Salvación Agropecuaria movilizaría 50 mil productores en Bogotá. Campesinos
y agricultores notifican al Gobierno su rechazo por el ALCA
Por OSCAR A VARÓN B.
EL NUEVO DÍA
Miles de campesinos y
productores nacionales se encontrarán hoy a partir de las 9 de la mañana en la
plaza de toros La Santamaría de Bogotá, para iniciar una marcha de protesta
hasta el palacio de Nariño, para notificarle al presidente de la República, Álvaro
Uribe Vélez, que no están dispuestos a que el campo colombiano se vaya a
sacrificar en el marco de las negociaciones del Área de Libre Comercio para las
Américas, ALCA.
Igualmente, los diferentes protestantes, pertenecientes a diversas asociaciones
campesinas en el país, le dirán al Gobierno nacional que tampoco están de
acuerdo con un tratado bilateral de libre comercio con Estados Unidos, pues
este sería más peligroso que el ALCA por cuanto la producción agraria se vería
fácilmente arrasada por los productos agrícolas norteamericanos que tienen
subsidios hasta de 180 mil millones de dólares para los próximos 10 años.
Así lo señaló Ángel María Caballero, presidente del movimiento por la Salvación
Agropecuaria de Colombia, quien se ha convertido en el líder de un gran número
de agricultores en el país que en la actualidad no tienen confianza en las
negociaciones que el Gobierno nacional adelanta en el marco de una integración
ya sea binacional o continental.
Rechazo total
Los motivos por los que se rechaza, tanto la negociación bilateral como el
acuerdo de integración americano radican en que las importaciones
estadounidenses aumentarían de tal manera que los productos nacionales no
tendrían como competir. Así las cosas, en Colombia peligra el empleo y la subsistencia
alimentaria de 11 millones 500 mil personas que derivan su sustento de los
diferentes productos que genera el campo.
“Es bien claro lo que sucedió con la apertura del gobierno de César Gaviria,
cuando se comenzó a importar trigo, cebada y maíz. En aquel entonces se dijo a
los productores que debían comenzar a sembrar otros artículos, lo cual nunca
ocurrió. De las importaciones de estos productos no quedó sino más miseria para
el campo colombiano, pues aquellos campesinos no tuvieron otro camino que
comprar unas vacas y ponerse a producir leche en condiciones desfavorables. En
el caso del Tolima, desaparecieron 60 mil hectáreas de sorgo en la década
anterior y hasta el momento no se conoce qué facilidades o que otros cultivos
dio el Gobierno para sembrar en aquel entonces.
“La tesis de la conversión agrícola, que no es otra cosa que dejar de cultivar
un producto por otro, hace parte de una falacia y un engaño, por ello también
nos oponemos a la posición de la SAC, en cabeza de Rafael Mejía. “La opinión
pública deberá conocer que las reconversiones de la década anterior no dejaron
un solo peso para reactivar la economía agropecuaria. ¿Entonces, a cambio de
qué se va a sacrificar la producción nacional y qué se va a ser con la fuerza
de trabajo desempleada?” cuestionó el líder de Salvación Agropecuaria, quien
agregó que los niveles de desempleo podrían aumentar al desaparecer parte del
aparato productivo del país en el marco de dicha integración.
Mucho menos, es posible competir con las variedades
genéticamente modificadas de los “gringos”, cuando en Colombia apenas se
comienza a ensayar con algodón transgénico y en el caso de arroz solamente se
ha generado una sola variedad en lo últimos 10 años. Los líderes y los
integrantes de las diferentes asociaciones consideran que participar de un
acuerdo es entregar la poca soberanía nacional que queda en Colombia.
La mujer del Cesar
Cuando se le preguntó a Caballero si cree que las
negociaciones se llevarán a cabo de frente al país, el líder de los campesinos
de Colombia señaló “La mujer del Cesar no solamente deber ser sino parecer”.
A renglón seguido puntualizó que “cómo explicar que quienes iniciaron la
fallida, y hoy reconocida mal apertura de Gaviria, sean los mismos que se
encuentren en el marco de esta negociación bilateral.
“Se trata de Alberto Moreno, ex ministro de Comercio, hoy embajador de Colombia
ante Estados Unidos; Rudolf Homes, ex ministro de Hacienda, hoy asesor del
Presidente de la República; Martha Lucía Ramírez, ex ministra de Comercio
Exterior de Pastrana, hoy mano derecha del Gobierno en el ministerio de
Defensa; Jorge Humberto Botero, ex presidente de la ANIF con Gaviria, hoy
Ministro de Comercio Exterior. Es decir, las mismas personas que participaron
del proceso de apertura son las que están negociando la seguridad alimentaria
de los colombianos”, sostuvo Caballero.
En este sentido, Salvación Agropecuaria denuncia y también rechaza la actuación
de estos funcionarios, que otrora ya le han hecho mucho daño a la economía,
principalmente a los agricultores nacionales.
Para finalizar, las diferentes asociaciones campesinas y Salvación
Agropecuaria, dejarán en claro hoy en Bogotá que de presentarse una negociación
bilateral a espaldas y sin tener en cuenta el agro nacional, las protestas se
trasladarán a las principales carreteras del país, pues la consigna de esta
marcha es solicitarle al Gobierno que el campesino merece un tratamiento digno,
humano y unas condiciones económicas favorables para que pueda producir y vivir
tranquilo en su tierra.
Peligros del tratado
“Lo que peligra en el fondo son los productos de la
canasta familiar del colombiano común. Ahora bien, una vez abiertas las
fronteras arancelarias, los grupos de alimentos como arroz, carnes, lácteos y
café, entre otros, podrían entrar al mercado nacional a mitad de precio, o
inclusive menos, pues los norteamericanos poseen toda la red de producción,
entre las que se encuentran las fábricas de materias primas, los insumos, las
redes de distribución y comercialización, por lo que podrían jugar con los
precios a su antojo para conquistar cualquier nicho del mercado.
“Otro problema que prevé el ALCA es el relacionado con las patentes de drogas
humanas, agroquímicos y semillas, que indica que se acabarían los genéricos en
los países, y que las grandes marcas o multinacionales trabajarían a su antojo
sus productos. “Bajo esta perspectiva los medicamentos podrían aumentar hasta
en un 61 por ciento, lo que indica que dicho incremento, de 720 mil millones de
pesos, saldrá del bolsillo de los colombianos en los próximos años. También,
aquello de patentar las semillas es un error pues se perdería la soberanía
nacional en jurisprudencia, pues para cultivarlas habría que sacar permisos
especiales y pagar altas sumas de dinero”, insistió. Para Salvación
Agropecuaria, el hecho de que las políticas de competencia sean direccionadas
por la Organización Mundial del Comercio, generaría que los intereses de las
multinacionales primarán sobre el mercado colombiano.
De igual manera, y sin aparato productivo, Colombia se convertiría en una
mercado de capitales golondrina, donde las multinacionales vendrían a dar un
empleo ocasional y cuando las utilidades se vean reducidas, abandonarían la
nación, perjudicando a múltiples sectores y a los trabajadores principalmente.