Intervención de la doctora
Carmen Laserna Philips en Representación de la Asociación Nacional por la
Salvación Agropecuaria en el Seminario Regional sobre Negociaciones Comerciales
Mincomercio y Confecámaras
Quiero
hacer un llamado a los agricultores, trabajadores, propietarios y empleados de
negocios conectados con el arroz como talleres de maquinaria, distribuidores de
insumos, productores de semillas y molineros, para que abran los ojos y
analicen la verdadera problemática del TLC para el arroz.
El gobierno la está presentando en
términos de una competitividad económica que va a beneficiar al consumidor
final, pero en ningún momento entra a analizar ni a considerar el costo social
que esto implica.
En el Tolima, en 22 municipios se siembra
arroz y 15 viven exclusivamente de este cultivo. El total del área sembrada
anualmente es de 110 mil hectáreas que valen 172 millones de dólares. El
gobierno está tratando que Estados Unidos nos dé anualmente 100 millones de
dólares para reconversión de cultivos en todo el país, y para todos los
cultivos esta suma cuyos orígenes no conozco, cubre algo más que la cosecha de
un semestre de arroz en el Tolima.
Con estas 110 mil hectáreas cultivadas en
el Tolima se generan 20 mil empleos directos y otros tantos indirectos, con
familias promedio de seis personas, estamos hablando de cerca de 240 mil
personas en el departamento que se van a quedar sin ingresos y sin medios de
subsistencia al acabarse el cultivo del arroz.
Se habla de sustitución de cultivos, pero
lo que no se tiene en cuenta es que en primer lugar, el cultivo que lo
sustituya debe ser rentable, y en segundo lugar, que los suelos donde se va a
sustituir sean adecuados para este cultivo. En caso de no encontrar este nuevo
cultivo, ¿qué propuesta tiene el gobierno para crear empresas que empleen toda
esta mano de obra que queda cesante?
En el pasado, donde había riego se sembró
arroz y los cultivos de secano fueron reemplazados por la ganadería, pero con
el TLC la ganadería colombiana y en especial la del Tolima, no es competitiva,
esto se agrava por el problema de la aftosa pues todavía no somos ‘zona libre’.
Estados Unidos ya condicionó la
negociación a no suspender sus subsidios internos y sin embargo Colombia sigue
negociando ¿cómo vamos a competir si aquí no existe manera de dar subsidios y
los Estados Unidos además los pueden
incrementar cuando lo consideren conveniente sin que Colombia tenga ninguna
ingerencia?
Colombia habla de desmontar
paulatinamente los aranceles, pero ¿qué contraprestación recibe? Además la OMC
no acepta los aranceles como medida de protección, entonces ¿no es esto una
ilusión?
Cuando uno va a negociar, las condiciones
se ponen al principio porque una vez hecho el negocio ya no hay derecho a pataleo,
entonces ¿cómo es ese cuento de meter cláusulas de condicionalidad sobre la
marcha?
Cuando uno va a negociar, consulta a los
expertos en el tema que se va a negociar, sin embargo dentro del equipo
negociador, sólo hay abogados, economistas y
financieros, y no hay nadie experto ni siquiera conocedor del sector
agropecuario.
Hablan del cuarto del al lado. En Costa
Rica este cuarto existía y los representantes de los afectados en las
negociaciones del día estaban presentes y oían la negociación, si en algún
punto se sentían lesionados o estaban en desacuerdo se lo hacían saber
inmediatamente al negociador. Aquí, el cuarto de al lado no va a existir
realmente, sino que cuando el negociador se sienta débil puede comunicarse
inmediatamente con los supuestos integrantes. ¿Qué negociador va a aceptar que
es débil cuando su principal debilidad es el desconocimiento del sector?
Muchas gracias.