Oficina del Senador JORGE ENRIQUE ROBLEDO CASTILLO
Unidad Cívica y Agraria – MOIR
Bogotá. robledoje@senado.gov.co
Declaración
ENFÁTICO RECHAZO A LA
DECISIÓN BÁRBARA DE FUMIGAR LAS ZONAS CAFETERAS
El
ministro del Interior y de Justicia, Fernando Londoño Hoyos, confirmando lo
definido por el Presidente Álvaro Uribe Vélez, ratificó ayer en Manizales que
“les lloverá glifosato” a los cultivos ilícitos existentes en las zonas
cafeteras, lo que, en los hechos, significa el acto atroz de fumigar también
los cafetales, los demás plantíos, los animales y hasta las personas que se
encuentran en medio de las áreas sobre las que caerán los venenos.
Si
fumigar desde el aire con venenos cualquier cultivo en zonas habitadas es una
atrocidad que solo ocurre en Colombia, hacerlo en las regiones cafeteras, más
pobladas que cualquiera otras, agrava el acto de barbarie. Y es peor si se
conoce por qué los campesinos cafeteros han tenido que intercalar entre sus
cafetales cultivos ilícitos luego de más de cien años de trabajo ejemplar y de
haber sostenido, a cambio de sus pobrezas y miserias, la economía nacional.
Es
sabido que los cafeteros de Colombia y el mundo padecen hambre por causa de la
decisión del gobierno y las transnacionales de Estados Unidos de acabar con el
acuerdo de cuotas de la Organización Internacional del Café, lo que ha
conducido a unos precios internacionales del grano tan bajos que reciben más
dinero por impuestos al café los gobiernos de los países desarrollados (24.7
por ciento) que los países productores (menos de 10 por ciento). Y los
cafeteros también agonizan porque no pueden sustituir sus cafetales por otros
cultivos en razón de la decisión del Fondo Monetario Internacional de imponerle
a Colombia que importe cada año más de siete millones de toneladas de
alimentos.
Y
cuando esos campesinos, desesperados por su crisis y ante el abandono del
gobierno nacional, siembran coca, este, nuevamente sumiso ante las
orientaciones norteamericanas, no le tiembla la voz para anunciarles que “les
lloverá glifosato” sobre sus casas y parcelas.
Todos
en estas regiones y en toda Colombia, sin distingos políticos, económicos y
sociales, debemos unirnos en el más enfático rechazo a cualquier fumigación
aérea en las zonas cafeteras, al tiempo en que también le exijamos al gobierno
que desarrolle planes de erradicación manual y de respaldo económico que les
permitan a los labriegos sustituir los cultivos ilícitos por cafetales y otros
plantíos.
Jorge
Enrique Robledo Castillo
Senador
de la República
Manizales,
11 de Febrero de 2003.