Arroceros de
Tolima, Huila, Meta y Casanare protestaron contra el TLC
Unos
nueve mil productores depositaron en las urnas, en esos cuatro departamentos,
su opinión sobre la negociación del tratado.
Se les preguntó si están
de acuerdo con que se incluya el arroz en las negociaciones del Tratado de
Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, y si les gustaría que se incluyeran
los productos agropecuarios subsidiados de ese país. Al cierre de esta edición,
ninguno de los departamentos tenía resultados.
Pero Ángel María
Caballero, presidente del Movimiento de Salvación Agropecuaria, en el Tolima,
adelantó que muy probablemente la consulta arrojará un no masivo.
Caballero es
consciente de que el resultado no influirá en la negociación del TLC, que
inicia este martes una nueva ronda en Guayaquil (Ecuador), pero cree que
los congresistas deberán tenerlo en cuenta cuando el acuerdo comercial sea
radicado para su aprobación en el Congreso.
Precisamente, el
jueves pasado en un foro realizado en Villavicencio, el presidente del
Congreso, Luis Humberto Gómez Gallo, recalcó que no habrá pupitrazo ni
solidaridad de bancada de gobierno para acelerar el trámite de lo que convengan
los gobiernos de Colombia y Estados Unidos.
"Si hay puntos
sobre los cuales surjan inquietudes y preocupación, el pacto será revisado
línea por línea, porque el campo el campo colombiano merece un tratamiento
especial y cuidadoso", puntualizó el senador.
‘El rehén de
las rondas’
Carmen Laserna Philips, coordinadora de
la consulta en el Tolima, estima que las fórmulas que ha planeado el Gobierno
Nacional para proteger al campo en nuestro país, ya fueron implementadas por
Estados Unidos en Centro América y acabó con la agricultura en esa parte del
continente.
Por su parte, la
presidenta de la Asociación de Agricultores y Ganaderos del Meta (Agameta),
Sara Agudelo, señaló que el TLC es el entierro para
los productores del sector agropecuario regional que, estimó, representa el 90
por ciento de la actividad económica del departamento.
El agricultor José
Vicente Quimbayo, quien votó por no incluir el
producto alimenticio en el TLC, consideró que la crisis que vive la agricultura
colombiana se va a empeorar con la aprobación del tratado.
En el caso
colombiano, Ángel María Caballero dice que, "el arroz, se convirtió en el
rehén que soporta la negociación entre Colombia y Estados Unidos. No se explica
cómo a cambio de permitir la importación de 47 mil toneladas de arroz por año,
sin aranceles, proveniente de Norte América, nosotros podamos llevar a Estados
Unidos frutas, azúcar, entre otros productos nacionales.
Un acuerdo comercial
que incluya al arroz, manifiesta el presidente de Salvación Agropecuaria,
perjudicaría los 60 mil empleos que genera este renglón de la economía y por
ende la producción de 2 millones 600 mil toneladas de arroz (tipo Paddy) que
tiene Colombia.
Carmen Laserna considera que al gobierno Nacional le preocupa que
se incluya una ronda extra en la negociación en el mes de septiembre, como lo
solicitó el gobierno del Perú.
Si esto sucede y el
Tratado de Libre Comercio llega al Congreso para su aprobación en época de
campaña electoral, "es más difícil que un senador o un representante se
venda porque sus electores conocerán cómo votaron. La esperanza nuestra es
trancarlo en la comisión segunda de la Cámara", advierte.
Sin embargo, los
cultivadores del cereal en el país realizan consultas jurídicas y recolectan
pruebas para demandar el acuerdo comercial ante la Corte Constitucional.
IBAGUÉ
Reacciones regionales al TLC
Posiciones
divergentes sobre las incidencias del TLC se expusieron durante del sábado,
organizado por la ONG Compromiso y La Coalición Democrática por la Defensa del
Trabajo.
Mientras los
analistas locales dicen que hay que prepararse para el acuerdo inminente,
Consuelo Ahumada Beltrán, directora de la maestría en estudios latinoamericanos
la de la Universidad Javeriana, afirma que esto no es
un acuerdo meramente comercial.
"Lo que
realmente quiere Estados Unidos es una anexión económica y política de nuestros
países para solucionar la crisis por la que pasan ejerciendo un control sobre
un mercado de 800 millones de personas en 34 países de América Latina",
enfatizó Ahumada Beltrán.
Para Edgar Vargas, director del Programa Sociedad Civil y TLC, coordinado pro la Cámara de Comercio de esta ciudad, el problema radica en que el TLC está encima y la región no puede limitarse a observar cómo llega el acuerdo sin que haya una posición de los gremios y la ciudadanía.