ASOCIACION NACIONAL POR LA SALVACION AGROPECUARIA

"Lo más caro para un país es lo que no es capaz de producir"

www.salvacionagropecuaria.net

 

 

COSTOS DE PRODUCCION EN EL ARROZ,

INSUMOS Y ALCA*

“ALEGRIAS DE CABALLO CAPON”

 

En este informe presentaremos dos temas importantes para la Honorable Asamblea General de Usuarios: Primero, trataremos de hacer un análisis general sobre el costo del cultivo en los años 2002 y 2003, el incremento de su valor y el impacto en la pérdida de rentabilidad del mismo, estudiaremos históricamente las reflexiones sobre la formación en el precio del arroz para la cosecha Tolima y Meta el año pasado y el presente por parte del gobierno y la industria molinera en el Concejo Nacional del Arroz, del cual no participamos los distritos de riego o sea los responsables de más del 60% del arroz que se produce en Colombia. Segundo, les daremos a conocer las actividades desarrolladas por la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria en el 2002 y las que llevaremos a cabo en el 2003, las cuales serán puestas a consideración de ustedes.

 

INSUMOS Y ALCA

Los pesticidas (insecticidas, herbicidas, fungicidas) terminaron el año 2002 con incrementos del 18 al 19 por ciento, pero a partir del 15 de marzo del presente año los fabricantes de agroquímicos autorizaron otro incremento del 8% para completar un 26% en los últimos 13 meses; en los abonos como la urea y el DAP los mismos pasan del 30% el año pasado, los combustibles acumularon alzas del 14%, los jornales el 10%, los repuestos para la maquinaria el 20% y el agua para riego el 13%. Las anteriores cifras más el impuesto al patrimonio y otras variables nos llevan a costos de producción que pasan de los cuatro millones de pesos por hectárea para el presente año (información suministrada por el Ing. Agrónomo Roberto Botero, gerente de Seta Insumos, ver Anexo No 1).  Estos aumentos nos representan mayores valores del orden de 500 mil pesos por hectárea, o sea que nuestra canasta arrocera de costos subió aproximadamente un 14% el año pasado.

 

Además de lo anterior, la devaluación de la moneda en el 2002 llegó al 25%, situación que afecta en materia grave los costos de los repuestos para maquinaria tanto de los agricultores como de Usosaldaña, lo mismo que los insumos importados en su materia prima, combustibles y la fumigación aérea. La variable de los agroquímicos que son los más costosos de la región, incide en un 35% en los costos del cultivo y hace que el país no se pueda insertar en el ALCA – Area de Libre Comercio de las Américas sin afectar  su sector productivo, pues allí tendremos que competir con Argentina y Uruguay, países en que el valor de los insumos es la tercera parte de lo que valen en Colombia, o con Brasil donde valen dos veces y medio menos según datos de Minagricultura; pero lo más grave es que Mincomercio Exterior continua las negociaciones del ALCA haciendo caso omiso de estas cifras y manifestando que “el problema del agro nacional con el ALCA, consiste en que el acuerdo no se puede dejar de firmar por favorecer a unos cuantos latifundistas en perjuicio de los consumidores (Periódico El Tiempo/Económicas/ 12 marzo 2003)”. Lo anterior sin importar el perjuicio que se cause al agro colombiano, conformado en su gran mayoría no propiamente por latifundios sino por minifundios tanto en los distritos de riego como en el sector cafetero, lo cual facilmente es demostrable.  Parece que comenzamos a vivir otra vez la pesadilla de la apertura de Gaviria únicamente que corregida, rectificada y multiplicada por tres, en la cantidad de perjuicios que se causarán a la economía de un país en guerra cuya causas tienen mucho que ver con la injusticia social y el desempleo causado por la apertura económica de los 90, que eliminó de un tajo del panorama nacional un millón de hectáreas y 500 mil empleos y destruyó la pequeña y mediana industria.

 

Volviendo al tema del precio del arroz paddy, el cual en la cosecha de los Llanos Orientales en el mes de agosto del año pasado, la industria molinera bajó en el Tolima de 67 mil a 63 mil pesos la carga, perdiéndose lo que habíamos recuperado en el primer semestre. Además la diferencia entre el precio del Meta y el Tolima la redujeron a 3.500 pesos; es decir, que cuando a ellos les pagaron a 59.500 pesos el paddy el año pasado (precio fijado por el gobierno), para nosotros el precio fue de 63 mil pesos, el cual no modificaron ni con la intervención de Fedearroz que lo pagaba a 64 mil pesos. Posteriormente en el mes de octubre, el Molino Sonora entró a comprar sin tabla a 64 mil pesos en el Molino La María, esto hizo que la gran molinería le subiera mil pesos a la carga, probablemente por la competencia de los dos nuevos compradores.

 

Damos la bienvenida a don Juan Pastrana al Espinal, pues hemos sido informados que está comprando arroz paddy en el molino de los Tovar, igualmente hubo cambio de propietarios en el Molino Espinal y el Molino Caribe en Ibagué; estos nuevos actores en el mercado y los altos precios en el comercio internacional del arroz algo nos pueden ayudar en junio y julio cuando se bajan los precios del paddy por decreto no propiamente del gobierno, sino de la molinería del Tolima argumentando “nuevas expectativas” en la oferta y demanda por la cosecha del Meta. Felicitamos al Molino Sonora y a Fedearroz por la regulación del mercado el año pasado en defensa de los productores, ojalá si vuelve a intervenir el mercado Fedearroz, las tablas sean más suaves que las de la industria molinera, queja que recibimos de algunos agricultores que les vendieron su arroz; igualmente exaltamos el nombramiento de Fedearroz a la presidencia del FLAR, ojalá ello nos redunde en nuevas variedades, pues la variedad Colombia 21comenzó a ser rechazada por su comportamiento irregular en el proceso de molinería, y no tenemos materiales nuevos para defendernos en caso de una epifitotia (ataque masivo de plagas y enfermedades), en el caso de Usosaldaña por no poder rotar cultivos y la monovariedad Fedearroz 50 es susceptible a todo, además ya completó siete años en el mercado.

 

Es importante anotar, que la gran molinería había guardado una diferencia del orden de cinco mil pesos en los precios del arroz paddy entre el  Tolima y el Meta a favor nuestro, correspondientes al valor del transporte comprendido entre Villavicencio – Espinal y a nuestra mejor calidad; pero con la unificación de precios que ellos manejan muy bien, en los últimos dos años, nos redujeron los márgenes perjudicando el año pasado a los productores del centro del país, situación que originó la intervención del gobierno a través de Fedearroz.

 

Lo anterior lo traemos a colación, porque el pasado 4 de febrero el gobierno en el Concejo Nacional del Arroz fijó el precio de 63.500 pesos la carga de arroz paddy verde para el Meta y 62 mil para el Casanare, el cual rige en la cosecha que se recolecta a partir de julio en estos departamentos. También se acordó que por pago de contado le descontaran el 2% al agricultor, es decir que los incrementos en el precio para el arroz subieron escasamente respecto al año pasado, entre el 4.5% y 6.7%, según sea el pago de contado o a crédito, nada que ver con los incrementos en los costos de producción.

 

Si la industria molinera nos aplica la misma metodología de mercadeo del año anterior  como es lo más factible, salvo que el mercado internacional se sostenga en alza, el precio del paddy para el mes de agosto en el Tolima será de 67 mil pesos, y el punto de equilibrio para sacar los costos de producción sería de 120 bultos por hectárea, quedando los agricultores en déficit, pues las producciones en los meses de diciembre, enero y febrero de 2003 oscilaron entre 80 y 110 bultos por hectárea y a mitad de año es difícil recolectarlos.

 

El análisis anterior lo hacemos para que nuestros agricultores refresquen la memoria, porque hay muchos arrendatarios con la “alegría del caballo capón” haciendo cuentas alegres con los precios que hoy tiene el paddy, sin tener en cuenta que entre el Meta y el Casanare se sembrarán del orden de las 130 mil hectáreas o más en el primer semestre, y la formación de nuestro precio la hace todos los años la industria molinera en el mes de julio, y no cambia en el resto del año y se forma con base en los precios fijados por el gobierno en el Concejo Nacional del Arroz, el cual se llevó a cabo el pasado 4 de Febrero del presente año como lo mencionamos anteriormente.

 

El precio de sustentación fijado en dicho Concejo es demasiado bajo y no tiene nada que ver con los incrementos de los costos del cultivo que llegan al 14% para todos los productores de arroz en Colombia. La pifiada del Concejo Nacional del Arroz al fijar los precios de la cosecha Meta – Casanare, es muy grave para nosotros, y tiene un desfase del orden de cuatro mil pesos en la carga de paddy. Lo más crítico de lo anterior, es que el gobierno poco interviene en la formación del precio para el Tolima, el cual siempre queda al garete en manos de la molinería siguiendo el libre mercado en el primer semestre pero dependiendo siempre de los precios que se fijan para los Llanos Orientales en el segundo semestre.

 

Como si lo anterior no fuera preocupante, además de la importación de 150 mil toneladas de paddy seco o su equivalente en blanco  que entran del Ecuador a partir de abril por Pacto Andino, lo cual produce permanentemente una amenaza latente y un detrimento en nuestro sector, que nunca hemos entendido ni sabemos quién lo pactó, pues a cambio de las importaciones de arroz, se exportan cada año 10 mil toneladas de azúcar de los grande industriales del Valle del Cauca y algunas manufacturas.  Induarroz está solicitando a Minagricultura en el Concejo Nacional del Arroz, la importación de terceros países en reemplazo del arroz ecuatoriano, el cual  sale hoy a más de 88 mil pesos bulto de blanco puesto en El Espinal; pero ellos piden la importación de arroz paddy procedente de Estados Unidos  afectando la producción nacional que no puede competir con los altos subsidios que da este país a sus agricultores; si hoy estuviera operando  el ALCA sin aranceles o arancel cero, pues éste se debe ir desmontando a partir del 2005 hasta llegar a cero, el paddy americano nos llegaría a menos de 60 mil pesos la carga perdiendo la viabilidad el cultivo del arroz en Colombia.  Este es el país que más promueve el ALCA y que aprobó en el mes de octubre del año pasado en plenas negociaciones del ALCA, subsidios para sus agricultores de 180 mil millones de dólares en los próximos siete años, o sea que en el ALCA, unos nos arruinan por bajos costos en los insumos y otros por los subsidios, y a los países más pobres de los pobres no se les puede aplicar medidas antidumping según los acuerdos internacionales. No deja de producir cierto escozor que, conociendo estas cifras el gobierno, sus fanáticos del ALCA afirmen con gran desparpajo que el único problema de nuestro agro, es que los agricultores colombianos son ineficientes y latifundistas. Esperamos que en los próximos días, Fedearroz fije su posición en materia tan delicada, con el propósito de convocar todas las fuerzas vivas del agro en defensa de la producción nacional. 

 

Todavía tenemos fresca en nuestra mente la tragedia de 1998 con el arroz norteamericano, cuando importaron 130 mil toneladas legales de paddy seco, y de contrabando entraron otras 320 mil, bajándose nuestro precio de 58 mil a 50 mil pesos la carga en abril de ese año.  Creemos que el Ministro Cano no repetirá esa catástrofe que llevó a la quiebra a los agricultores de nuestro departamento y fue una de las principales causas para que naciera la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria; vemos que Induarroz nos quiere repetir la misma dosis con pesadilla incorporada;  como quien dice: “Al que no quiera caldo, se le dan dos tazas”.

 

EN LAS NEGOCIACIONES DEL ALCA “NO SE PUEDE AMARRAR PERRO CON LONGANIZA”  

Para finalizar, debe quedar claro que es absolutamente inaceptable que para definir la posición negociadora de Colombia  en el ALCA o en un acuerdo bilateral con el cual tampoco estamos de acuerdo, pues no se ha hecho un análisis riguroso de los sectores de la producción y su vulnerabilidad a estos acuerdos internacionales, ya que hemos sabido que en estas negociaciones están participando personas distintas a las que verdaderamente representan el interés nacional.  Quieren hacer creer en visos de legalidad y lo que están es entregando la soberanía nacional, pero además es moralmente inaceptable que la posición colombiana sea fijada por quienes representan intereses extranjeros y sus abogados, –tengan o no inversiones en suelo colombiano. Y también es torpe. Como lo dice la sabiduría popular, “no se puede amarrar perro con longaniza”, y no debemos permitir que eso se siga haciendo. Estoy seguro de que este gobierno, caracterizado por ser práctico y tener el interés nacional como su gran prioridad, pues todos los días Minagricultura menciona el ‘trabajo rural’ del cual dice que “debe primar por encima de todo”, llamará a Mincomercio a hacer un estudio juicioso y a rectificar tanto las posiciones vacilantes en las negociaciones del ALCA, como las ofensas que ha lanzado la viceministra por lo medios de comunicación contra los productores  del agro colombiano, tildándolos de latifundistas y sobreprotegidos.

 

Teniendo en cuenta que el 15 de junio de 2003 se deberán presentar y perfeccionar las ofertas agrícolas, es decir, la lista de productos agropecuarios que se someterán a un proceso gradual de desgravación dentro del marco de negociaciones del ALCA, invitamos a todos los agricultores de Colombia a la gran marcha de rechazo contra el ALCA, que se llevará a cabo en la primera semana del mes de junio por las calles de Bogotá hasta la plaza de Bolívar, como también a ponernos en máxima alerta a partir de hoy en todo el territorio colombiano donde exista un solo campesino, indígena o productor del agro, para comenzar la resistencia civil y así rechazar y evitar que se cometa este despropósito en contra de todos los que laboramos en el campo colombiano.

 

Ibagué, 15 de Marzo de 2003.

 

 

 

 

ANGEL MARIA CABALLERO

Presidente

 

*ALCA: Al caído, caerle!