Intervención de la doctora Carmen Laserna Philips en Representación de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria en el Seminario Regional sobre Negociaciones Comerciales

Mincomercio y Confecámaras

Ibagué, abril 15 de 2004

 

 

Quiero hacer un llamado a los agricultores, trabajadores, propietarios y empleados de negocios conectados con el arroz como talleres de maquinaria, distribuidores de insumos, productores de semillas y molineros, para que abran los ojos y analicen la verdadera problemática del TLC para el arroz.

 

El gobierno la está presentando en términos de una competitividad económica que va a beneficiar al consumidor final, pero en ningún momento entra a analizar ni a considerar el costo social que esto implica.

 

En el Tolima, en 22 municipios se siembra arroz y 15 viven exclusivamente de este cultivo. El total del área sembrada anualmente es de 110 mil hectáreas que valen 172 millones de dólares. El gobierno está tratando que Estados Unidos nos dé anualmente 100 millones de dólares para reconversión de cultivos en todo el país, y para todos los cultivos esta suma cuyos orígenes no conozco, cubre algo más que la cosecha de un semestre de arroz en el Tolima.

 

Con estas 110 mil hectáreas cultivadas en el Tolima se generan 20 mil empleos directos y otros tantos indirectos, con familias promedio de seis personas, estamos hablando de cerca de 240 mil personas en el departamento que se van a quedar sin ingresos y sin medios de subsistencia al acabarse el cultivo del arroz.

 

Se habla de sustitución de cultivos, pero lo que no se tiene en cuenta es que en primer lugar, el cultivo que lo sustituya debe ser rentable, y en segundo lugar, que los suelos donde se va a sustituir sean adecuados para este cultivo. En caso de no encontrar este nuevo cultivo, ¿qué propuesta tiene el gobierno para crear empresas que empleen toda esta mano de obra que queda cesante?   

 

En el pasado, donde había riego se sembró arroz y los cultivos de secano fueron reemplazados por la ganadería, pero con el TLC la ganadería colombiana y en especial la del Tolima, no es competitiva, esto se agrava por el problema de la aftosa pues todavía no somos ‘zona libre’.

 

Estados Unidos ya condicionó la negociación a no suspender sus subsidios internos y sin embargo Colombia sigue negociando ¿cómo vamos a competir si aquí no existe manera de dar subsidios y los Estados Unidos  además los pueden incrementar cuando lo consideren conveniente sin que Colombia tenga ninguna ingerencia?

 

Colombia habla de desmontar paulatinamente los aranceles, pero ¿qué contraprestación recibe? Además la OMC no acepta los aranceles como medida de protección, entonces ¿no es esto una ilusión?

 

Cuando uno va a negociar, las condiciones se ponen al principio porque una vez hecho el negocio ya no hay derecho a pataleo, entonces ¿cómo es ese cuento de meter cláusulas de condicionalidad sobre la marcha?

 

Cuando uno va a negociar, consulta a los expertos en el tema que se va a negociar, sin embargo dentro del equipo negociador, sólo hay abogados, economistas y  financieros, y no hay nadie experto ni siquiera conocedor del sector agropecuario.

 

Hablan del cuarto del al lado. En Costa Rica este cuarto existía y los representantes de los afectados en las negociaciones del día estaban presentes y oían la negociación, si en algún punto se sentían lesionados o estaban en desacuerdo se lo hacían saber inmediatamente al negociador. Aquí, el cuarto de al lado no va a existir realmente, sino que cuando el negociador se sienta débil puede comunicarse inmediatamente con los supuestos integrantes. ¿Qué negociador va a aceptar que es débil cuando su principal debilidad es el desconocimiento del sector?

 

Muchas gracias.