EL NUEVO DÍA, 29 DE SEPTIEMBRE DE 2006
LA RECONVERSIÓN DE
ARROZ A CAÑA DE AZÚCAR
NO SERÍA BENEFICIOSA
PARA EL TOLIMA
IBAGUÉ
El cultivo de la caña de
azúcar para la extracción de alcohol carburante es beneficioso, única y
exclusivamente, si los productores de arroz logran convertirse también en
industriales, fue lo que dijo José Vicente Irurita, presidente de la Asociación
Colombiana de productores y proveedores de caña de azúcar Procaña.
Durante el Foro sobre la
producción de caña en el Valle del Cauca, realizado ayer en la sede de la
Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, José Vicente Irurita dio a
conocer la forma como vienen trabajando en ese departamento para extraer de la
caña no sólo el azúcar sino también el etanol, por medio de plantas duales -
que son las que producen azúcar y al mismo tiempo alcohol.
Dijo que en el mundo la
mayoría de las plantas productoras de etanol, a partir de caña de azúcar, son
duales, debido a que estos dos procesos juntos se potencializan al tener un
portafolio de productos diferentes que llegan a mercados distintos: El azúcar
como sector de alimentos y el alcohol como sector energético. Además, la planta
de etanol se alimenta de los subproductos del azúcar. Eso hace que, en todo su
contexto, el negocio sea más rentable que si se tienen las dos cosas por
separado, afirmó.
COMERCIALIZACIÓN
Según el presidente de
Procaña, el Gobierno da unas garantías específicas para la comercialización,
pero, hasta ahora, sólo son para la industria. Considera que no es posible que
el Gobierno saque leyes para que el alcohol sea viable en el país, reglamente que
mediante decreto se fije el precio para el producto final que es el alcohol
carburante, y que cuando se trate de ordenar el precio de la materia prima, que
es el resultado del trabajo del campo, ahí el Gobierno diga que ese es un
negocio privado, y que ellos no van intervenir en eso, pero sí han intervenido
en todo el resto de la cadena.
El Gobierno no ha tenido la
voluntad de darle la mano a la parte productora de caña para fijarle un precio
adecuado en el negocio, afirmó.
Además, dijo que no hay un criterio
específico para determinar el precio al cual les compran, es simple y
llanamente un precio que desarrollaron los industriales. No tienen
competitividad para negociar; el ingenio del Valle del Cauca ejerce una
condición dominante sobre el cultivador de caña y es el que impone los precios
y la forma de pago.
Inversión
Irurita dijo que lo único
que en el pasado ha ayudado a mitigar los costos de inversión ha sido créditos
blandos, proyectos de Gobierno como lo del Incentivo de la Capitalización Rural,
ICR, pero afirma que “este Gobierno ha sido bastante malito pa’ poner plata,
sobretodo para el sector agrícola”.
Estamos convencidos que la
rentabilidad del negocio no sólo está para destilerías de 300 mil litros día
sino que también debe haber rentabilidad para plantas de menor capacidad de
producción. Eso es lo que tenemos que investigar y es parte del compromiso de
grupo que debemos desarrollar, lograr aceptar esas cifras, ver cuánto vale las
plantas pequeñas, cuánto vale montarlas para poder medir la rentabilidad de los
negocios que pueden estar al alcance nuestro, dijo.
EN EL TOLIMA
Irurita percibe que en el
Tolima hay agricultura exitosa a partir del cultivo del arroz y que cualquier
cambio distinto de lo que se ha venido realizando requiere de un proceso de
investigación, y los procesos de investigación y desarrollo en caña de azúcar
son a largo plazo.
En el Valle del Cauca en el
Centro de investigación Ceni caña, que viene
trabajando hace treinta años, se demoran entre diez y quince años en desarrollar
una nueva variedad de caña, por eso Irurita piensa que en el Tolima antes de
cuatro o cinco años no se podría tener una información básica para decirle a
los cultivadores de arroz que se pueden cambiar de cultivo con la certeza de
que van a ser exitosos.
RENTABILIDAD
La rentabilidad de una planta
de sólo alcohol aquí en Colombia se basaría en el precio al cual compran la
caña, si compran la caña a precio razonable para que sea un negocio
medianamente rentable para el agricultor. Según Irurita es difícil que a la
planta de sólo alcohol se le saque rentabilidad.
Acciones
Los productores de caña del
Valle del Cauca han venido tocándole la puerta al Gobierno, a través del
Ministerio de Agricultura, pidiéndole que los acompañe en el proceso para que
los industriales no se nieguen a mejorar las condiciones.
Según Irurita, no le están
diciendo al Gobierno que fije un precio para la caña, pero sí que desarrollen
en conjunto un proceso de negociación que les permita avanzar, porque en este
momento los ingenios azucareros lo tienen totalmente estancado.
“Lo más importante es hablar
de cuál es la estructura del negocio y que se pueda mantener esa estructura.
Esta estructura de pago que se basa en que el 50 por ciento del azúcar que
produce una tonelada de caña es para el ingenio y el otro 50 por ciento es para
el cultivador de caña, cada uno con esa porción asume sus costos”.
“Creemos que esa debe ser la
misma estructura para el alcohol, que de lo que se saque de una tonelada de
caña en alcohol el ingenio se quede con la mitad de ese alcohol para cubrir sus
costos de producción y al cultivador se le dé la otra mitad para cubrir también
su inversión en producción de caña”, explicó.
Rentabilidad en el
Tolima
La rentabilidad de un
arrocero del Tolima que se convirtiera al cultivo de caña sería inferior a la
ganancia que obtienen hoy con el arroz. Según una cuenta hecha, muy somera y
rápidamente, durante la charla, comparando la rentabilidad actual que tienen en
el arroz con lo que podría ser a los precios de hoy de la producción de caña en
el Valle del Cauca, sería 373 mil 377 pesos por semestre.
Salvación
Agropecuaria.
Después de oír a José Vicente
Irurita y analizar las diferentes perspectivas que tienen los productores de arroz
en el departamento del Tolima, y considerar que no es viable lo del alcohol
Carburante, siempre y cuando no se hagan los estudios respectivos sobre la caña
y los estudios sobre el sector industrial, Angel María Caballero, presidente de
Salvación Agropecuaria, concluyó que entre el sector industrial y el productor
hay una relación “Jinete - Caballo”.
Primero porque el productor
de caña no fija el precio del producto; segundo porque el ingenio fija un
precio de un 55 por ciento para la caña que va para azúcar y un 29 por ciento
para la que va para alcohol carburante.
“No teniendo el departamento
del Tolima Ingenios quedamos únicamente a expensa de lo que el industrial
quiera fijar de precio a los productores de caña. No haciendo uso el Gobierno
nacional de los artículos 64 y 65 de la Constitución que mandan proteger la
producción nacional de alimentos y siendo el tratado de libre comercio lesivo,
no sólo para el sector arrocero sino para todos los sectores que quedaron mal
negociados en dicho tratado, no teniendo los agricultores responsabilidad en
esta situación, afirmó.
Por tal razón Caballero le
plantea al Ministro de Agricultura su intervención directa si es que va a haber
reconversión directa como creen que se va a necesitar ante el Tratado de Libre
Comercio.
“En las actuales
circunstancias en que el arroz tiene un precio alto en el mercado internacional
hay buen precio nacional, pero en los años 1999 y el 2004 el precio en el
mercado internacional no subió de 230 dólares, hoy anda por 370 dólares y
estiman a mediano o corto plazo, aproximadamente dos años, en que se va a ver
seriamente afectado el sector arrocero nacional y en el caso del departamento
del Tolima”, argumentó.
Caballero pide al Presidente
de la República y al Ministro de Agricultura que se responsabilicen de esta
reconversión y del montaje de las plantas de alcohol carburante, de las granjas
de experimentación que deben tener los distritos de riego para poder analizar
las diferentes opciones y variedades de caña de Azúcar.
Según Caballero, si todo el
esfuerzo va a ser de los distritos de riego van a estar condenados al fracaso.
“El distrito de riego del
Zulia va a invertir 45 millones de dólares cuando su presupuesto no debe pasar
de los dos mil millones porque es un distrito de riego de ocho mil hectáreas;
es decir, va a hipotecar dos generaciones en adelante para ser socios en dos
mil millones de pesos de una planta de 45 millones”, citó como ejemplo.
No teniendo los distritos de
riego los recursos con que montar plantas de alcohol carburante, Caballero le
pide al Gobierno nacional que se responsabilice de manera directa en este
proceso o en el control de las importaciones en el tratado de libre comercio
para que puedan subsistir.
Es el caso del departamento
del Tolima con 14 municipios cuyas economías dependen única y exclusivamente
del cultivo del arroz, Caballero recordó que están hablando del bienestar y de
la vida de 150 mil tolimenses que hace 53 años cultivan el cereal en el
Departamento.
Puntualizó que no son ajenos
a que tengan que hacer la reconversión, pero advierte que si la responsabilidad
de un tratado de libre comercio es del Gobierno nacional, los agricultores no
tienen por qué entrar en grandes inversiones en dólares, cuando su vida se ha
desarrollado con base al cultivo del arroz desde mediados del siglo pasado.