Organizaciones que representan el 85 por ciento de la producción ultimaron detalles en Ibagué
Veedores internacionales vigilarán la consulta arrocera del 5 de junio

Productores dicen que resistencia al TLC ha crecido luego de la propuesta del Gobierno colombiano y Fedearroz a Estados Unidos en la mesa de negociación, porque el arroz lo van a entregar a cambio de nada.

Por EDWIN BALLESTEROS
EL NUEVO DÍA

Veedores internacionales participarán en la consulta arrocera cuyo escrutinio está previsto para el próximo domingo 5 de junio, confirmaron los opositores del Tratado de Libre Comercio que negocian los gobiernos de Estados Unidos y Colombia, en un esfuerzo que busca vigilar la seriedad del ejercicio de participación democrática promovido por organizaciones que representan el 85 por ciento de la producción en el país.

Carmen Laserna, coordinadora de la consulta arrocera, informó que vendrán al país como veedores George Mailler, un agricultor de Estados Unidos; Héctor Quintana, del movimiento mexicano “El campo no cuenta más”; Luis Zúñiga, arrocero del Perú; Manuel Riascos, cultivador de trigo de Chile; y un arrocero de Honduras que participó en el llamado “arrozaso” de ese país.

La consulta también contará con veedores nacionales de Fenalce, Conalgodón, Procaña y probablemente Fedepalma. Además, se tendrá el acompañamiento del ex director de la Caja Agraria, Mariano Ospina Hernández; de Antonio Galán Sarmiento, de la Federación de Concejales, y representantes de la Iglesia Católica, las comunidades indígenas y la CUT.

Los productores de Huila, Tolima, Meta, Casanare y Zulia que se oponen al TLC, se reunieron el sábado en Ibagué para establecer los mecanismos para sufragar, la inscripción, darle legalidad a la votación y coordinar los detalles de la consulta arrocera que se llevará a cabo entre el primero y 5 de junio entrante.

Según Carmen Laserna, cada distrito de riego realizará la consulta arrocera en su zona y decide si abre las urnas desde el primero de junio, de manera controlada por el revisor fiscal y en determinado horario, o lo hace en la fecha señalada para el escrutinio, cuando se ubicarán urnas tanto en las veredas como en las poblaciones principales.

En distritos de riego donde la gente no puede asistir a las urnas, se estableció que el voto podrá hacerse llegar pero autenticado ante Notario.

Para hacer creíble la consulta arrocera y controlar que no se presente doble votación, los organizadores establecieron reglas de juego que permiten referenciar los productores a través de lo probable, como certificaciones de los bancos, que tengan crédito con Finagro, casas comerciales que les vendan insumos, molineros, etc.

Lo presupuestado es que de los 28 mil productores de arroz en el país, participen en la consulta entre 10 mil a 12 mil arroceros. Cabe destacar que de esos 28 mil hay 12 mil productores disgregados por todo el territorio que escasamente aparecen en el censo y, por lo tanto, resulta dificultoso la convocatoria y la organización entre esos 12 mil productores, que siembran en su conjunto 25 mil hectáreas de las 470 ó 490 mil que cultivan entre todos, precisaron los organizadores.

Consulta, mensaje al Gobierno

Para Libardo Gómez, de la Asociación Agropecuaria del Huila, la consulta arrocera es fundamental en la medida que va a recoger la opinión de una población muy importante de productores de arroz, en relación con el TLC y en general con el impacto que ese proceso va a tener con el sector agropecuario colombiano.

“Los agricultores no ven con buenos ojos el proceso de negociación del TLC porque es una negociación que pretende enmarcarnos en normas iguales a dos naciones que son absolutamente desiguales”, afirma.

Eudoro Álvarez, de Agameta, expresó que la idea de la consulta es “enviar al Gobierno un mensaje divergente de los gremios que se han apropiado de la representación nuestra y que no han hecho ningún tipo de consulta con los productores y que han presentado unas fórmulas altamente inconvenientes para nosotros”, cuestionó.
Agregó que la consulta arrocera también es para decirle al Gobierno que la firma del TLC sea sometida a un referendo nacional. “El Ministro de Agricultura nos dijo esta semana que el TLC iba a influir 100 años en la vida nuestra; en esas condiciones un asunto de tanta importancia debiera ser consultado con la opinión pública, con la ciudadanía de Colombia que es la que va sufrir por 100 años el problema”, subrayó Eudoro Álvarez.

Germán Ortiz Lerma, Presidente de Asorecio, dijo que la mayor parte de los 500 usuarios del distrito de riego participarán en la consulta porque “es bien preocupante que desaparezca el petróleo blanco a escala de granos, que es el arroz” y resaltó que la consulta arrocera va a marcar un hito en la historia de Colombia.

Hernán Guzmán Urueña, Vicepresidente de Asoguamo, dijo que la suma de todos los aspectos negativos del TLC sería la ruina total para los agricultores de arroz del país y que la gravedad de la situación es lo que motiva la participación en la consulta arrocera. “Esto lo tenemos que extender a todo el sector agropecuario, porque si no se hace una buena negociación, es sumamente grave con el país, acaban con el campo definitivamente”, anotó.

Germán Rodríguez, de Usocoello, expresó que de ninguna manera se trata de manipular a los productores a través de la consulta, sino que se quiere es ayudar a trasmitir el sentimiento de inconformidad y temor por todo lo que pueda ocurrir frente al TLC. “Es una manifestación pura del sentimiento del agricultor colombiano”, manifestó.

Solidaridad de indigenas

A su turno, Giancarlo Marín Otero, organizador de la consulta indígena en el Cauca que obtuvo más de 50 mil votos en contra del TLC, consideró “infinitamente” más grandes las pérdidas que las ganancias que se tendrán con el tratado, porque es un tratado que beneficia a comerciantes, no a la comunidad en general, no al pueblo, por eso el rechazo en el Cauca”, observó. “Mi mensaje es que desde el Cauca se ve con muy buenos ojos este proceso de consulta debido a que se muestra en el país que no somos solo los indígenas los que están en contra del TLC, sino que hay gremios cGomo el arrocero, que es económicamente fuerte, que también ve que es perjudicial para él”, puntualizó Giancarlo Marín cuya presencia en la reunión efectuada el sábado en Ibagué, la motivó el propósito de tejer solidaridad con los productores de arroz.

TLC, la plaga: Productores de arroz

Según los productores, la resistencia frente al TLC ha crecido, más ahora cuando se conoció la propuesta del Gobierno colombiano a Estados Unidos en la mesa de negociación.

Para defender su producción y equilibrar el precio del arroz nacional con el extranjero, Colombia ha establecido aranceles a las importaciones. Sin embargo, en las negociaciones del TLC, la propuesta de Estados Unidos es que Colombia baje gradualmente los aranceles que protegen el arroz nacional, mientras ellos mantienen los subsidios a su producción.

Colombia propuso entonces aceptar que se importen 47 mil toneladas de arroz cáscara desde el primer año del funcionamiento del TLC, sin pagar ningún arancel. Esa cantidad libre de aranceles, aumentaría cada año un 1.5 por ciento más. La importación de volúmenes superiores a esas 47 mil sí sería gravada con un arancel del 80 por ciento, que también iría disminuyendo anualmente hasta llegar a un 25 por ciento en un plazo de 20 años.

“Es una propuesta que está en la lógica, no de la defensa del interés colombiano nacional, sino en la lógica de permitirle de manera gradual a las multinacionales de comercialización de alimentos de los Estados Unidos, penetrar el mercado de arroz nacional. Estamos convencidos que esto no es un tratado de comercio, sino un tratado de adhesión a la economía y el comercio de Estados Unidos”, expresó Alberto Navarro, de Usocoello.

“Lo que configura la propuesta es un escenario en el cual en muy corto plazo Estados Unidos va poder traer a Colombia todo el arroz que quiera vender en nuestro país a precios por debajo de los costos de producción de nuestros agricultores, que no tienen apoyo estatal, están siendo afectados por costos de insumos, de energía y en general por una carga de costos de producción creciente”, coincide Eudoro Álvarez, de Agameta.

Arroz sí queda expuesto

Bernardo Echegaray, de Usosaldaña, asegura que el arroz sí queda expuesto en el TLC y que solo en el caso de Saldaña unas 14 mil hectáreas que dan unos 59 jornales por hectárea, se verían perjudicadas. Cifró en alrededor de 10 mil personas las que podrían quedar sin trabajo en Saldaña. “No se va a poder competir con un arroz que viene subsidiado de Estados Unidos, porque en este momento para sacar costos necesitamos vender la carga a unos 74 mil pesos, mientras que el arroz norteamericano puede llegar a 42 mil pesos la misma carga puesta en Espinal. Osea, ningún molinero va ser tonto de comprarnos a nosotros a 74 mil pesos pudiendo traer a 42 mil; es una ganancia mayor para ellos y para todo el mundo. Con la competitividad que tenemos nosotros en precios estamos muertos”, sostuvo Echegaray.

Angel María Caballero, Presidente de Salvación Agropecuaria, resaltó que el Gobierno no hizo una agenda interna de competitividad que tuviera que ver con costos de agroquímicos, tazas de interés, subsidios, el contrabando, valor del agua en los distritos de riego, nuevas variedades de arroz y el atraso en ciencia y tecnologías de investigación.

“Si a uno lo van a meter a una piscina a pelear nadando, lo primero que tiene que saber uno es nadar o si no se hunde, pero aquí nos metieron en un Tratado de Libre Comercio y a nosotros no nos prepararon, no se hizo una agenda interna de competitividad sobre lo que usan y les falta a nuestros productores agropecuarios para ser competitivos con Estados Unidos. Aquí el cultivo del arroz lo van a entregar a cambio de nada”, indicó Caballero.

Los productores advierten que esas 47 mil toneladas de arroz que ofreció Colombia a Estados Unidos en el TLC, se sumarían, tanto a las 75 mil que ya están comprometidas con la Organización Mundial del Comercio, que usualmente vienen de Tailandia, como al cupo de más de 100 mil convenidas con la Comunidad Andina. Afirman que si a ese total se añade el contrabando que se ha vuelto costumbre e incontrolable, se configuraría un panorama de competencia desigual y ruinosa para el arroz nacional.

Para los productores, lo peor es que a cambio de que Estados Unidos facilite las exportaciones de tabaco, banano, azúcar o flores, el Gobierno ha admitido que podría acceder a las peticiones norteamericanas que en su contrapropuesta exigió mejorar sus condiciones aumentado hasta cinco veces las 47 mil toneladas de arroz paddy, es decir 235 mil toneladas libre de aranceles; además de disminuir de 20 a 11 años la desgravación, bajar de 80 a 30 por ciento el arancel máximo para las importaciones de más de la cifra libre de impuestos, y tampoco fue aceptada por los norteamericanos la salvaguardia especial propuesta por los negociadores colombianos.
Angel María Caballero señaló que el Gobierno debió pararse en ese momento de la mesa de negociación con Estados Unidos.