Sent: Monday, September 30, 2002 8:45 AM

Subject: Gobierno acaba pequeño incentivo rural

 

INCENTIVO DE CAPITALIZACIÓN RURAL, PEQUEÑA AYUDA DEL GOBIERNO AL AGRO, EN VÍAS DE LIQUIDACIÓN

 

Dentro de los recortes presentados por el gobierno nacional en el proyecto de Presupuesto General de la Nación se ha conocido por fuentes oficiales, a través del diario El Tiempo del 28 de septiembre, que el pequeño estímulo para el agro conocido como el Incentivo de Capitalización Rural (ICR) ha recibido una estocada mortal ya que se rebaja el pequeño monto de 30.365 millones a tres mil millones de pesos para el 2003, una disminución del 90 por ciento. Este Incentivo de Capitalización Rural es un abono en dinero al saldo de la deuda contraída con un crédito del Fondo Financiero para el Sector Agropecuario (Finagro). Regularmente dicho beneficio oscilaba entre el 20 y el 40 por ciento del crédito.

 

Esta propuesta de la administración Uribe Vélez eliminaría de un tajo la minúscula y ridícula ayuda que el gobierno le brinda a unos pocos productores agropecuarios, porque la inmensa mayoría no goza de ningún estímulo, y contrasta con el tratamiento que las naciones desarrolladas le dan a su sector agrario, al que nutren de altos subsidios, transferencias de tecnología, investigación científica, precios de sustentación, compra de cosechas, trabas a la importación de productos de origen agropecuario, entre otros. Un solo dato al canto: los Estados Unidos, Europa y Japón le inyectan en subsidios al agro de sus países 370 mil millones de dólares al año, unos mil millones de dólares diarios, casi 300.000 millones de pesos al día. Sin contar con los nuevos subsidios aprobados en la Ley Agrícola de Estados Unidos.

 

Esta situación tiene que ver con el concepto de seguridad alimentaria, es decir, la capacidad de cada país de producir en su territorio la dieta básica para sus habitantes, para lo cual se debe colmar de protección y garantías a los campesinos, empresarios e indígenas en cuanto a condonación de deudas, créditos suficientes y baratos,  tecnología, precios rentables a los productos, control a los costos de los insumos y los precios de los servicios públicos y la no importación de alimentos. Pero en Colombia estas medidas brillan por su ausencia y, por el contrario, con las políticas neoliberales oficiales se está aniquilando la producción nacional y se está apoyando a los países extranjeros que están inundado a Colombia con sus productos.

 

Para acabar de componer la Unión Europea ha determinado exigir tal cantidad de trabas a las frutas y hortalizas colombianas, entre ellas un certificado de calidad casi imposible de cumplir, que llevará a que a partir del primero de enero del año 2003 podría cerrarse totalmente este mercado a los productos colombianos. Si estas lesivas políticas oficiales continúan, llevarían a nuestro país hacia la africanización, cosa que debe ser revertida con un viraje radical en las políticas económicas que tienda a la defensa de la soberanía, el trabajo y la producción nacional.

 

Actualidad Económica

Norman Alarcón Rodas   noralar51@yahoo.com

La Dorada, septiembre 30 de 2002