El Nuevo Día – Ibagué - 29 de enero de
2006
ADVIERTE SALVACIÓN AGROPECUARIA POR ÚLTIMAS PROPUESTAS EN
EL TLC.
REUNIÓN EXTRAORDINARIA EL JUEVES
¡ARROCEROS: LLEGÓ LA HORA FINAL!
“¿Qué vamos a poner
hacer a cuatro millones y medio de colombianos que viven del sector
agropecuario, en un país en guerra?”
“Nos dijeron
que éramos locos, mentirosos, comunistas, que esto era de revolucionarios, que
esto era del MOIR, yo no sé que más cosas y hasta hij...por
advertir lo que hoy está pasando y está a punto de culminarse con el arroz en
el TLC”, la reflexión es del presidente de la Asociación por la Salvación
Agropecuaria, Ángel María Caballero, que advirtió sobre lo cerca que está la
ruina para el sector arrocero nacional.
Dado el inminente cierre de las rondas de negociación
en Washington entre el equipo colombiano y el estadounidense, que se prevé sea
a partir de mañana lunes, Salvación Agropecuaria prendió las alarmas.
Precisamente, el próximo jueves tendrá lugar en la
capital tolimense una reunión de urgencia y extraordinaria del sector
agropecuario para tratar el asunto.
“Precisamente esas personas que nos tachaban de todo
eso, ahora están pidiendo que saquemos la maquinaria a las carreteras a
protestar porque el tema es difícil”, comentó Caballero.
La cúpula de la asociación, Agameta, cultivadores de
varias partes del país y representantes de los distritos de riego existentes en
Colombia se encontrarán para analizar las acciones a tomar con miras a evitar
ser “crucificados” por los Estados Unidos, con la venia del Gobierno, según
expresara Ángel María Caballero, presidente de Salvación Agropecuaria.
Esas acciones incluirán nuevas demandas en los
estrados judiciales, como la que cursa en el Tribunal Administrativo de
Cundinamarca, así como movilizaciones campesinas, presiones políticas y
manifestaciones en el Congreso de la República.
Por tanto, no se descarta que se convoque a un nuevo
paro campesino donde la gente y la maquinaria salgan a las principales vías del
país para que el Gobierno nacional se acuerde que existen.
Todos preocupados
Esta nueva alerta, la más alta de todas por la recta
final en que entró la negociación del Tratado, la originó el hecho de que
Salvación Agropecuaria y otras asociaciones y movimientos agrícolas han
conocido de la intención del presidente Álvaro Uribe Vélez, el Ministro de
Agricultura, Andrés Felipe Arias y el grupo negociador de permitir la
importación de 130 mil toneladas de arroz blanco de los Estados Unidos con un
arancel del 35 por ciento con desgravación a diez años.
Esto presionaría inicialmente una fuerte baja del
precio de la carga que hoy está en 74 mil pesos, dejándola en 55 mil pesos o
menos, según las cuentas de Salvación Agropecuaria porque entra un 30 por
ciento más barato que lo producido en el país.
La información fue recibida en días pasados por
Salvación Agropecuaria de los profesionales quienes han estado en la mesa de al
lado en las negociaciones agrícolas, en las 23 rondas, allegados al gremio
arrocero y al propio Gobierno.
El ingreso de esa cantidad de toneladas o contingente
de grano anual generará el llamado efecto dominó, pues en comparación con la
cadena nacional es el equivalente a la importación de 260 mil toneladas de
arroz, según explicó Salvación Agropecuaria.
Igualmente, esa cantidad de toneladas de importación
de arroz equivalen a la producción de 52 mil hectáreas del producto que se
dejarían de cultivar en el país al año.
Si este fuera un país ordenado y regulado por el
poder ejecutivo nacional y se diera algún beneficio para el sector
agropecuario, se podría entrar a discutir, pero desde hace año y medio existe
un gran acumulado en el inventario nacional del grano.
Ese excedente de la industria molinera registró en
diciembre pasado 400 mil toneladas de arroz, lo cual quiere decir que se tiene
producto para rato.
La gran cantidad de bodegaje se debe a la inundación
de contrabando de arroz proveniente de Venezuela y de las más 25 mil toneladas
ingresadas legalmente por Ecuador, estima el movimiento.
El producto nacional está vendiendo su arroz paddy a
predios de hace tres años, 74 mil pesos carga verde. El hecho de existir tal
inventario quiere decir que el arroz nacional no se vende, pero sí el de
contrabando. Por tanto, si a lo acumulado se le suma más producto debido al
Tratado de Libre Comercio, y en tal proporción, desaparecerá el sector arrocero
colombiano, estiman los promotores de la reunión del jueves.
Si entra tal cantidad de toneladas con grandes
subsidios y poco arancel, y al bajar el precio, la industria local tendrá que
rebajar el valor del grano nacional, pero a la vez le rebajarán a los
agricultores y cultivadores el precio de compra por el producto sembrado en el
país, que para rematar no cuenta con subsidios.
“No es que nosotros no seamos competitivos. La cosecha
de arroz del año pasado costó en Estados Unidos mil 800 millones de dólares y
los subsidios de ellos valen mil 300 millones de dólares. Si estos señores
quitan los subsidios y peleamos cuerpo a cuerpo no creo que nos derroten. Pero
el primer error del Ministro de Agricultura y sus asesores fue entrar a
negociar, sin ellos eliminar sus subsidios.
“El segundo error fue haber ofertado 46 mil toneladas
de arroz a cambio de nada, y el tercer error: No metieron los subproductos del
arroz”.
En los cálculos de la agremiación al no incluir en la
protección los subproductos del arroz, el terreno está más abonado para la
quiebra. Los llamados subproductos del arroz, oscilan entre el 10 y el 20 por
ciento del mismo, y son aquellos como el grano que sale partido de la
trilladora y no tiene como ser vendido en el mercado. Entonces, es
comercializado para otro tipo de usos industriales.
A los subproductos del grano no entrar con arancel al
país, también los molineros se quedarían en sus existencias con los generados por
el arroz nacional y tendrían que homologar el precio del grano colombiano al
precio en el mercado internacional, debido a ese arroz importado.
A propósito, el arroz importando entra a 280 dólares
tonelada de blanco puesto en puerto de embarque. Ese mismo arroz cuesta en
modalidad paddy 60 mil pesos carga, cuando el producto nacional vale a 74 mil
pesos carga paddy.
“Es decir, en cualquier circunstancia estamos
afectados por esta decisión. Por ejemplo, los industriales del arroz nos dicen
‘si se permite un contingente de importación en arroz blanco, y lo trae un
hipermercado, nosotros homologamos el precio de ustedes al precio que pague el
hipermercado’, de acuerdo a la rentabilidad que quiere tener con el arroz
importado. Y los molineros no son ni buenos ni malos, sino gente que tiene sus
empresas.
“Si a estos señores les traen arroz blanco a diez
pesos, ellos nos van a pagar ese precio a nosotros al equivalente en paddy y se
va a quebrar el sector arrocero de todos modos por esto, por los subproductos y
porque el hipermercado trae el arroz blanco y no ellos”, señala Caballero en su
reflexión.
Además, tampoco creen en la buena voluntad de los
hipermercados al señalar que permitiendo la importación ellos regularían el
mercado interno, su desconfianza la genera lo sucedido en 1998.
En ese entonces se les permitió la importación de 130
mil toneladas de arroz americano, cero por ciento partido
y ciento por ciento cristalino o entero. Dos años después Fedearroz reportó que
habían ingresado medio millón de toneladas de arroz de contrabando, denuncia
hoy Salvación Agropecuaria.
“Entonces o se clonan las licencias o se
‘caballonean’. Porque estamos en el reino de la selva. Entra una mulada de
arroz y detrás entrar diez muladas con la misma licencia”, asegura Caballero.
Por eso, con las versiones recogidas entra las
personas del cuarto del lado en las negociaciones del TLC, Salvación
Agropecuaria siente que para el sector agrícola colombiano, pero especialmente
para los cuatro millones y medio que viven de la agroindustria, se está “en el
pataleo de la agonía. Mire lo que acaba de pasar con el sector de los usados,
pueden entrar hasta calzoncillos usados por ahí porque pueden entran lo que
quieran y acabarán con la pequeña y mediana industria, y le importó un carajo al Gobierno”.
Engañados
“En Colombia son 280 municipios que viven del arroz y
en el Tolima son 14, por eso no puedo pensar que la Seguridad Democrática se
oriente únicamente a echar bala y tener la cabeza de los jefes guerrilleros.
Hay que defender a las comunidades más pobres, a los que están en el campo. Esa
Seguridad Democrática para mí sería que la gente pudiera volver al campo, pero
con el TLC para qué”.