Presidencia de la
República y DAS alertaron
Comportamientos
antiéticos en manejos comerciales de las multinacionales
La apertura y la
globalización de la miseria en el sector lechero
Después de
conocerse la noticia de la incautación de leche en polvo en el municipio de la
Tebaida en el Quindío por parte del DAS, el movimiento por la Salvación
Agropecuaria de Colombia realizó serios cuestionamientos sobre estas prácticas
anticomerciales, que lesionan la salud de los colombianos, a la vez que
sucumben el sector y la producción nacional.
Cuestionamientos
comerciales a las multinacionales del sector lechero, farmacéuticas y de
bebidas realizó el movimiento por la Salvación Agropecuaria de Colombia, a
través de su presidente Ángel María Caballero, a propósito de la incautación
por parte del DAS de ocho mil 904 bultos de leche en polvo en el departamento
del Quindío.
Las críticas
surgen en momentos en que las grandes compañías, protegiéndose en la libre
fluctuación de precios, se valen de procedimientos antiéticos para conservar su
posición dominante en el mercado nacional.
Este hecho, que se
ampara en el proceso de globalización, ha contribuido con el empobrecimiento
del campo y está a punto de arrasar con el sector lechero de Colombia.


Por OSCAR VARÓN
El Nuevo Día/ Económica/ 27 noviembre 2002.
Observaciones
Sobre
este caso, habrá que hacer un análisis sobre la cantidad, calidad, la
procedencia y el impacto sobre el mercado nacional, ya que los procesos de
importación de las multinacionales de la leche, caso Nestlé, al parecer,
compran a muy bajo costo en otros países productos de dudosa calidad.
Sin embargo, a la hora de ser vendidos en el país, los precios nunca son
reducidos en su valor.
"La cantidad de leche que importó Nestlé de los mercados de Uruguay y
Argentina fueron cuatro mil 886 toneladas de leche en polvo, lo cual equivale a
37 millones 622 mil 200 litros de leche fresca.
Ahora bien, el promedio de consumo nacional per cápita es de 130 litros al año
en el país; es decir, que si realizamos la división encontramos que con esa
cantidad se podría alimentar por lo menos a 284 mil 615 personas durante un
año, es decir la población de una ciudad mediana en el país", precisó
Ángel María Caballero, quien dejó notar su indignación por estas acciones con
las cuales se ha dejado de apoyar al sector lechero nacional.
Por otra parte, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria de
Alimentos, Sinaltrainal, denunció que Nestlé dejó de comprar cerca de 116
millones de litros de leche fresca, que en buena parte pudieron generar
ingresos del sector nacional.
En cambio, esta compañía importó este producto en polvo procedente de Europa.
"El solo hecho de dejar de producir leche en el país, por comprarla en el
exterior es un acto escandaloso, mucho más si se tiene en cuenta que los 116
millones que se dejaron de negociar, hubiesen generado el abastecimiento humano
de 892 mil personas en un año, es decir una población igual o superior a dos
veces Ibagué.
"Sin embargo, lo más terrible es el impacto para los productores, ya que
esta cifra dividida en los 450 mil productores de leche arroja como resultado
que se dejaron de comprar 257 litros a los productores nacionales", indicó
Caballero.
Sin calidad
La
denuncia, sobre el caso de La Tebaida, tiene unas connotaciones especiales,
pues además de haber salido de la Presidencia de la República, a través de un
comunicado del DAS, indica que las multinacionales están más interesadas en
lucrar sus bolsillos sin importar a que costo.
En este caso, la leche viene de la empresa Pronapole que es de fabricación
uruguaya, cuyos stickers tenían vencimiento de 31 de agosto de 2001 y 20 de
febrero de 2002. El negocio consistía en cambiarle la fecha de vencimiento
nueva y vender este producto.
Un nuevo análisis del tema señala que los ocho mil 904 bultos decomisados, son
equivalentes a 200 toneladas de leche; sin aclararse aún dónde se encuentran el
resto de las cuatro mil 600 toneladas importadas del sur del continente.
"Lo deprobable en este caso es que la leche entró por Buenaventura
supuestamente de forma legal y con licencia sin ser revisada por el Invima; y
lo peor de todo es que ese producto que es vencido, es consumido por el pueblo
colombiano, violando con ello las reglas de salubridad e higiene en pactos de
carácter comercial.
"Lo anterior impacta sobre la salud de los colombianos; de la misma forma
afecta la economía agraria, pues a partir de 1996 las empresas colombianas
vienen siendo absorbidas por el capital extranjero, de esta forma, Nestlé compró
a Cicolac, Parmalat a Proleche y Danone a Noel. Mi pregunta es qué tan
efectivos han sido los controles durante todo este tiempo.
"También, esta situación perjudicó la producción nacional, pues el país
produce cinco mil 100 millones de litros de leche al año, lo que equivale a
cuatro billones de pesos, es decir dos veces el recaudo de la reforma
tributaria en su primer período.
Este valor dividido en el consumo per cápita alcanzaría para alimentar 39
millones de personas, como quien dice somos autosuficientes en leche y, sin
embargo, le hemos dejado este negocio a unas multinacionales que se llevan las
ganancias netas del país", sostuvo el Presidente de Salvación
Agropecuaria.
Ante este nuevo panorama, y el comportamiento antiético de las multinacionales,
se suma la realidad del productor común que dejando otros cultivos han asumido
la producción lechera como una forma de subsistencia. Es claro que los
agricultores que abandonaron la siembra de sorgo y maíz se han refugiado en
otro negocio que está en manos de las multinacionales.
Escenario futuro
Esta
situación aumenta el empobrecimiento del campo colombiano y disminuye la
calidad de vida, ya que los productos importados al parecer no tienen los
beneficios que se anuncian en los programas publicitarios, además dejan ver
manejos turbios e improcedentes, en los que seguramente estarán inmiscuidos ex
funcionarios de anteriores Gobiernos.
"Si esto ocurre ahora cuando se habla de libertad de precios, no quiero
imaginar lo que pasará cuando entre en funcionamiento el ALCA", puntualizó
Caballero.
De otra parte, Salvación Agropecuaria mostró su indignación por el incremento
de precios del orden del 25 y 47 por ciento, que las multinacionales
farmaceúticas como Aventis, Pasteur y Biogen hicieron en vacunas contra el
sarampión y la rubeola.
"Peor aún estuvieron las sanciones por 230 millones de pesos para estas
empresas, lo cual no les debe significar mayor cantidad de dinero.
De otra parte, he sabido que para el primero de enero, los insumos aumentarán para
productos como el arroz, la papa y el agodón en 11 por ciento, sin contar con
el reajuste del ocho por ciento que se hizo en el lapso de este año, con lo
cual ubicarán al borde de la quiebra a estos productos.
Los efectos de estas multinacionales sobre la economía, podrían señalarse como
la globalización de la miseria", dìjo Caballero, quien agregó que la
empresa Panamco de Colombia, que administra la marca Coca Cola ha ingresado 16
mil toneladas de azúcar al país procedente de Brasil, con lo cual se le sigue
dando la espalda a los productores nacionales.