del senador Jorge Enrique Robledo, de llevar el TLC a una consulta popular es de su total agrado por el daño que causará al país en el futuro cercano.

“Estamos en el orden de los mil 950 usuarios, en un área de 24 mil hectáreas año, 13 mil aptas para cultivo que se rotan; eso genera bienestar para 70 mil personas que viven directa o indirectamente del cultivo en la zona de Saldaña y Purificación”.

“Serían economías que desaparecerían de hecho; y caeríamos en el abismo como en el caso de Natagaima y Coyaima, que cuando desaparecieron los cultivos de ajonjolí, sorgo, que se cultivaban en la zona, por lo menos uno o dos miembros de cada familia terminaron en los grupos alzados en armas llámense como se llamen”.

Al cierre de esta edición todavía Miguel Gordillo, coordinador de Salvación Agropecuaria; Aurelio Suárez Montoya, su director ejecutivo, y Ángel María Caballero, presidente del Movimiento por la Salvación Agropecuaria de Colombia, seguían trabajando y finiquitando detalles sobre esta consulta popular del sector arrocero, y tener listas las acciones y estrategias a seguir.

Saben que el trabajo está por comenzar, pues solo se dio un pequeño paso hacia adelante en cuanto a ponerse de acuerdo en las preguntas y la fecha de realización de la jornada democrática.

A propósito, para darle mayor transparencia a la misma y su realización, evitar manipulaciones e injerencias indebidas, la consulta tendrá una veeduría internacional de la ONG Oxfam, entidad de ayuda humanitaria y desarrollo creada en 1956.

Así mismo, rectores de universidades, personalidades nacionales harán lo propio en la jornada.

“Serían economías que desaparecerían de hecho; y caeríamos en el abismo como Natagaima y Coyaima, que cuando desaparecieron los cultivos de ajonjolí, sorgo, que se cultivaban en la zona, por lo menos uno o dos miembros de las familias terminaron en grupos alzados
en armas”.