El
Nuevo Día –Económica - 1 de marzo de
2006
CABALLERO SEÑALÓ QUE
NEGOCIACIÓN FUE UNA TRAGICOMEDIA
TLC: CRÓNICA DE UNA MUERTE
ANUNCIADA
“Que
a nadie se le olvide que fueron los apátridas que tenemos, quienes vendieron la
soberanía alimentaria del país. El TLC lo buscó Colombia”
Desde hace 22 meses, desde
cuando se inició el proceso de negociación del TLC, el movimiento por la
Salvación Agropecuaria fue el primer grupo activo en Colombia que se ubicó en
oposición al acuerdo y anunció que los grandes perdedores de un evento así
serían el campo nacional y el tema de salud humana.
Han sido varios años de
lucha, de marchas nacionales, de protestas, de intensos debates y de posiciones
frontales contra el Gobierno, e incluso con los mismos gremios agrícolas.
Al respecto, Ángel María Caballero, dijo que prefería haber estado equivocado
frente al TLC. “Hubiera preferido no tener la razón. Equivocarme hubiese sido
mejor”.
Caballero, tan polémico
como de costumbre, enunció que el TLC fue toda una tragicomedia con actos
llenos de mentiras y engaños. Enumeró los perjuicios para cada renglón agrícola
y dijo que “quien trapea y barre el inmueble no puede aspirar nunca a ser socio
estratégico del dueño del edificio”.
EL NUEVO DÍA: Hay que decir
públicamente y en honor a la verdad, que usted fue uno de los primeros líderes
en el país que dijo que este TLC no iba a terminar en nada bueno para el campo
nacional ni mucho menos para el Tolima. ¿Qué le dice hoy lo sucedido y los
anuncios del Gobierno?
ÁNGEL MARÍA CABALLERO:
En Salvación Agropecuaria decimos que el proceso de negociación fue una pieza
de teatro, al mejor estilo de una tragicomedia, repartida en siete actos, con
una tragedia al final.
Hoy hay que recordar que
cuando empezó el TLC, el ex ministro Carlos Gustavo Cano, dijo “No se puede
negociar sin subsidios”. Apenas él dijo esto le cayeron encima Rudolf Hommes y
toda la prole neoliberal del actual Gobierno, callándole la boca. Era evidente
que EE.UU. no iba a reducir sus subvenciones.
Después se trabajo la idea,
con Cano a la cabeza, de que se iba a proteger el sector agropecuario porque
una agricultura débil era una agricultura con narcotráfico y terrorismo, idea
que patentó finalmente el mismo presidente Uribe Vélez.
Dijeron después que la
defensa iba a estar reseñada con base en el Sistema de Franja de Precios, SFP.
Se creyó entonces que con este mecanismo se iba a poder negociar sin que ellos
(EE.UU.) desmonten sus subsidios que valen 30 mil millones de dólares y que
para el arroz eran de mil 300 millones.
Ahí, los gremios confiaron
en que el SFP iba a ser el sistema arancelario con un 100 por ciento de
protección.
Recuerde la opinión publica
que una vez se dijo que se iba a utilizar la Franja, al mes siguiente la
entregaron, porque los “gringos” no la aceptaron.
END: ¿Y después se tocó el
tema de salvaguardias?
AMC: A
renglón seguido (tercer acto), los colombianos dijeron van a ver salvaguardias
permanentes, por cantidades importadas, por precio, etc. Se le dijo a los
gremios y al pueblo que iba a ver cuatro clases de
salvaguardias y con eso tranquilizaron la gente.
Al mes siguiente, los gringos dijeron que no permitirían esas cuatro
salvaguardias.
El pueblo se comió el
cuento y los colombianos siguieron negociando el agro como las subvenciones de
ellos, sin salvaguardias y el SFP sin valía alguna.
Más adelante se habló de
una nueva salvaguardia permanente, siempre y cuando ellos eliminaran sus
subsidios y también se comenzaron a ofrecer contingentes.
Allí, gracias a la astucia
que caracterizó al equipo nacional, se entregaron 27 mil toneladas de arroz
blanco, 500 mil toneladas de maíz, el trigo y la cebada sin aranceles,
inicialmente.
Con el ofrecimiento hecho, y viendo el desespero de los colombianos, los
gringos volvieron a decir en la próxima ronda “ahora es con ninguna clase de
salvaguardias y no eliminaremos los subsidios”. Cuarta mentira o escena.
En el transcurso de la
negociación y a sabiendas de que ningún mecanismo de protección era aceptado
por los americanos, los colombianos continuaron y comenzaron a hablar de
productos sensibles.
Nos gritaron en letra
grande sensible el arroz, la avicultura, el maíz, la soya, los aceites y el
algodón.
END: ¿Y después entregaron
algodón?
AMC:
En la ronda posterior entregaron algodón. Pero eso no es todo, por aquellos
días, las personas que eran uribistas y creían en
todo lo que les decían los senadores Gómez Gallo, García Orjuela y Devia se sintieron protegidos.
Lo más graciosos del caso,
es que los norteamericanos les dijeron a los colombianos aquí no hay nada
sensible.
En la siguiente escena, el
discurso pasó de sensible a hipersensible, teniendo la solicitud de los dos
millones de toneladas de maíz e involucrando al arroz.
A renglón seguido, en el
Congreso de Arroz de la Federación, Uribe les dijo a los productores que fuera
tramitando un proyecto de ley porque se les iba a dar un dinero a los
“quemados”.
Ahí comenzó el desencanto
porque éramos hipersensibles, pero comenzamos a oler a quemado.
Entonces Fedearroz comenzó a pedir la exclusión totalmente desencantado,
y fue cuando se debieron parar de la mesa de forma definitiva.
Llegó el cierre, última
escena, y le metieron al sector 89 mil toneladas de blanco y como aseguró
Gonzalo Sarmiento con el primer contingente se comienza a acabar el arroz.
En la madrugada del lunes,
los arroceros se dieron cuenta que los habían “cacareado”, durante 22 meses.
Que el Gobierno había
mentido públicamente y que fueron entregadas todas las herramientas posibles
para proteger el sector.
De una comedia se pasó a la
parte trágica, pues todavía los dirigentes no creen que el Gobierno los haya
“regalado” de una forma tan miserable, en medio de tantas promesas, que al
final resultaron vanas. No hubo final feliz, y la tomadura de pelo se convirtió
en una amarga verdad: Se cedió a todo lo que el equipo norteamericano impuso.
END: ¿El Gobierno dice que
no hubo víctimas?
AMC:
Sí, el sector agropecuario colombiano que ha quedado desprotegido y expuesto al
libre comercio. La ruina llegará antes de que se cumplan completamente los
períodos de desgravación.
Por el momento, no queda
nada diferente a unirnos y elevar las demandas ante los tribunales por
detrimento patrimonial contra el Gobierno.
A los agricultores
colombianos les reitero el llamado para que apoyen a los candidatos que, por
medio de notaria, se comprometan a votar negativamente el TLC en el Congreso.
Vamos a ser una enorme cruzada por la defensa de la soberanía alimentaria.
Hoy podemos decir que el
inconformismo en sectores como la leche, la ganadería, los avicultores, los
maiceros y oleaginosas es enorme; y eso debe quedar refrendado en el nuevo
Congreso.
Reitero, que los votantes
del sector agrícola deben exigirle a los candidatos su posición sobre el TLC
para apoyarlos o desaprobarlos en las urnas.
END: Pero recuerde que los
congresos generalmente apoyan las iniciativas presidenciales
AMC:
Este va a ser un escenario muy duro de lucha política, de eso no le quepa la
duda a nadie. Pero con la entrega del sector a los norteamericanos, las cosas
pueden cambiar.
Hay que hacer todo lo posible para que las bancadas en su mayoría, sean
representadas por personas que se han comprometido con no apoyar el TLC.
Los colombianos que moran
en el campo deben saber que no existe un costo beneficio a su favor en el
acuerdo, y que eso hay que refrendarlo en las urnas.
Por el contrario, el sector
agrario va a perder 1.2 billones de pesos en aranceles y solo Dios sabe cuántos
empleos.
Invito al pueblo a que no
se deje engatusar con los actuales discursos de victoria sobre esta relación
comercial. Que no nos sigan mintiendo con un proyecto de ley agrícola
totalmente mal financiado, porque no hay dinero para subsidiar el campo.
END: ¿Qué piensa hoy de la
tesis de que EE.UU. iba a respetar a Colombia como socio estratégico?
AMC:
El socio estratégico nunca existió. Estados Unidos es como el dueño de un
edificio y Colombia es más o menos como quien asea los pisos. Lo único que le
dirá el dueño del inmueble al empleado, es que efectivamente usted va a ser mi
socio, pero con un buen trapero, un buen delantal, un overol y mucho detergente
para que los pisos brillen.
Estados Unidos nunca ha sido nuestro socio estratégico. Colombia es el patio
trasero de ellos, y los millones de empleos que se van a perder en el campo
colombiano van a ser para aumentar la bonanza de los granjeros norteamericanos.
El país no puede ser socio
estratégico si no se tiene la suficiente capacidad de negociación. Que socio
puede ser un país que tiene una deuda de 50 mil millones de dólares, que tiene
recurrir a préstamos por tres mil millones para financiar la guerra, y que
tiene que prorrogar 500 millones de dólares al año en sus deudas.
END: ¿Bajo su perspectiva
el Gobierno fue el que falló?
AMC:
Es que fue Colombia el que pidió el TLC, no lo ofreció Estados Unidos. Esto lo
vendieron los colombianos.
Que a nadie se le olvide
que fueron los apátridas que tenemos, en cabeza del presidente Uribe, quienes
vendieron la soberanía alimentaria del país.
END: En las diferentes
discusiones nacionales se ha dicho que existen, como el arroz, sectores
exageradamente protegidos por el Gobierno y el fisco, por lo que ha juicio de
analistas como Rudolf Hommes es hora de que se defiendan por sí solos y se
vuelvan más competitivos.
AMC:
Yo le juego a esa tesis. Póngame a un agricultor de Estados Unidos con un
granjero tolimense, pero sin subsidios, y nosotros les podemos exportar arroz.
Póngame a un algodonero
gringo sin subsidio, con uno de Chicoral, y les
exportamos fibra. Con lo que no podemos es con la tesorería de Estados Unidos.
Pero hay que ir más lejos y
observar quien expone esa tesis en los medios radiales. Yo le quiero recordar
al señor Hommes, miembro de la Junta directiva de Bavaria,
empresa que acabó con la cebada en Colombia, que no se le olvide que es un
reconocido miembro que trabaja por los capitales internacionales, los cuales
usufructúan el país.
Yo le diría a Rudolf Hommes
que es de muy mala educación hablar con la boca llena.
Otros
sectores
END: ¿Por sectores y de
acuerdo a los datos de Salvación, cuáles son los más perjudicados?
AMC:
Son muchos, pero hablemos de los más delicados. El sector avícola terminó con
26 millones de kilos de pollo al año (26 mil toneladas). Esto equivale al
consumo de tres veces la ciudad de Medellín, es casi lo que se come Bogotá en
un año.
Va a tener que competir
asimétricamente con los perniles de pollo americano y en lo que somos
competitivos, las pechugas, estas no se van a poder exportar, porque no fueron
aceptadas.
Los perniles grasosos y llenos
de hormonas de los estadounidenses cuestan 800 pesos y los colombianos dos mil
500 pesos. Esta en vilo los 250 mil empleos del sector avícola.
END: ¿Cuál es la posición del maíz, el algodón, papa y oleaginosas?
AMC:
Sin TLC, los productores de San Luis y Valle San Juan en el Tolima tuvieron
problemas para vender el maíz, cuando todavía se contaba con un arancel del 15
por ciento y no se hablaba de dos millones de toneladas. Imagínese el panorama
con acuerdo comercial.
El algodón fue sacado de
los sensibles desde septiembre de 2005 y le dieron un precio político interno
de cuatro millones 50 mil pesos.
El tema de fondo es que la
industria le va a decir al Gobierno que no estará en condiciones de comprar el
algodón nacional, ni siquiera con subsidio o apoyo del Conpes,
pues los textileros preferirán adquirir fibra de USA, porque necesitan reducir
costos al máximo ante la competencia China en los Estados Unidos, país que se
lo van a encontrar de frente en ese mercado.
Los industriales
colombianos querrán un precio menor del 30 ó 40 por ciento de la fibra y para
ello es necesario hacer negocios de altos volúmenes con los productores del
norte. Yo no sé qué va a ser Uribe con el algodón nacional.
No se olvide que el mismo
Uribe impulsó en su manifestó democrático el aumento en las siembras de algodón
y ahora lo entrega en el TLC, lo mismo que el maíz.
También, se autorizaron sin arancel la traída de papas congeladas y precocidas
a menor precio. Esto va ir en contra de los productores de Nariño, Cundinamarca
y Boyacá. Trigo y Cebadas ya fueron entregados a cero.
De otra parte, al entrar
soya a Colombia y aceite crudo, se va a afectar la producción de aceite de
palma africana. El aceite de soya es sustituto de la palma y cuesta 30 por
ciento menos. Esa es la realidad de las oleaginosas.
END: ¿Qué sucede en drogas
humanas, agroquímicos y cuota de pantalla?
AMC:
Las fábricas de agroquímicos pasarán 10 años sin producir un nuevo genérico y
en salud humana no podrán generar productos en cinco años.
En cuota de pantalla, a
partir del 2009 tendremos los fines de semana un 70 por ciento de programación
extranjera y un 30 por ciento nacional.
END: ¿Inversiones?
AMC:
Se va a ajustar toda la normatividad del país en su sistema legislativo para
que los capitales “golondrina” puedan venir, comprar empresas, venderlas y
llevarse los recursos. Hay que decir que muchas compañías del sector arrocero
ya comenzaron a hacer fila para que un inversionista extranjero las compre,
porque el arroz extranjero va a ser traído por los hipermercados.