El dedo en la
llaga
SIN INVESTIGACIÓN NO HAY SEGURIDAD
ALIMENTARIA
Por
Hernán Pérez Zapata*; Medellín, enero 22 de 2004.
Prueba
fehaciente de que la política agropecuaria gubernamental nos conduce a la mayor
de las catástrofes, es la reducción de la investigación y la transferencia de
tecnología a su mínima expresión. Igualmente, la abolición del énfasis
en los productos básicos para nuestra seguridad alimentaria
autoabastecida, para priorizar los “productos tropicales” exportables
que E.U. no puede producir baratos en la zona templada.
La privatización
de la investigación y la transferencia de tecnología del ICA, con la creación y
acción de Corpoica (Corporación Colombiana para la Investigación Agropecuaria)
en los últimos 10 años, cambia la orientación de estas actividades.
Hace 30 años, en
el ICA, éramos más de 7.000 funcionarios, incluidos 1.500 investigadores
de alta capacitación. Hoy, son 1.700 empleados, con solo 385
profesionales en la experimentación, en 28 centros y estaciones. Todos están
preavisados. Ya se hicieron los primeros despidos a fines del año pasado en
Tibaitatá, el principal centro nacional experimental. En pocos días será igual
con 600 más.
Mientras se
protegen salarios de $15 millones para el director ejecutivo y de $9,5 millones
para sus asesores y subgerentes, los 383 investigadores experimentados ganan
solo $2 millones y los 1.200 trabajadores que sirven de apoyo a la
investigación y transferencia de tecnología, ganan menos de dos salarios mínimos
mensuales. Contra éstos dos últimos sectores se prioriza la masacre
laboral.
Los programas de
Corpoica, enfatizan en productos de exportación como, frutas tropicales,
forestales, cacao, plátano, palma africana y yuca. La orientación anterior en
el ICA, desde su fundación en 1962, enfatizó en productos de la dieta
básica alimentaria nacional. Ahora, estos productos pasaron de un segundo
plano, a su extinción. Los casos del trigo, maíz, fríjol, papa,
arroz, avicultura y demás ramos pecuarios, son ejemplos concretos.
Importamos
1.200.000 toneladas anuales de trigo. Compañías transnacionales nos invaden con
derivados del cereal como el pan. Mas del 95% de nuestras necesidades internas
provienen del exterior. Traemos 2.000.000 de toneladas año de maíz, siendo
Colombia uno de los centros mundiales de origen del rico cereal. Traemos más
del 66% de nuestras necesidades internas. Tenemos los aportes
investigativos más avanzados de latinoamérica, así como materiales genéticos
abandonados y sin transferencia a los productores. Eso sí, saqueados por las
entidades transnacionales estadounidenses.
Hemos llegado a
importar 7 millones de toneladas de alimentos por año con la apertura económica
de los últimos 14 años. Con el ALCA y/o Tratado bilateral de libre comercio, TLC,
con E.U., nos imponen la meta de 0% arancel en 10 años. Terminaremos importando
la totalidad de productos alimenticios altamente subsidiados y protegidos más
de 210 años por el imperio. Se golpea de muerte, nuestra soberanía y seguridad
alimentaria autoabastecida.
El presupuesto
para agricultura de E.U. de US$180.000 millones comparado con el de Colombia de
sólo US$30 millones, alcanza para 6.000 años en nuestro país. Y el de
investigación y desarrollo de US$1.700.000 millones, comparado con los US$30
millones del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología
(Colciencias-Corpoica-Universidades) alcanzaría para cerca de 57.000 años
en Colombia. Así, es imposible competir en condiciones de igualdad, como nos
impone Washington, con el ALCA-TLC.
Un país que no
produce sus alimentos, está condenado a ser esclavo de sus abastecedores. Si le
va mal a la investigación agropecuaria y a la transferencia, los productores no
podrán mejorar su productividad y eficiencia. No serán competitivos. No nos
abasteceremos. Por lo tanto le irá mucho peor al campo y al país.
La investigación
y la transferencia de tecnología agropecuaria, abandonadas por el Estado,
con su antinacional política agropecuaria, requieren un tratamiento
adecuado, como lo sustentan los trabajadores e investigadores de Corpoica, para
la salvación de la investigación y la transferencia de tecnología, para la
salvación de la seguridad alimentaria autoabastecida para todos los
colombianos.
*Presidente Asociación Colombiana de Ingenieros
Agrónomos, ACIA.