19 de Diciembre de 2005
EL
ELEFANTE DEL GERENTE DE LA FEDERACIÓN
Jorge Enrique Robledo
Se necesitaron tres
semanas, ¡veintiún días!, para que Gabriel Silva, gerente de la Federación de
Cafeteros, opinara sobre la noticia de El
Tiempo de que uno de cada tres tintos que se consumen en Colombia se hace con
café importado, y lo hizo para decir que ello había ocurrido a sus espaldas.
Luego, apenas una alusión marginal le gastó al tema en el XLV Congreso Cafetero
(!!!). Y el 7 de diciembre no se dignó asistir a la Comisión Quinta del Senado
a debatir el asunto. Ese día, y como gran explicación, Alberto Carrasquilla,
ministro de Hacienda, comentó que no podían responder a cada titular de la
prensa. ¿Cada titular? ¿Este es otro cualquiera? ¿Qué Colombia se convirtiera
en importador de café no amerita una explicación oportuna y a fondo de los
responsables de la política cafetera? Por favor...
Así quieran
palidecer la gravedad de lo que ocurre, la importación de 300 mil sacos de café
es la punta del témpano de un desastre que confirman las cifras: las
exportaciones colombianas bajaron de 16,5 a 11 millones de sacos; la
participación del grano nacional en el mercado mundial cayó del 20 al 13 por
ciento; y los inventarios que la Federación dice tener se redujeron de 4,6
millones de sacos a menos de un millón, hechos que implican que el país está
siendo derrotado en la competencia internacional, que ni siquiera es capaz de
producir lo que puede vender en el mercado interno y en el externo, que ya casi
acaban de comerse los ahorros del Fondo Nacional del Café y que esta realidad
significa más pobreza y miseria en las zonas productoras.
Como otra prueba
del empobrecimiento de los cafeteros, acaban de prorrogar por otros dos años el
inicio del pago de los 85 mil créditos refinanciados, “solución” que aumenta la
deuda, termina por amenazarles las fincas a los encartados y deberá conducir a
otra condonación.
En el debate se dio
a conocer una carta de Jan Bestebreurtje, hombre de la Federación de Cafeteros
en Europa, que demuestra que esta ha colaborado con las importaciones de café y
con el engaño de los tostadores a los consumidores colombianos. En la misiva a
Roberto Vélez, subgerente comercial de la Federación, el holandés recomienda
importar a través de una “zona franca ficticia” en Santa Marta y dice que “el
consumidor de estas marcas no se dará cuenta de la participación de (café)
robusta en la mezcla”.
También se confirmó
que las tiendas Juan Valdez podrán servir para velar la gravedad de la crisis y
hasta enriquecer a otros, pero no les resolverán sus problemas a los
caficultores. En tres años, estas han comprado apenas 6.546 sacos de café de 70
kilos, cifra que se hace menor cuando se sabe que adquieren el grano casi al
mismo precio que al que lo compra cualquier otro intermediario. Y la manera
como se montó este negocio es bien repudiable. La Federación de Cafeteros no
incluyó como accionista al Fondo Nacional de Café, la única manera de asociar
en él a la totalidad de los cafeteros; ha utilizado pretextos para ocultar
cuánto vale la marca Juan Valdez, a pesar de que esta es de propiedad del Fondo
y que su utilización es el verdadero negocio de las tiendas; y desconociendo
los propios requerimientos de la Contraloría General de la República, mantiene
en su nombre la propiedad de unas marcas que no le pertenecen, actitud contumaz
que viola la cláusula 7, literal G del contrato de administración de los
recursos públicos del Fondo Nacional del Café.
¿Por qué insisten
en mantener en su nombre una propiedad que nos les pertenece? ¿Por qué el
minhacienda alcahuetea la violación del contrato que dice que las marcas tienen
que estar a nombre del Fondo del Café? ¿Por qué el gobierno ayuda a ocultar
cuánto valen las marcas, condición indispensable para poder juzgar si las
regalías que se cobran por su uso son correctas? ¿Hubo licitación para
adjudicarle la explotación de las marcas a Juan Valdez Café Reale?
Coletilla: Con el
TLC, Estados Unidos podrá reexportar libremente a Colombia cafés verdes y
procesados originados en cualquier país del mundo. Lo único que se discute es
si lo hará a partir de 2007 o un poco más tarde, antes de diez años.