El Nuevo Día – Económica - 11 de marzo de 2006
CON
DISGUSTO DE MINISTROS TERMINO EL FORO DE DIVULGACIÓN DEL TLC
Por ÓSCAR A. VARÓN B.
Con el disgusto del ministro de
Protección Social, Diego Palacio Betancourt, quien sostuvo que no aceptaría
faltas de respeto por parte de nadie, se cerró el jueves a las 11 de la noche
el Foro de Divulgación sobre el TLC, que se llevó a cabo en el centro de
convenciones Alfonso López Pumarejo.
Para los representantes del Gobierno el acuerdo
comercial dejó múltiples ganadores, quienes recomendaron a la región iniciar un
proceso de reconversión en los temas y productos que se verán afectados en la
economía regional.
Quedó claro que el Tolima se está jugando su futuro
con el TLC.
El evento comenzó a eso de las 7 de la noche, pues las
difíciles condiciones meteorológicas impidieron que los funcionarios estatales
llegaran a las 5 de la tarde procedentes de Cali.
Aunque afuera de la Gobernación hacía frío, en el
interior del recinto el ánimo se “calentó” por el tema agropecuario y hubo una
discusión pública, llena de argumentos, entre el ministro de Agricultura,
Andrés Felipe Arias, y el presidente de Salvación Agropecuaria, Ángel María
Caballero.
A medida que pasaron las horas, algunos personajes
lanzaron frases y cuestionamientos que les sacaron literalmente la “piedra” a
los ministros, quienes solicitaron respeto. El más
ofendido fue Palacio Betancourt, quien dijo que como funcionario público está
en la obligación de dar explicaciones, pero eso no le daba derecho a nadie de
lanzar improperios y a emitir palabras desobligantes
y groseras.
El tema que “prendió” el ambiente fue la agricultura.
Ahora bien, mientras un sector de los asistentes no
compartió las explicaciones de la negociación en el tema agropecuario, otra
parte del público mostró complacencia
con los
argumentos suministrados.
Hoy, los conceptos sobre el tema siguen más divididos,
pues mientras unos piensan que la negociación es nefasta, otros creen que existen
oportunidades reales de acceso al mercado estadounidense. Lo que queda claro es
que el Tolima debe recomponer su agenda interna de cara al TLC lo más pronto
posible y definir las nuevas apuestas productivas.
A dicho foro también asistieron Hernando José Gómez,
jefe del Equipo Negociador; Santiago Montenegro, director de Planeación
Nacional; Jorge Humberto Botero, ministro de Comercio Exterior; quienes
estuvieron acompañados por el gobernador, Fernando Osorio, y el presidente de
la Cámara de Comercio, Luis Fernando Criales.
El arroz no ha generado riqueza,
excepto para unos cuantos. Apenas representa un nivel mediocre de subsistencia
para algunas familias campesinas.
Mincomercio y
arroz
Dentro de este escenario, el ministro Botero justificó
el acuerdo de la siguiente manera: “A partir del día uno de vigencia del
Tratado de Libre Comercio, entre Colombia y Estados Unidos, el 99.8 por ciento
de los productos del ámbito industrial van a entrar con cero arancel a
Norteamérica.
“Esta es una prerrogativa que muy pocos países tienen
en el mundo. El mayor logro del cierre del acuerdo comercial fue acceder al
mercado más grande del mundo, el cual tiene un tamaño 100 veces superior al
colombiano”.
Otro logro, a juicio de Mincomercio,
es que los empresarios nacionales, del sector agropecuario e industrial, podrán
traer bienes de capital, intermedios y materias primas de los Estados Unidos
sin pagar arancel.
“No es posible imaginar un evento que por sí solo
tenga un impacto en la mejora de la competitividad de la economía colombiana”,
indicó Botero, refiriéndose a las bondades del TLC.
Para el componente agropecuario, Botero resumió que
hubo productos ofensivos y otros en la línea defensiva.
“El paquete de productos ofensivos estuvo concentrado
en algodón, café, cacao, frutas, hortalizas, frutas, hortalizas, piscicultura,
palma africana y caña. Hay que señalar que en buena parte de estos productos el
Tolima tiene ventajas, y en otras, puede adquirirlas.
“Para que el acceso sea real, se consiguieron unas
reglas de juego en el tema sanitario y fitosanitario, en donde Estados Unidos
hará sus evaluaciones de riesgo con base en la información que Colombia
aportará.
“Lo segundo es que se comprometieron (EE.UU.) a
solucionar de manera transparente, conforme a su propia normativa técnica y
científica, las preocupaciones que tengamos en acceso real de nuestros
productos a dicho mercado”, dijo Botero.
En la agenda defensiva, integrada por productos que
pueden verse expuestos a la competencia internacional, se consiguieron plazos
largos, periodos de gracia y salvaguardias en algunos casos. “No se dejaron
desprotegidos a los productos más sensibles”, indicó.
Jorge Humberto Botero Angulo abordó directamente el tema del arroz, el
cual hizo parte de la agenda defensiva.
“El arroz no es competitivo, sobre todo en las zonas
marginales, especialmente en Casanare.
“En la negociación obtuvimos un largo período de
desgravación de 19 años, con seis de gracia. Durante el año sexto y 19 se
pueden aplicar salvaguardias agropecuarias para defender la producción”, dijo Mincomercio, quien agregó que aunque el sector no se va a
acabar en el país, es bueno pensar que donde se reduzcan las áreas de arroz
existe hoy la posibilidad de cultivar tabaco para exportar a Estados Unidos.
Según las cuentas de Mincomercio,
lo conseguido ofensivamente, la protección de los sectores sensibles por medio
de largos períodos de desgravación y la utilización de los recursos de crédito
para reconversión y los paquetes de subsidios del programa AIS (Agro Ingreso
Seguro), deben generar una ecuación ganadora que en el mediano plazo le permita
al país y a este departamento ser competitivos de cara a los mercados
internacionales.
Críticas
Sin embargo, una de las críticas que surgen desde la
región es que fueron cedidos demasiados contingentes de alimentos en el TLC a
cambio de un acceso real que aún se encuentra en el papel, pues esto depende de
reuniones de una mesa especial en MSF (medidas sanitarias y fitosanitarias)
entre ambos países, lo cual demoraría bastante el ingreso de las exportaciones
de Colombia a Estados Unidos en el componente agrícola.
Respecto a este cuestionamiento, Botero contestó que
“yo respondería a la crítica diciendo que el tema de fondo no trata de una
apuesta de corto, sino de largo plazo en el tema de agricultura.
“Esto implica una recomposición de la estructura
productiva del sector agropecuario. Lo anterior conlleva a transformaciones
productivas y a la industrialización del campo.
“Si Colombia no es capaz de agregar valor a su producción
agropecuaria, no vamos a salir de la pobreza. Hay que fijarse que los
departamentos en los cuales el sector agrícola tiene un peso más alto en la
generación del Producto Interno Bruto, PIB departamental, son los más pobres.
Eso se explica porque la sola producción primaria no genera progreso ni
riqueza.
“Como muchos lo reconocen, el arroz no ha generado
riqueza, excepto para unos cuantos.
“Apenas representa un nivel mediocre de subsistencia
para algunas familias campesinas. De ahí que lo que el Gobierno le propone al
Tolima es que piense proactivamente en cómo mejorar
esta situación.
“El país no tiene más espacio para seguir creciendo en
arroz ni tenemos otros mercados donde colocar el producto, además existen
países mucho más eficientes como los del Asia.
“El reto para el Tolima es que debe agregar valor y
generar riqueza desde el sector agropecuario, lo cual implica una
transformación productiva, de mediano plazo y gradual, que es lo que el
Gobierno le está proponiendo hoy”, sostuvo Botero.
De igual manera, se le traslado a Botero otro tema, y
es que si bien el subsector tiene que afrontar importaciones y contrabando
entre 150 mil y 200 mil toneladas al año, sumadas las deficiencias de
competitividad por insumos, finalmente se negoció un contingente con Estados
Unidos por 79 mil toneladas, que aumenta la inestabilidad arrocera.
A esta reflexión, Mincomercio
agregó que “el cupo de las 79 mil toneladas es apenas el cuatro por ciento de
la producción total.
“Eso no debería producir por si solo un descalabro en
los precios, pues precisamente para ello es la agenda y el proyecto de ley.
Esto está orientado para que en caso de que esa depresión de precios se
presente, se pueda compensar a los productores y conservar la rentabilidad del
cultivo, toda vez que se vea aumentada su competitividad o mientras se
desarrollan otras opciones productivas en beneficio de la población
agropecuaria en el Tolima”.
En términos generales de la negociación, y para el
caso comercio, Botero aseguró que los beneficios finales del TLC serán para los
consumidores “pues cuando hay más competencia es una ley elemental de la
economía que habrá más oferta de productos y por ende más calidad y mejores
precios.
Los países que ya han hecho este ejercicio han
registrado un incremento en la capacidad de consumo en beneficio de la
población. De forma inmediata el país no va a recibir muchos bienes de consumo
corrientes o durables, sino en el mediano plazo”, puntualizó Botero.
Arrancar
Para el Gobernador del Tolima, el principal reto para
la región es que tiene que desaprender y arrancar en otras actividades.
“Yo respeto las posiciones, así sean antagónicas.
Antes de Gobernador, soy economista y entiendo el proceso. No soy amigo del TLC
ni de la forma en que se cerró, pero tenemos que aceptarlo. Por esta razón,
invito a los diferentes agentes regionales a que entendamos y mastiquemos
juntos el proceso.
“Tenemos que reunirnos todos los sectores de la
producción y saber en dónde vamos a perder y cuánto, y posteriormente inferir
juntos en cuáles sectores podemos ganar y comenzar a trabajar en ello, lo más
pronto posible.
“Con TLC o sin TLC nos tenemos que volver
internacionales, y para sobrevivir tenemos que ser estratégicos. Hoy tenemos
muchas debilidades, pero también oportunidades”, indicó Osorio Cuenca.
Agregó que lo primero que deben entender todos los
tolimenses es el significado de la palabra reconversión.
“Volcarnos a un nuevo eje productivo cuesta bastante y
el departamento no tiene los recursos, por lo que el trabajo tiene que ser
conjunto, es decir gremios y la clase política, para obtener una mejor posición
ante el Gobierno nacional y así poder hallar los recursos para este proceso de
reingeniería, que resulta impajaritable en su
ejecución.
“Sentémonos a realizar la tarea, a ampliar la agenda interna y buscar
los recursos nacionales para iniciar esta labor lo más pronto posible”, aseguró
Osorio, quien agregó que afortunadamente el departamento cuenta con un renglón
como el café en la cordillera, en donde se tendrá que seguir mejorando la
calidad y sus aromas para seguir ganando nichos externos.
DUELO
CABALLERO ARIAS LEIVA
Mientras el ministro Botero Angulo atendía la prensa,
Ángel María Caballero tomó la palabra en el evento, en el mismo instante que
llegaba el Ministro de Agricultura al recinto.
Caballero, le “canto la tabla a los ministros”,
diciendo que se iba a presentar la destrucción masiva de un millón de hectáreas
de los productos que se producen en el país.
“Vamos a exportar especies tropicales que no sabemos
producir. Además, está demostrado que la importación de alimentos nunca trae
mejores precios a los consumidores, puesto que las utilidades se quedan para
los intermediarios.
“Qué hacemos, Ministro de Agricultura, con los
molineros que han dicho que si no se les adjudican las importaciones van a
bajar el precio. Aquí hay 150 mil tolimenses que viven del cultivo de arroz. Lo
único que dejó la apertura de Gaviria en el Tolima fue el cultivo del arroz”,
sostuvo Caballero.
El presidente de Salvación Agropecuaria agregó que por
medio de estos procesos se destruyó la soya y la cebada para favorecer a un
grupo económico.
Le recordó al Gobierno que las fluctuaciones del
algodón pueden ir entre 30 y 80 centavos de dólar, con lo cual la producción
nacional, que sobrevive con subsidios, tampoco es susceptible de salir
adelante. “Para el caso del arroz, ellos pueden poner arroz, no a 280 dólares,
sino a 200 dólares, pues sus subsidios son de mil 300 millones de dólares, y de
esta manera la negociación que ustedes hicieron queda colgando de una pata”,
indicó.
Caballero cuestionó públicamente los subsidios que hoy
anuncia el Gobierno pues no alcanzarán para el arroz, y mucho menos para los
demás productores que recibirán importaciones. “Los productores de trigo acaso
van a vivir el resto de su vida con los subsidios que ustedes le van a
entregar”.
En el tema de agenda interna, Caballero refutó la
utilización del Túnel de La Línea, a través del cual ingresarían, pero las
importaciones que van a llegar a Colombia.
“Una verdadera agenda tiene que ver con el precio de
los agroquímicos, los cuales ustedes entregaron por 10 años en el TLC. Una
agenda está relacionada con las tasas de interés, que para el caso del país con
el que ustedes negociaron son el 0.8 por ciento al año. También, con
investigación, con nuevas semillas y con un precio más justo por la utilización
del agua”, manifestó Caballero. A renglón seguido, el ministro Arias Leiva,
solicitó tranquilidad en el debate y que no existieran extremos en las
posiciones.
“Yo no creo que la posición que tengamos que asumir
sea apocalíptica, eso es condenarnos... eso no nos va a llevar a ningún lado.
“Estoy convencido que con el TLC se van a beneficiar
nuestros campesinos productores de frutas, de hortalizas, de tabaco, de cárnicos,
de lácteos, de la caña, de caucho, forestales y la tilapia.
Además, el ejercicio de agenda interna que se hizo con el departamento encaja
con las apuestas del libre comercio. La lógica nos dice que debemos exportarles
a los norteamericanos la mayor cantidad de productos posibles, pero primero
debemos creer que es posible”, afirmó Minagricultura.
Arias Leiva sostuvo que el Gobierno está preparando
una Ley que le reserva a los sectores sensibles 500 mil millones de pesos al
año, que en 10 años, llegarían a los cinco billones de pesos. Sostuvo que para
el caso del arroz, el Gobierno giró en el último año 23 mil millones de pesos,
y que para el Triángulo del Tolima existe una reserva de 344 mil millones, que
equivale a la mitad del presupuesto de la cartera agropecuaria en el país.
Agregó que la Ley Agrícola asegurará 500 millardos para tres cosas; primero, dar unos apoyos
directos por hectáreas para los sectores que lo requieran durante la
desgravación; segundo, mejorar la competitividad de quienes llegan con
exportaciones o tienen las condiciones para llegar a ese mercado; y tercero,
Finagro
colocará
créditos blandos por 200 mil millones de pesos adicionales, orientados a
reconversión, con un plazo de siete años, tres de gracia y con una tasa de
interés del DTF menos dos puntos.
“Este programa cuenta con postulados como que no
aumentará la desigualdad en el campo, además no será apoyo para los
terratenientes o para quienes viven de arrendar las tierras para que otros
siembren arroz. No vamos a inducir un incremento en las tierras a través de un
subsidio. Tampoco se orientarán dichos recursos a sostener ineficiencias al
infinito”, dijo Arias Leiva.
De todas formas, una de las personas presentes le dijo
al Ministro que así como Salvación Agropecuaria había presentado cifras acerca
del impacto negativo del acuerdo, bueno sería que el Ministerio de Agricultura
presentara el beneficio y el potencial exportador en los próximos 10 años de
los artículos a exportar.
Es decir que si se van a introducir 79 mil toneladas
de arroz, se conozca qué cantidad de frutas, por ejemplo, va a ingresar el
mercado norteamericano, pues lo contrario sería mantener un discurso gaseoso
sobre las reales y poco prácticas ventajas que deja el acuerdo.
En este sentido, Arias Leiva se comprometió a
presentar los datos del PIB por cada producto que tenga ventajas y desventajas
en el acuerdo.
“El TLC no es lo que nos va a salvar, pero tampoco es
la visión apocalíptica. Tenemos que darnos cuenta de que el mundo cambió. No
podemos seguir inmersos en un esquema feudalista”,
puntualizó Minagricultura, quien agregó que en vez de resistir es mejor asumir
el reto.
En el evento no hubo mucho espacio para discutir el
efecto del acuerdo en el sector textil-confecciones de la ciudad de Ibagué; de
todas maneras quedó claro que las ventas al exterior de la región no alcanzan a
representar el uno por ciento de las nacionales, lo que exige un proceso de reacomodamiento también para la industria y en otros
ámbitos que se suponen amplios ganadores en el acuerdo como la pequeña y
mediana industria.
Al final del certamen llegaron las frases desobligantes de algunos asistentes en contra del Gobierno,
en tanto que algunos altos funcionarios del Estado comenzaron a emitir
respuestas despectivas a iniciativas concretas en comercio, que apenas
obtuvieron un “eso también lo voy a analizar”.
El foro terminó con un público que necesitó espacio
para preguntar e interactuar, y con unos funcionarios estatales que ya
presentaban cansancio después de haber recorrido Neiva, Cali y de terminar una
ardua jornada en Ibagué, en donde el debate requiere un segundo “round”. Duelo Caballero-Arias Leiva