El Tiempo, junio 6 de 2005


Arroceros de Tolima, Huila, Meta y Casanare protestaron contra el TLC

 

Unos nueve mil productores depositaron en las urnas, en esos cuatro departamentos, su opinión sobre la negociación del tratado.

 

Se les preguntó si están de acuerdo con que se incluya el arroz en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, y si les gustaría que se incluyeran los productos agropecuarios subsidiados de ese país. Al cierre de esta edición, ninguno de los departamentos tenía resultados.

 

Pero Ángel María Caballero, presidente del Movimiento de Salvación Agropecuaria, en el Tolima, adelantó que muy probablemente la consulta arrojará un no masivo.

 

Caballero es consciente de que el resultado no influirá en la negociación del TLC, que inicia este martes una nueva ronda en Guayaquil (Ecuador), pero cree que los congresistas deberán tenerlo en cuenta cuando el acuerdo comercial sea radicado para su aprobación en el Congreso.

 

Precisamente, el jueves pasado en un foro realizado en Villavicencio, el presidente del Congreso, Luis Humberto Gómez Gallo, recalcó que no habrá pupitrazo ni solidaridad de bancada de gobierno para acelerar el trámite de lo que convengan los gobiernos de Colombia y Estados Unidos.

 

"Si hay puntos sobre los cuales surjan inquietudes y preocupación, el pacto será revisado línea por línea, porque el campo el campo colombiano merece un tratamiento especial y cuidadoso", puntualizó el senador.

 

‘El rehén de las rondas’

Carmen Laserna Philips, coordinadora de la consulta en el Tolima, estima que las fórmulas que ha planeado el Gobierno Nacional para proteger al campo en nuestro país, ya fueron implementadas por Estados Unidos en Centro América y acabó con la agricultura en esa parte del continente.

 

Por su parte, la presidenta de la Asociación de Agricultores y Ganaderos del Meta (Agameta), Sara Agudelo, señaló que el TLC es el entierro para los productores del sector agropecuario regional que, estimó, representa el 90 por ciento de la actividad económica del departamento.

 

El agricultor José Vicente Quimbayo, quien votó por no incluir el producto alimenticio en el TLC, consideró que la crisis que vive la agricultura colombiana se va a empeorar con la aprobación del tratado.

 

En el caso colombiano, Ángel María Caballero dice que, "el arroz, se convirtió en el rehén que soporta la negociación entre Colombia y Estados Unidos. No se explica cómo a cambio de permitir la importación de 47 mil toneladas de arroz por año, sin aranceles, proveniente de Norte América, nosotros podamos llevar a Estados Unidos frutas, azúcar, entre otros productos nacionales.

 

Un acuerdo comercial que incluya al arroz, manifiesta el presidente de Salvación Agropecuaria, perjudicaría los 60 mil empleos que genera este renglón de la economía y por ende la producción de 2 millones 600 mil toneladas de arroz (tipo Paddy) que tiene Colombia.

 

Carmen Laserna considera que al gobierno Nacional le preocupa que se incluya una ronda extra en la negociación en el mes de septiembre, como lo solicitó el gobierno del Perú.

 

Si esto sucede y el Tratado de Libre Comercio llega al Congreso para su aprobación en época de campaña electoral, "es más difícil que un senador o un representante se venda porque sus electores conocerán cómo votaron. La esperanza nuestra es trancarlo en la comisión segunda de la Cámara", advierte.

 

Sin embargo, los cultivadores del cereal en el país realizan consultas jurídicas y recolectan pruebas para demandar el acuerdo comercial ante la Corte Constitucional.

 

IBAGUÉ

Reacciones regionales al TLC

Posiciones divergentes sobre las incidencias del TLC se expusieron durante del sábado, organizado por la ONG Compromiso y La Coalición Democrática por la Defensa del Trabajo.

 

Mientras los analistas locales dicen que hay que prepararse para el acuerdo inminente, Consuelo Ahumada Beltrán, directora de la maestría en estudios latinoamericanos la de la Universidad Javeriana, afirma que esto no es un acuerdo meramente comercial.

 

"Lo que realmente quiere Estados Unidos es una anexión económica y política de nuestros países para solucionar la crisis por la que pasan ejerciendo un control sobre un mercado de 800 millones de personas en 34 países de América Latina", enfatizó Ahumada Beltrán.

 

Para Edgar Vargas, director del Programa Sociedad Civil y TLC, coordinado pro la Cámara de Comercio de esta ciudad, el problema radica en que el TLC está encima y la región no puede limitarse a observar cómo llega el acuerdo sin que haya una posición de los gremios y la ciudadanía.