|
AGRICULTURA
|
||
En la reunión de la OMC, Ronda de
Doha, que arrancó hoy en Hong Kong
y que se prolongará hasta diciembre 18, el tema de los subsidios de los
países desarrollados será la clave. Los países desarrollados prometerán la
liberalización del comercio agrícola y la disminución de los subsidios a las
exportaciones agrícolas a cambio de mayor acceso a los servicios en los
países en desarrollo. Lo mismo prometieron en la
reunión de la última Ronda del GATT en Uruguay, para que los países en
desarrollo aceptaran las reglas de propiedad intelectual, cuyos beneficiarios
directos han sido los propios países ricos. Los subsidios agrícolas, tanto a la
producción como a la exportación, y los aranceles a las importaciones
agrícolas en los países desarrollados son defendidos sobre la base de tres
objetivos de política: seguridad alimentaria, estabilidad del mercado e
ingresos aceptables para los agricultores. Sin embargo, desde hace décadas los
expertos han venido diciendo que la política de subsidios beneficia a los
granjeros más grandes y más ricos y mucho menos a los más pequeños y pobres:
"Dos terceras partes del gasto público en la agricultura han ido a parar
en manos de los granjeros que son mucho más ricos que el norteamericano
promedio. Igualmente, el 25% de los granjeros más ricos reciben en promedio
9.000 dólares anuales en beneficios. Esto contrasta con el seguro de
desempleo en el Reino Unido de 1.800 dólares/año y el de 2.200 dólares/año en
los EEUU", dice Geoffrey Miller,
en un artículo publicado por American Journal of Agricultural
Economics en 1987. En la misma línea, un boletín de
prensa de la conocida ONG inglesa Oxfam de noviembre 7 denuncia que los
subsidios agrícolas en vez de llegar a los campesinos más pobres, como lo
aseguran los líderes políticos europeos, se están concentrando en los grandes
agricultores, desde la nobleza hasta ministros de Estado, y las grandes
corporaciones multinacionales. Veamos algunos ejemplos: En Francia, que es la
defensora a ultranza de los subsidios agrícolas y de la política agrícola
común europea (CAP), los 12 más grandes receptores de los subsidios agrícolas
reciben más de 500 mil euros al año. Sin embargo, los pequeños granjeros
solo reciben 17% de los subsidios, mientras el 15% más rico recibe el 60% de
los subsidios. En España, los 303 "nombres de oro", llamados así
por ser grandes receptores de los subsidios agrícolas, reciben un monto mayor
a los 398 millones de euros cada año. Es decir, cada uno de estos
"campesinos" reciben 1.3 millones de euros anuales. Las siete fincas
más grandes 14.5 millones, que es la misma suma que reciben los 12.700
campesinos más pequeños. En Holanda otros reportes han
mostrado que los más grandes beneficiarios de la ayuda directa y de subsidios
a la exportación, entre 1999 y 2003, fueron la Dutch
Arm of Mars, la cervecera Heineken, y
la tabacalera norteamericana Phillip Morris. Igualmente, de acuerdo con un
informe del Grupo de Economía Mundial, en Francia, la monaquesca
familia Grimaldi también es una de las grandes beneficiarias. El
"campesino" príncipe Alberto recibió subsidios agrícolas por 300
mil dólares en 2004. También, en Inglaterra, la familia real es una de las
más grandes beneficiarias, con la reina Isabel que recibió 700 mil dólares en
2004. Por su parte en EEUU, el
periodista Timothy Egan
del New Yort Times (dic
24, 2000), en su artículo "Failing farmers learn to profit from
federal aid", cuenta que en el pueblo de Chouteau (Montana), el segundo estado más agrícola de
Estados Unidos, por área sembrada, sus 5000 habitantes recibieron 51 millones
de dólares en asistencia directa del gobierno federal, por el año 2000. En
este mismo pueblo, en los últimos cuatro años, entre 1996 y 1999, el 1% de
los granjeros más grandes (15 granjeros) recibieron cada uno 616 mil dólares
del gobierno, en promedio. El 10% de los granjeros más grandes (150)
recibieron cada uno un promedio de 308.000 dólares. Y en todo EEUU, cada uno
de los 1.6 millones de granjeros reciben en promedio más de 13.000 dólares
del gobierno federal, hasta un monto máximo de 280 mil dólares/año. ¿Y qué está pasando con este
dinero? Un comerciante de implementos agrícolas del pueblo de Chouteau responde en el mismo artículo: "Nosotros
solíamos tener unos 100 clientes, ahora tenemos 60". Y ¿qué hacen con el
dinero? "Bueno, algunos de ellos se compran una Winnebago
(un carro-casa, con un precio mínimo de 84 mil dólares en 2005), y se van a
pasear por las carreteras. Ellos no me compran un nuevo tractor"; otros
se van para Europa por largas vacaciones. A pesar de los pagos del gobierno
federal, el empleo rural en Chouteau ha continuado
cayendo en los últimos 20 años en 32%, más del doble que la tasa de caída de
la población rural. L os
pequeños granjeros están desapareciendo. Si se eliminaran los pagos de apoyo
a los granjeros, uno poco más de la mitad de los 1.600.000 granjeros de EEUU,
desaparecerían. Hasta aquí Timothy Egan. Con la Ley Agrícola de 2002 firmada por George W.
Bush, se aumentarán en 67% los ingresos de los agricultores con respecto a la
Ley Agrícola de 1996. El investigador Brian
M. Riedl en su artículo "Diez Razones
Importantes para Vetar la Ley Agrícola", publicado en The Heritage Foundation Backgrounder,
calcula que los subsidios directos de ayuda federal en los próximos 10 años
ascenderán a 191.000 millones de dólares, más 271.000 millones de dólares en
otros programas de apoyo, con un costo total de la política agrícola de
462.000 millones de dólares. Aunque el objetivo de la ley es
proteger el empleo y los ingresos de los agricultores, las dos terceras
partes de los costos del programa van a parar a los grandes hacendados y a
los agronegocios millonarios, con ingresos
superiores a los 250.000 dólares/año. Además, a los granjeros se les paga
para que 40 millones de acres (=0.405 Has) no sean sembradas y no produzcan,
que equivalen a todas las fincas de Ohio, Indiana, Michigan
y Wisconsin. Finalmente, a los consumidores
norteamericanos les toca pagar hasta tres veces los precios internacionales
de los productos agrícolas, más la parte correspondiente a los subsidios, y a
cada familia contribuyente le cuesta la financiación del programa 4.400
dólares/año. Riedl, igualmente ha señalado, como
los famosos, entre los cuales se encuentran David Rockefeller,
Ted Turner Ken Lay y otros, reciben miles
de dólares en subsidios agrícolas. La otra cara Por otro lado, algunos analistas
piensan que los subsidios a los agricultores de los países ricos son buenos
para los consumidores de los países importadores de alimentos y que
representan una ayuda para los países pobres. Rudolph
Hommes, arquitecto de la apertura neoliberal en
Colombia, sostiene que los países importadores netos de alimentos, y aquellos
que son exportadores de bienes agrícolas pero importadores de alimentos, como
Colombia, "sufrirían si se lleva a cabo el desmonte de los subsidios
(.). Un aumento general de los precios de los alimentos los va a
perjudicar." (2003, "Sorpresas del comercio", Portafolio,
agosto 22). Sin embargo, y a pesar de los aparentes
beneficios para los países en desarrollo, las importaciones de alimentos
desde los países ricos es contraproducente, de acuerdo a la Agencia Católica
para el desarrollo de Ultramar CAFOD (2003, "The
rough guide to the CAP",
www.cafod.org): Más de la mitad de la gente más pobre del mundo depende
principalmente de la agricultura o del trabajo agrícola para su subsistencia.
Entonces, si los mercados para los que producen son destruidos, por la
competencia ruinosa de los bienes baratos, ellos no tendrán ningún ingreso
para comprar los alimentos importados, y su seguridad alimentaria estará en
peligro, y por lo tantos sus vidas. Está bien que los países
desarrollados se preocupen por el ingreso o por el empleo de sus productores
agrícolas, que representan una pequeña parte de su población, pero que lo
tengan que hacer a través de los subsidios es otra cosa. Los subsidios
conducen a la sobreproducción y la caída de precios en los mercados
internacionales, que van a afectar a grandes poblaciones pobres campesinas en
los países pobres, paradójicamente porque no tienen ingresos para comprarlos,
ya que no tienen ninguna otra alternativa diferente a la agricultura. ¿Por qué existen los programas de
subsidios agrícolas? Para movilizar a los granjeros a votar, y mantener
satisfechos los intereses de las multinacionales agrícolas exportadoras, que
pueden hacer grandes ganancias a costa del bolsillo de los contribuyentes, y
de la ruina de los campesinos del resto del mundo. Cuando se trata de dinero
no hay diferencias entre nobles y plebeyos ricos. *Profesor Titular UN. Martes,13 de diciembre de
2005 |